Tangueando

Los cafés de Buenos Aires (y IV)

Para finalizar esta serie les comentaré sobre el Café Tortoni, antiguo reducto de intelectuales, de tangueros, de bohemios de la noche porteña que le dieron lustre. El continuo movimiento de gente sobre la Avenida impide ahora colocar sus mesas en la vereda como antaño, pero es uno de los lugares míticos de Buenos Aires que no se puede dejar de visitar… aunque en determinados momentos fuera necesario hacer cola fuera de la puerta de entrada para acceder al mismo, en espera que se desocupe alguna de las muchas mesas que contiene el local. Finaliza la misma con LOS CAFES LITERARIOS, y entre los muchos con que nos obsequia la Reina del Plata merece especial consideración «El Ateneo», para algunos la segunda más hermosa del mundo. 

B) EL CAFÉ TORTONI

   El Tortoni es uno de los cafés  más antiguos ya que fue fundado en 1858 por el francés monsieur Touan. Como en el caso del “Armenonville” tenía su homónimo parisino. Fundado en  Esmeralda esq. Rivadavia, pocos años después, aproximadamente en 1880, se trasladó a Rivadavia 826 donde permanece una de las entradas de acceso al local. Al librarse al tránsito la  Avda. de Mayo el 9 de julio de 1894, las reformas y ampliación del Tortoni le permitió abrir sus puertas a la nueva avenida el 26 de octubre de ese mismo año, y también ser el primero en Argentina en colocar mesas en las veredas. La famosa “Peña del Tortoni” desarrolló su actividad entre los años 1926 y 1943, y era frecuentada por personalidades del arte y la cultura, entre otros Luiggi Pirandello, Alfonsina Storni, Federico García Lorca, Carlos Gardel, Juan de Dios Filiberto, Jacinto Benavente, Benito Quinquela Martín.


1. Los Republicanos: Luis Seoane y Arturo Cuadrado

   ARTURO CUADRADO era un habitué de “La Peña” que funcionaba en el sótano del Tortoni y el 25 de mayo de 1996 se le brindó un homenaje con la entrega de ‘La Orden del Pocillo’. Su padre, Arturo, era de León; su madre, Mercedes, era de Galicia, de Bergantiños, solar celta en pleno Finisterre. Se licenció en Filosofía en Santiago de Compostela y estudió en Salamanca con Unamuno y en Madrid con Ortega y Gasset.

    Luchador por la República, en 1934 es encarcelado y condenado a muerte en Segovia. Logró escapar y luchó en la defensa de Madrid, y posteriormente en Valencia y Cataluña, pasando luego a los campos de refugiados en Francia. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial se dirige a Buenos Aires, donde se encuentra con Seoane, fundando ambos entre 1944 y 1948 la editorial “NOVA”. En 1948 a raíz de la publicación de “Cuadros de la guerra” de la escritora gallega Concepción Arenal, el gobierno argentino hace detener a los editores, secuestrando la edición.

   Fundan entonces la Editorial “Botella al Mar”, pues al decir de Seoane “un libro es un mensaje confiado a una botella que se arroja al mar y que llega a puertos imaginados o no, los destinatarios”.

  LUIS SEOANE nació en Buenos Aires en 1910, pero al cumplir 6 años su familia regresa a Galicia, de donde era originaria; estudió Derecho en la Universidad de Santiago. Al comienzo de la guerra civil se exilia en Buenos Aires, haciéndose compañero de militancia de León Felipe, Rafael Alberti, María Teresa de León.

   Fue gracias a la actividad de Seoane, Cuadrado y otros militantes, que se conoció a Buenos Aires como ‘la Galicia Ideal’, y se definió el período comprendido entre 1936 y 1950 como ‘La Edad de Oro de la Cultura Española en la Diáspora’.

   Junto a Rafael Alberti escribe el libro “Campesinos”, demostrando su interés por la función social del libro con relación a la comunidad migrante, con el pensamiento puesto en la recuperación de la cultura gallega, aparte de la colaboración en la tarea de alfabetización de las clases populares.

   Así nacen también dos colecciones de libros gallegos patrocinados por la Editorial EMECE en 1940, dirigida fundamentalmente a los emigrados gallegos: ‘DORNA’ y ‘HORREO’.

   En ‘Dorna’ (que en gallego significa embarcación de pesca) se reedita la literatura prenacionalista del siglo XIX con escritores del ‘Rexurdimento’ como Eduardo Pondal, Rosalía de Castro, Curros Enríquez.

   ‘Hórreo’ (típico granero gallego) es una colección de autores gallegos del siglo XVIII y XIX, editándose obras de Fray Benito Jerónimo Feijo, Fray Martín Sarmiento, ensayos de Concepción Arenal (Tratado sobre las cárceles) y la narrativa de Emilia Pardo Bazán.

      2. Otros intelectuales en el Café Tortoni

   En 1943 se funda el “CORREO LITERARIO” en el que participaron Rafael Alberti, María Teresa de León, Gil Albert, León Felipe, Rafael Dieste, Alejandro Casona, entre otros intelectuales del exilio español.

   Desde su llegada a Buenos Aires y entre café y café, habituales gallegos del café Tortoni conspiraban intelectualmente contra Franco, Hitler, Mussolini; en éstas tertulias político-literarias, además de los citados Cuadrado y Seoane participaban Antonio Baltar, Rafael Dieste, Carmen Muñoz (la mujer de Dieste), Xosé Otero Espasandin (1900-1987, autor de poemas gallegos), Manuel Colmeiro, Lorenzo Varela.

   En estas tertulias literarias participaban no sólo gallegos, pues era frecuente la participación de Pedro Henríquez Ureña (dominicano, admirado por Borges), el lingüista Angel Rosemblat (venezolano), el crítico literario Guillermo de Torre (casado con la pintora Norah Borges, hermana de Jorge Luis), el pintor Atilio Rossi (italiano), Clement Moreau (dibujante alemán), Neuton Freitas (escritor brasileño), el escritor argentino Conrado Nalé Roxlo y muchos otros.

   LORENZO VARELA exiliado primero en México, al llegar a la Argentina se encontraba exultante, pues decía que en Buenos Aires se respiraba un ambiente mucho más gallego. Junto a Luis Seoane hicieron la revista “De Mar a Mar”, en la que colaboraban también Arturo Cuadrado, Rafael Dieste y Arturo Serrano Plaja.

   También escribía artículos para “La Razón” y para “La Nación”, además del programa de radio “Hora Once”. Cuando Lorenzo Varela murió en Madrid en noviembre de 1978, Luis Seoane lo homenajeó con un libro (“Homenaje a Lorenzo Varela”, Ediciones del Castro), cuyas primeras palabras dicen: “Desterrados del 36 de Galicia y del 39, perdida la guerra, fuimos un grupo de verdaderos hermanos los que durante muchos años nos juntábamos en una tertulia del Café Tortoni de Buenos Aires ‘después de cenar’. En ella, nuestra preocupación fundamental más importante fue siempre Galicia. Nos recordábamos de ella, teníamos añoranzas y entonces inspirábamos para un porvenir que llegó tarde para nosotros…”

   Cuando el libro se estaba editando, ocurrió imprevistamente la muerte de Luis Seoane en La Coruña, en abril de 1979, sobreviviéndo a Lorenzo Varela menos de 6 meses. Digamos por último de Luis Seoane que aparte de las actividades relatadas, fue un importante artista plástico cuyos murales se pueden apreciar en el Teatro Municipal San Martin, en Buenos Aires.

C) LOS CAFÉS LITERARIOS

Creo que es una denominación adecuada para reseñar la última moda en Librerías: aquellas en las que uno puede leer tranquilamente el capítulo de algún libro retirado de los estantes mientras degusta un café. Las hay en muchos sitios pero hay una que merece destacarse por varios motivos. Nos estamos refiriendo a la Librería “El Ateneo”, para muchos la segunda librería más bonita del mundo, según el periódico británico “The Guardian”, quien atribuye el primer lugar a Boekhandel Selexys Dominicanen, que funciona en una iglesia con una antigüedad de 800 años en Maastrich (Holanda).

La Librería “El Ateneo” de la calle Santa Fe nº 1860 funciona en el que fuera el Cine Teatro Grand Splendid, diseñado por los arquitectos Peró y Torres Armengol, que lo concibieron con el glamour de los años 20 del siglo pasado, constituyéndose en uno de los lugares artísticos más importantes no solo de Argentina sino de toda América Latina.

El Ateneo

Al convertirse en Librería en el año 2000 lo hizo manteniendo su esplendor original, desde su hermosa fachada y la cúpula pintada; sus palcos y ornamentación perduran y, hasta el telón de terciopelo, le otorga una originalidad de “art noveu” al escenario, que se utiliza como sala de lectura mientras se degusta el café, utilización que también puede darse a los distintos palcos que se constituyen así en pequeñas salas de lectura individuales. Mesitas, sillones y estanterías atestadas de libros esperan al lector, al viajero, al turista. Emociones para el intelecto, estética para el regocijo visual. Un motivo más para visitar Argentina.

Librería El Ateneo

About author
César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.
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