Anoche soñé con un sueño soñado antenoche

Cafetería Hesperia

Los sueños permiten recrearnos en lo imposible. Uno se puede figurar que está granizando monedas de plata o que para pagar las mercaderías podemos utilizar pepitas de naranja: el absurdo está garantizado. Pero algunas veces se alían con sucesos reales y en el transcurso del mismo tenemos la vaga sensación que estamos viviendo lo soñado; o que estamos soñando lo sucedido o lo por acontecer. No pocas veces nos genera confusión; o gozo, o desánimo, inquietud.

No tengo la más mínima idea sobre el que relataré, los sueños son así y hay que aceptarlos como son. Tuvo su origen –seguramente- en aquella ocasión que me encontré con mi amigo Marcos (el que como Diputado de Cultura asistía a todos los actos de esa índole que realizábamos en la “Casa Argentinos de León”) y fuimos a tomar algo en el bar “Hesperia” que está en una esquina de la ciudad, frente a la Plaza de la Inmaculada.

Primer sueño: Antenoche. Esa circunstancia probablemente hizo que soñara –asociando el nombre, cómo no- que estaba caminando por Castelar, en la zona oeste de Buenos Aires, y de pronto me introduzco en un almacén de los de antes, esos que suelen estar en las cercanías de las estaciones de trenes y autobuses.

Lo hice pensando “acá puede ser que consiga Hesperidina”,  (bebida que era tan habitual en la época que yo era un adolescente, y había probado por primera vez cuando me hizo la invitación mi papá en un baile de la Sociedad Italiana de Lonquimay) y cuando le pregunté al dependiente, un muchacho de unos 20 años que no tenía por qué conocer esa bebida ahora casi desconocida, me respondió, tal vez al retener el sufijo “idina” que puede asociarse a un medicamento: “no, en la Farmacia de la esquina”. No quise ponerlo en evidencia, le di  las gracias y me alejé riendo por dentro.

Me sitúo en la cola del colectivo y mientras espero (todavía soñando) se me ocurre asociar la Hesperidina con el nombre del bar Hesperia, preguntándome si guardarían alguna relación. Fui entonces a la Biblioteca Municipal descartando esperar el autobús (en el sueño a veces uno hace lo que quiere, ¡qué bueno!) y encuentro esta definición de Hesperidina:

Hesperidina

Etimología. El nombre de esta bebida recuerda al Jardín de las Hespérides (así denominaban los antiguos a las Islas Canarias); claro que hay un vocablo de fruta común a varios idiomas con origen en el sánscrito, y es el que designa a la “manzana de oro” de este Jardín: aranzi. En latín es aranjium; naranzi en italiano; orange en francés; naranja en español. Lo que antecede establece una relación entre la naranja, Hespéride (Hesperia) y Hesperidina.

El nombre elegido por Melville Sewell Bagley tiene un origen mítico: remonta a la época que los griegos navegando por el Mediterráneo llegaban a las costas españolas, y al ver el reflejo de las naranjas lo asociaban con las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides. Por eso los griegos le daban el nombre de Hesperia a España. Nuevo caos onírico para rebuscar en mi PC un antiguo trabajo sobre los orígenes del nombre España (trabajo que también contiene los orígenes de otros nombres):

http://pampeandoytangueando.com/el-origen-de-las-palabras/espana-madrid-argentina-europa/

Pero seguimos acumulando nombres (total, en el sueño no ocupan espacio) y nos encontramos que para los árabes era Al-Andalus. Para los judíos era Sefarad (ha-sefaradi significa “el español”). Mientras que los nasraníes o cristianos (nasraní proviene de “nazareno”) la denominaban Hispania.

Desperté con la extraña sensación de un sueño proyectado a realidades vividas, por lo menos en algunos aspectos. Lo extraño sobrevino la noche siguiente, porque cenando con mi esposa me avisó que nos visitaría una amiga  y que me iba a traer una botella de Hesperidina ¡no puede ser! dije extrañado de tantas asociaciones. No era extraño en realidad que me trajera esa bebida porque junto a mi esposa la habían estado buscando infructuosamente cuando Patricia realizó el último viaje a la Argentina. Pero esa noche…

Segundo sueño: Anoche …soñé lo que había soñado la anterior noche, continuando  el sueño posteriormente así:

la medicina

Me encontraba con dificultades para caminar por un fuerte dolor en la pantorrilla de la pierna derecha, que inclusive se había hinchado sin que hubiera recibido ningún golpe. Decidí ir al Consultorio Médico del pueblo, en Veguellina de Órbigo, para que me examinara la médico de cabecera, Dra. Begoña González Fernández. Aparentemente tenía una “periostitis tibial anterior”  y me recetó un medicamento e indicó la aplicación de hielo además de un anti inflamatorio. Le pregunté sobre el medicamento, respondiendo –“es diosmina, un flavonoide que favorece la circulación, y va acompañado de otro flavonoide, hesperidina”.

Recordé en el sueño que iba a recibir una botella de la bebida (pero esto en la realidad) y le dije a la doctora -“¿puedo reforzar la acción bebiendo hesperidina?”.  -“¿Qué es eso?” preguntó Begoña, riéndose cuando recibió la explicación. ¡Pero si hasta soñé con un tango que solía tocar mi viejo en el violín mientras ensayaba en casa!; el mismo que escucharán por una de esas orquestas iniciáticas con ese sonido tan característico de los tríos con flauta, violín y guitarra (en este caso, piano y flauta):

Juan Nirvassed – Hesperidina Tango de Moda
Piano: Peter Kay – Flute: Wony Choi – Australia

https://www.youtube.com/embed/1HAh0wQXjZI 

Claro que, al despertar, me sentía agobiado por tantas coincidencias y “melange” alrededor de un mismo tema, por lo que decidí enfrascarme en averiguaciones sobre el medicamento y más información de la que tenía sobre la bebida espirituosa. Porque si le di vida onírica a la Hesperidina ¿por qué no darle vida real, detallando los aspectos relacionados con su creación? Además de otros relativos a su consumo que seguramente agradecerán los socios de la “Cofradía Báquica”.

FARMACOLOGIA . Propiedades medicinales . La hesperidina es una bebida argentina a base de corteza de naranjas amargas, o de las dulces pero de frutos aún inmaduros, que contienen gran contenido de flavonoides (hesperidina, neohesperidina y narangina). Se le reconocen efectos antioxidantes y otros, propio de los flavonoides, muy beneficiosos para las funciones digestiva y circulatoria. Desde la década de 1990 se han encontrado diversos usos terapéuticos de la Hesperidina. Es efectiva contra las úlceras varicosas, hemorroides, várices, hipertensión, reducción del colesterol, disminución de dolores, artritis reumatoidea, entre otras afecciones.

DiosminaHesperidina es una mezcla de flavonoides típicos de naranjas y limones que ha sido tradicionalmente usada con eficacia en el tratamiento de desórdenes vasculares como la insuficiencia venosa crónica (CVI) y las hemorroides (HD).

Hesperidina

Tónico de guerra. La hesperidina fue considerada un tónico desde sus comienzos, debido a sus propiedades medicinales aportadas por las naranjas, dado que el principal componente de éstas es un flavonoide. Estuvo presente en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) para “revitalizar a los heridos”, gracias a sus propiedades terapéuticas que contrarrestaban problemas estomacales originados principalmente por la falta de potabilidad del agua. De los hospitales se trasladó rápidamente a los campos de batalla para mejorar dolencias que afectaban a la tropa.

También el “Perito Moreno” (Francisco Pascasio Moreno) solía llevar Hesperidina para atenuar los rigores del clima en sus andanzas por la Patagonia.

Orígen de la hesperidina

En 1862 el inmigrante norteamericano Melville Sewell Bagley llegó a la Argentina. Había nacido el 10 de julio de 1838 en Maine y murió en Buenos Aires el 14 de julio de 1880, estando sus restos en el Cementerio Británico de Buenos Aires. Sus comienzos en la Farmacia “La Estrella” (en la esquina de las calles Alsina y Defensa) le impulsó a crear fórmulas en los tubos de ensayo y alambiques; utilizando naranjas de una vieja quinta ubicada en Bernal, creó una bebida que se hizo muy popular en toda la Argentina.

Hesperidina y la cultura

La Hesperidina apareció en varios calendarios del célebre pintor Florencio Molina Campo, y un tango cuyo autor fue Juan Nirvassed (el link se encuentra dos páginas atrás) al que puso nombre “Hesperidina. Tango de moda” (1915) fue ganador del premio al mejor tango de la Sociedad Sportiva Argentina. También aparece en tres cuentos de Julio Cortázar, entre otros el célebre “Casa tomada”, y en el cuento de Haroldo Conti “Perdido”. Según dicen era la bebida favorita del “Polaco” Goyeneche, famoso cantante de tangos.

Campaña publicitaria novedosa

Es así como, en 1864, Melville decide fundar la importante empresa Bagley. Al vislumbrar el potencial de su bebida, comienza a planificar una campaña publicitaria muy original y vanguardista para la época: un día los porteños comenzaron a ver enormes letreros pintados  con la frase “Se viene la Hesperidina” sin nada más que indicara de qué se trataba. Por supuesto la curiosidad hizo presa de muchos de los aproximadamente 140.000 habitantes que poblaba la ciudad y, durante más de dos meses, nadie sabía el significado. Hasta que el 24 de diciembre de 1864 “La Tribuna” –uno de los periódicos importantes del país- revela la incógnita. El lanzamiento de este original aperitivo nacía en la Argentina con enorme éxito.

Para evitar las falsificaciones de que fue objeto este producto por su éxito, Melville pudo lograr que Nicolás Avellaneda, presidente a la sazón de la Nación, creara un registro de marcas y patentes. El Registro fue creado en 1876 y la primera marca en registrarse en Argentina fue precisamente Hesperidina. Con un sabor suave, se puede beber pura o mezclada con otros ingredientes en la preparación de cócteles. Si bien no es fácil conseguirla pues desapareció de las estanterías de muchos comercios minoristas, se sigue produciendo y consumiendo en su país de origen.

Hesperidina, el primer jingle argentino

Como obsequio, con la compra de cada botella se entregaba la partitura de un tema musical que publicitaba el producto. Se titulaba “La Hesperidina. Danza para piano y canto” y fue creado en 1874 siendo el primer “jingle” del Río de la Plata, con letra de J. Figueroa y música de José Calvo, pieza que estuvo desaparecida u oculta durante más de 136 años y pueden disfrutar a continuación:

https://www.youtube.com/embed/pSYKQLMgBeo 

Ahora que gracias a mis sueños conocen la Hesperidina solo falta degustarla, y se puede hacer cócteles por medio de tres recetas impresas en las botellas actuales:

  1. Hesperidina y tónica: 2 medidas de Hesperidina, agua tónica, hielo, rodaja de limón.
  2. Hesperidina y pomelo: 2 medidas de Hesperidina, gaseosa de pomelo, hielo, rodaja de limón.
  3. Hesperidina + hielo: 2 medidas de Hesperidina, hielo, rodaja de limón.
  4. Agrego por mi cuenta Hesperidina, Campari, hielo, rodaja de limón.

o-o-o-o-o

Jorge A. Marí –creador y Director de la Revista “El Chasque Surero”, que hace un par de meses nos visitó en León junto a su esposa Betti- al enterarse que estaba por publicar este artículo, tuvo la amabilidad de enviarme las imágenes de afiches y chapas publicitarias antiguas de esta deliciosa bebida, que comparto con ustedes a continuación:

Chapa publicitaria
Botella antigua

 

 

Publicidad para mujeres

 

Panfleto

 

 

 

 

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

2 comentarios sobre “Anoche soñé con un sueño soñado antenoche

  • el 9 octubre, 2018 a las 15:12
    Permalink

    Muy divertida la asociación onírica con el tema de la historia de esta bebida creada en Argentina por un estadounidense.
    Respecto del “almacén de los de antes”, para mí se trata de “Comesaña”, sobre la calle Francia a media cuadra de la vía -Allí vi por última vez una botella de Old Smugler etiqueta amarilla-; para Betty se trataría de Santa Anita, almacén y despacho de bebidas, luego devenido en rotisería, que estaba en la esquina de Arias y Carlos Casares.
    Muy grato ver que te han servido los viejos anuncios publicitarios.
    Celebro también la feliz coincidencia del tema, sin haber tenido comunicación previa.
    Un gran abrazo desde tu pueblo de paso: Ituzaingó, provincia de Buenos Aires.

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  • el 13 octubre, 2018 a las 15:46
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    ¡Muy estimado hesperinidista y, por consecuencia, amigo!
    Los efectos que ha dejado en tu sapiente cerebro esa deliciosa bebida -que no he probado- me induce a pensar que, desde niño, tenías propensión hacia los licores…
    Has hecho un relato perfecto de cómo nació esta bebida que, aún, se produce en tu país.
    Salvo lo del tango, conocía lo demás. Al punto que la búsqueda del producto me llevó -hace año y medio- a un accidente en el que resulté con torsión del tabique nasal y abundante pérdida de sangre.
    La búsqueda ansiosa de la hesperidina puede matar. Al entrar a la licorería “Preciado”, en el centro de Montevideo, la puerta automática demoró en abrirse y, ahí, recibí el golpe más fuerte en el rostro que, sólo esta dama, se animó a propinarme.
    Estudiando la composición de un medicamento antivaricoso, con diosmina y hesperidina, me dije ¿qué es esto? Fue cuando encontré todo lo que han relatado tus sueños. Estuve con el norteamericano que hiciera el extracto con naranjas amargas. Entendí que si los soldados argentinos la cargaban en sus mochilas para curar heridas, en las operaciones de la guerra de la Triple Alianza, bien que la infusión podría servirme para evitar ulceración en mis piernas…
    Algo más. Mientras tu te agitabas con sueños reveladores, también yo pude, inusitadamente, rememorar algo de lo que es capaz de guardar nuestro cerebro en un ignoto lugarcito. Así, retorné a la memorización que, desde niño retenía de la publicidad de la bebida. Esta se propalaba por El Mundo, Belgrano, Splendid, que captábamos en la orilla oriental del río Uruguay.
    Ahora brindemos: ¡Salud, tres veces salud!
    Un abrazo.
    Walter

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