La Pulpería

Pulpería-Museo Chacharramendi
Pulpería-Museo
Chacharramendi

En el México precolombino los indígenas elaboraban, a partir de la destilación de la savia de un cáctus, una bebida alcohólica o aguardiente al que llamaban “pulque”, llamándose “pulquería” al lugar donde se lo expendía. La palabra, transportada ya por los conquistadores españoles, ya por migraciones de la población originaria, trasladada durante miles de kilómetros desde el hemisferio norte hasta el hemisferio sur, aparece entre los “pampas” para designar el aguardiente que elaboraban a partir de las semillas de algarrobo, llamándolo “pulke”; sin embargo el punto donde se lo bebía sufrió una pequeña modificación en el sintagma y pasó a denominarse “pulpería”.                                        Así es como en “la ancha pampa” se adoptó el vocablo no sólo para designar el sitio donde se vendía alcohol y otros “vicios” (yerba mate, tabaco) sino también donde los gauchos se reunían para jugar a las cartas, a la taba, algunas cuadreras (carreras de caballos ‘parejeros’); tocar la guitarra para desgranar alguna milonga campera o pampeana. Y donde se expendían y compraban todo tipo de mercancías que no se conseguirían en cientos de kilómetros a la redonda: comestibles varios, aperos, ponchos, cueros, plumas de avestruz.

 En este contexto la pulpería de José Feito era conocida en toda la región del sur de La Pampa donde transcurre la acción. El establecimiento comenzó a funcionar el 20 de junio de 1901. Su propietario era Fernando Seijó y tenía como empleado a José Feito, al que había retirado del “Hotel de Inmigrantes” en Buenos Aires en esos ajetreados años que los italianos y españoles llegaban de a miles en busca de fortuna. Seijo vendería posteriormente el establecimiento a Feito y a partir de entonces su apellido se encuentra indisolublemente unido a la “pulpería”.

 Juan Bautista Bairoletto, bandolero de gran predicamento, solía frecuentar la zona y era temido por los asaltos que

sótano de la pulpería
sótano de la pulpería

protagonizaba en establecimientos rurales. Uno de los integrantes de su banda era Pedro Moroni, un ex empleado del ‘turco’ Ibrahím Saram. Esto supuso para José Feito tomar medidas extremas de seguridad y aún hoy los visitantes que se dirigen hacia Neuquén y Río Negro atravesando la zona, si efectúan una parada en ese sitio que

hoy es Museo Provincial, pueden observar agujeros o ‘troneras’ en las paredes, por donde se podía pasar el cañón de los “winchester” de la época; y un sótano donde esconderse ante una emergencia. Pero José Feito tuvo suerte en este aspecto pues Bairoletto nunca lo asaltó. Hoy el patio de la pulpería lleva el nombre de este legendario visitante. Recordemos de paso que el cineasta Héctor Olivera filmó en Chacharramendi su película “Una sombra ya pronto serás”.

 

PA’ BENDECIR PULPERIA  César J. Tamborini Duca (febrero de 2013)

De la uva nace el vino

del rosal nace la rosa

y ansí nace cada cosa

en el solar argentino.

Ahura fíjese aparcero

cuantas cosas tienen nombre,

pa’ que lo aprienda aquel hombre

mientras escucha el legüero.

En el aire habrá jilgueros,

volarán las tijeretas,

y en ramas y las horquetas

hará su casa el hornero.

Habrá algún  charco y laguna,

potros pa’la sembradora,

y al prisentarse la aurora

algún gaucho dirá ¡ahijuna!

Tras las rejas el pulpero

le dará caña a un mamao

mas, cuando haiga un retobao

le dará con el talero.

Y si nombro a “Picardía”

-al que le han puesto buen nombre-

es memoria de aquel hombre

que payó en la pulpería. 

Ahura viene lo mejor,

entender la lengua ajena, 

pues sies grosera da pena

y puede entenderse pior.

De México llegó un día

la palabra misteriosa:

ande riunen gente ociosa

pa’ chupar con alegría, 

ande el “pulque” se beben

los cuates de noche y día

áhi le dicen “pulquería”                                                                                                                                  

Patio Juan Bautista Bairoleto
Patio Juan Bautista Bairoleto

y esto tuitos bien comprienden.

Son muy viajeras las lenguas;

aunque el viaje lleve tiempo

y se deforme con tiento*

al correr leguas y leguas. 

Y ande se riunen loj hombre

pa’ chupar ginebra o caña,

el gaucho se ha dau maña

para imitar aquel nombre. 

Dijo el cuate… ¡pulquería!

que’l gaucho copió al decir

“yo te voy a bendecir

con tintorro… ¡pulpería!”

*”con tiento”, es decir atinadamente. No pensar en la tira de cuero que utiliza el gaucho para trenzar.

La Pulpería en la Historia

Para proceder a la apertura de una pulpería, la “fórmula del permiso fue siempre la misma en todos los casos: pase al comandante de tal o cual partido para que permita la apertura del negocio… debiendo antes acreditar el suplicante ser federal de notoriedad y con servicios positivos a la Santa Causa de la Federación”. (1)

En tales condiciones la incondicional adhesión de este comercio hasta facilitaba las transacciones del gobierno y sus pagos de proveedurías. El pulpero, grande y singular personaje de la campaña, fue un centro de convergencia de multitud de intereses. Como por lo que se ve, le era indispensable ser federal y de la confianza de Rosas, acumulaba al mismo tiempo las funciones de Juez de Paz o Alcalde cuando menos… Haciendo en esa forma su negocio, el pulpero estaba en situación de vender o prestar al Estado en condiciones inmejorables de plazo y economía… otorgado el recibo, el mismo Rosas le ponía al pie esta orden que era imperativa: pase al Ministro de Hacienda para que sea abonado este crédito cuando se presente el referido recibo: Rosas”.

 Este comercio de pulpería, como el otro goloso gremio de tenderos en la ciudad (y no hay que olvidar que la pulpería era entonces almacén, tienda, ferretería, joyería, botica y hasta almacén de música), tenía una importancia extraordinaria en la vida económica del país. Su movimiento mercantil permitíale hasta prestar con simple garantía de letras, gruesas sumas de dinero a los jefes del ejército para proveer a su tropa. En San Nicolás de los Arroyos el comercio de este género era como en otros lugares tan importante, que cuando en 1840 pasó por allí el ejército de Oribe, facilitóle un empréstito de $ 50.000 m/c a solicitud del Excmo. Señor Presidente del Estado Oriental dice la nota del comandante militar del lugar, con el noble objeto de pagar la división de su mando (2)”.

Extractado de “Rosas y su Tiempo”, José María Ramos Mejía, Tomo IV, segunda edición, W.M.Jackson, Inc. Editores, pág. 45, 46 y 47.

 

(1)“Buenos Aires, Abril 22 de 1839, año 30 de la Libertad, 24 de la Independencia y 10 de la Confederación Argentina. Pide permiso para abrir una casa de trato en el Partido de San José de Flores, cuartel 2º de campaña. Excmo. señor: Manuel Casal y Gaete, natural de esta Capital y vecino de ella, a V.E. respetuosamente expongo: que interesando abrir una casa de trato en el Partido de San José de Flores y necesitando para ello, según la superior disposición el permiso de la superioridad, ocurro a V.E. esperando se digne concederme la correspondiente licencia que solicito. …se digne acceder a ésta mi súplica por ser justicia. Excelentísimo señor: Manuel Casal y Gaete”. “Buenos Aires, Abril 24 de 1839. Se concede al suplicante el permiso que solicita para establecer una pulpería en el partido de San José de Flores, cuartel 2º de campaña; con sujeción a las disposiciones vigentes, con calidad precisa de que la casa no podrá ser administrada ni servida por persona o personas unitarias. ROSAS; Agustín Garrigós”.

 

(2)ARCHIVO NACIONAL; Correspondencia con las autoridades militares, nota de Octubre de 1840, al señor gobernador de la Provincia, brigadier general Juan Manuel de Rosas.

 

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

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