El origen de las palabras

Anfitrión, sosías, santiamen…

Que los antiguos griegos eran muy creativos, lo observamos en su mitología. Cada uno de sus dioses o semidioses (que eran muchos) eran engendrados en amoríos entre dioses los primeros, y entre dioses y humanos los segundos. En la mitología griega Anfitrión era el general de Tebas, esposo de Alcmena, madre de Heracles. El sustantivo referido al nombre propio de la persona que acoge a otra en su mesa o en su casa, proviene de la obra de Plauto.

Entonces nos trasladamos a Roma, donde adoptaron los mismos dioses que los griegos con ligeras variantes (o cambio total) en los nombres, por ej. llamando Hércules a Heracles, y Júpiter a Zeus. Plauto era natural de Sársina, región italiana de Umbría, y vivió entre 254-184 a. C.

La obra de Plauto, todo hay que decirlo, no solo plantea un problema de identidad entre Sosia y su “alter ego” Mercurio (Hermes en la mitología griega) traducido en elemento de comicidad que la convierten en comedia, sino que también se produce la infidelidad (bien que la protagonista lo desconoce, por la suplantación que hace Júpiter de Anfitrión) de Alcmena, lo que le otorga característica de tragedia; merece así indudablemente, el calificativo de tragicomedia.

Plauto relata el caso de Anfitrión, marido de Alcmena, el cual es suplantado por Júpiter. En la misma obra teatral aparece Sosía, que como en el caso de su amo, su nombre propio se convierte en sustantivo para la posteridad. El doble que aparece en esta comedia -en realidad, dos dobles, Anfitrión y Sosia- dan lugar a equívocos burlescos, a comicidad, reafirmando que se puede conceptuar la obra de tragicómica.

La obra gira así entre un marido cornudo por obra y gracia del todopoderoso dios Júpiter; y los trastornos de la personalidad o confusión representado por un doble que no es otro que Mercurio -hijo de Júpiter- que suplanta al esclavo de Anfitrión para que su dios padre logre engañar a Alcmena que estaba embarazada de su esposo, Anfitrión.

Mientras Anfitrión participaba en la guerra de los tebanos contra los teléboas Júpiter se travestía tomando su forma y lo suplantaba noche tras noche para acostarse con Alcmena; ella quedó embarazada y de esos furtivos amores nació el semidios Hércules, que se constituye en hijo de Júpiter; también en bisnieto de Perseo.

Por consiguiente Alcmena estaba embarazada de ‘los dos anfitriones’, el verdadero (el general tebano) y el suplantador (el dios Júpiter); en el parto nacieron Hércules y su hermano por parte de madre, Ificles.

Como Anfitrión dudara –con toda razón- de la fidelidad de su esposa, Júpiter le aclaró el entuerto, tras lo cual Anfitrión se mostró muy contento por tener una mujer elegida nada menos que por un dios para tener sexo.  A partir de entonces ‘anfitrión’ pasó a ser sinónimo de “aquel que recibe en su casa”; ¡el bueno de Anfitrión se había convertido en “un buen anfitrión”!

SOSIAS

Sosías hace referencia a una persona que guarda parecido con otra, con la que puede llegar a confundirse. Proviene de Sosía, nombre del esclavo de Anfitrión con el que partió a la guerra. Como Zeus pretendía acostarse con Alcmena necesitaba producir una confusión en ésta para lo cual, como Dios que era, no tuvo problema alguno en suplantar la personalidad de Anfitrión; pero necesitaba hacer conocer a la mujer que le quitaba el juicio el supuesto regreso de su marido. Entonces le pidió hacer ese papel a su hijo, Mercurio, que con los poderes del dios del Olimpo quedó convertido en un sosías de Sosía perdonando la redundancia intencionada.

Así fue como de esta caótica situación representada por Plauto, se originaron dos términos muy usuales en el vocabulario de las personas.

No obstante debo señalar una discordancia temporal que se produce en el libreto, ignoro si el error se debe al mismo Plauto (ya que no dispongo de su obra original) o se debe a la traducción de la misma; se invoca a Hércules que -supuestamente- aún no había nacido en tres lugares distintos: en la pág. 89 vv.561; en la pág. 100 vv.736; en la pág. 117 vv.986.  (“Anfitrión”, Plauto, Escolar y Mayo Editores, Madrid, 2013).

DIOSA LAVERNA. El politeísmo romano tenía muchas divinidades protectoras de actividades e instituciones de lo más dispar. La diosa LAVERNA era la patrona de los ladrones y tenía un templo y una estatua consagrados a ella.

SANTIAMEN – DE TRIBUS IMPOSTORIBUS

La R.A.E. nos informa que significa “rapidez en la acción”. Sin embargo no nos indica sobre su origen, cómo se conformó la palabra. Este humilde ‘escribidor’ opina que es la conjunción de dos palabras cuya utilización en tiempos pretéritos indicaran que una acción se podía ejecutar con tanta rapidez como la que demandaría “SANTIguarse y AMEN”.

Pero son cosas de la Edad Media. A fines de ésta, “se habló de un libro peligroso, De tribus impostoribus, cuya tesis sería que la humanidad ha sido seducida por tres embaucadores famosos: Moisés, Cristo y Mahoma. (“Prólogos de la Biblioteca de Babel”, Jorge Luis Borges, Alianza Editorial, Biblioteca Borges, Madrid, 2004, pág. 37)

Existen otras palabras en el lunfardo que podemos atribuir a la conjunción de otras dos, como es el caso de

PERCANTA

Lo que se sabe en lunfardo con respecto a esta palabra, es que designa a la mujer. Y en los primeros tiempos era más bien ofensiva, casi como calificativo de ramera. Una amante, pero con sentido peyorativo, o sea una ATORRANTA.

El origen de la palabra sí que es incierto, pues se puede atribuir al italiano o al francés. En francés está la palabra perçant (qué similitud ¿no?: y qué significado: penetrada,  perforada). Pero como su pronunciación francesa sería persán si admitiéramos ese origen se debería decir persanta en lugar de percanta.

Del italiano tenemos la palabra percalera que designa a la mujer humilde. También es aceptable este origen. En algún diccionario figura percalina y percalera, como sinónimo de muchacha humilde, costurera. Tengo un trabajo realizado por Javier Simón Casas (Universidad de Zaragoza) titulado “Algunos Italianismos en el lunfardo”; pero contiene muy pocas palabras y ésta no figura.

Se me ocurre que puede buscarse su origen en la unión de dos palabras, por ejemplo la tan usada palabra PERCAL, tan utilizada en el tango para significar el vestido de las chicas de condición humilde; con ATORRANTA. De esta unión utilizamos PER (de percal) y ANTA (de atorranta) con una C como partícula de conjunción. Y ahí tenemos PERCANTA.

Lo único concreto de lo poco que sé, es que Felipe Fernández (Yacaré) entre los muchos sustantivos que enumera para mencionar a la mujer, figura “percanta” (lógicamente, ¿no?). Hecha esta breve aclaración, me permitiré otro agregado.

Ramón del Valle-Inclán visitó Argentina en 1910 como director artístico de la compañía teatral de Francisco García Ortega. Su estancia tuvo gran repercusión en la prensa porteña de la época, incluyendo diarios como La Nación y La Prensa, donde dictó conferencias sobre literatura y arte. Su impacto cultural y su perfil bohemio marcaron su paso por Buenos Aires. (Universidad Nacional de La Plata).

En 1913 se editó su libro SONATA DE PRIMAVERA, y a raíz de algunas palabras que encontré en su texto, me atrevo a suponer un contacto mas o menos asiduo con la bohemia local; y tal vez alguna influencia en su léxico. Expongo a continuación algunos de los términos encontrados y su significado:

A la chamberga: esta locución adverbial se utiliza para describir algo hecho de manera descuidada, como si dijéramos “a lo loco” o “a tontas y a locas”. Deriva del chambergo, un tipo de sombrero del siglo XVII, aludiendo a la informalidad (locución también utilizada en La Pampa de mi infancia para referirse al sombrero) pág. 88 del libro citado

Crencha. Según la R.A.E.:

  1. Raya que divide el cabello en dos partes;
  2. Cada una de las partes resultantes.

Deriva del latín vulgar crinicula, de CRINIS (cabello, mechón). En Sudamérica puede referirse a cabellos largos y desaliñados. Pág. 132 y 137 del mencionado libro.

Huasca o guasca: criollismo; trozo de cuerda usada como una especie de látigo. Voz de origen quechua.

Garlar del latín GARRALARE, hablar mucho e indiscretamente (según María Moliner). Leída en la pág. 64 de “Sonata de Primavera) [¿De ahí deriva CHARLAR?]

César J. Tamborini Duca

Académico Correspondiente para León

Academia porteña del Lunfardo

Academia Nacional del Tango

About author
César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.
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