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El fobal… en la historia (y algo más)

Se trata de unas reflexiones anteriores a las semifinales que jugaron España contra Francia y -al día siguiente- Argentina contra Inglaterra.

Pasaron más de 200 años y los 4 se reencuentran. Corría (o mejor dicho, pasaba; para correr, los jugadores) la primera década del siglo XIX y Francia invadía (Napoleón invadía) España.

Inglaterra que -con su revolución industrial- necesitaba nuevos mercados para vender sus productos, se fijaba en las colonias de la entonces poderosa España. Uno de los puertos (puertas) más importante era el de Buenos Aires, no solo por las provincias del Río de la Plata sino por ser la más natural y mejor entrada para llegar al Perú, Paraguay y sur de Brasil.

Protagonizó entonces dos invasiones, en 1806 y 1807 pese a que a veces se aliaba con España (ah, la pérfida Albion). Perdió las dos batallas pero ganó la guerra: dejó implícito en el espíritu de los comerciantes del Río de la Plata los ‘beneficios’ del libre comercio que se instauró desde entonces y arruinó en el siglo XIX la industria artesanal (resultaba más cara pero era de mejor calidad) del interior del país. ¡Como consecuencia dejamos de ser una Colonia Benigna y pasamos a ser una cruel Colonia Financiera! (Ah, la pérfida Albion)

Hasta nuestros días, MILEI mediante, del que posiblemente un exhaustivo examen médico, comprobaría que su caja ósea craneal se encuentra vacía.

Los españoles expulsaron de su suelo patrio a los franceses. Liniers, que era francés pero muy fiel servidor de la corona española, resultó ser el héroe que expulsó a los ingleses (1806 y 1807) y fue ungido VIRREY del Río de la Plata por Real Decreto español, a petición de toda la población “porteña”; resultando así el primer ‘PRESIDENTE’ (virrey en este caso) elegido por la población local.

Posteriormente fusilado por orden de la Primera Junta de 1810: los insistentes reclamos de Saavedra y Belgrano para que huyese, pues ellos no podrían oponerse, fueron relativizados por el primer héroe de la nacionalidad; así terminó la vida de la única persona en nuestro país con título nobiliario. Y así, a los tumbos, fue transcurriendo nuestra historia narrada con muchos matices (mentiras) por la historiografía oficial.

¿Cómo enterarse de todo? Leyendo, leyendo mucho. Y después de 200 años (y pico) se reencuentran las 4 potencias -futbolísticas en este caso- para demostrarnos que, como dice Scaloni, esto es foot ball (fobal, futbol) y debe primar el buen comportamiento y la caballerosidad deportiva. ¡Al margen de las chanzas posteriores! Que no sería historia sino sentimiento burlesco.

Reflexiones futbolísticas-filosóficas. Viviendo en España desde hace 36 años, también apuesto por la final Argentina-España, aunque luego el resultado dejaría un regusto agridulce.

Muy buen partido de España anoche; yo estaba seguro que ganaría España, porque Francia tiene un mufa-gafe en sus filas. Partidazo de Olmos y de Cucurella (éste parece el Pujol del Barça hace unos años, hace un esfuerzo tremendo, está en todas).

Volviendo al mufa, fue el jugador más importante de Francia, el que más luchó, pero está el sino de cada uno: años jugando en el PSG para ganar la Champions; no pudo ser. Se fue al Real Madrid por la misma ilusión: no solo no lo consiguió sino que cuando él se fue, el PSG la ganó dos años seguidos. Y ahora el mundial, con el equipo que mejor apuntaba a llevase el título y pese a que él hizo el máximo esfuerzo. 

Mbapé va tener que llamar a ña Rudecinda (la curandera) pa’ que le cure el mal de ojo. 

César J. Tamborini. 14-VII-2026

Mi casa, embanderada el día 16 (Feria del ajo en Veguellina)

Posteriormente se jugó la semifinal contra Inglaterra donde Argentina dio una prueba de estoicismo y -con su esfuerzo colectivo- logró revertir un resultado adverso. Ahora toca la FINAL contra España; como solo uno puede ganar y el otro debe perder, y cualquiera sea el resultado me dejará un sabor agridulcecon el contento por el ganador y la tristeza por el perdedordebo tomar conciencia que es solo futbol (fobal, foot bal), deporte, entretenimiento.

Para no tener que esforzarme en esas circunstancias para realizar un pormenorizado análisis del partido (en lo cual, por otra parte, no soy experto) hurgando en mis archivos encontré algo relacionado con el fobal, con España y con Argentina. Es un poco antiguo pero lo que escribí sería la realidad de ese momento. Tal vez lectores argentinos no conozcan el nombre de jugadores españoles de ese entonces; y a la inversa, lectores españoles no conozcan jugadores argentinos, al menos algunos de ellos.

En síntesis, como Pilatos, me lavo las manos para no tener que realizar el esfuerzo afectivo que significaría escribir a posteriori del partido Argentina-España, deseando que el mismo se desarrolle dentro de los cánones de la caballerosidad que debe imperar en el deporte.

EL FOBAL, EN EL RECUERDO: Argentina vs España:  (creo que lo escribí a raíz de unamistoso preparatorio para los Juegos Olímpicos de hace más de 10 años)

Rezonga el «mandolión» en su cadencia canyengue; lo acompaña el bordoneo de una guitarra con su lamento compadrito, mientras unos botines milongueros sacan lustre a una pelota de «fóbal». Y comienza la milonga en clave futbolera con la sutileza de bailarines «de corto» deslizándose sobre el césped en danzas y contradanzas. ¿Qué es lo que ha cambiado en un par de meses? Creo que no es mucho, que los argentinos no eran tan malos ni que los españoles hayan perdido sus virtudes. Ni unos deben instalarse en una nebulosa triunfalista, ni los otros deben preocuparse. El 7 de septiembre de 2010 hacía 2 meses que España se consagraba –por primera vez- campeona del mundo.

El análisis del enfrentamiento debe realizarse partiendo de la base que era un amistoso durante el cual la orquesta sinfónica que es la selección española, en ningún momento del partido contó simultáneamente en el terreno de juego con sus eximios violinistas alrededor de los cuales la música se hace danza para jerarquizar la estética del juego.

Debemos comenzar por analizar la «primera casilla», el casillero de la portería: hay mucho ‘Casillas’ en el equipo español y eso se aprecia en su ausencia. Quedará la duda si sus fantásticos reflejos hubieran impedido los dos primeros goles argentinos, de excelente factura. Sin embargo la inclusión de Reina permitió despejar la duda sobre quién debe ser el portero nº 2: Víctor Valdés, sin duda; y pensar en un tercer portero, que es lo que más le va a doler a Vicente del Bosque, entrenador honesto que tuvo la valentía de mantener a «Pepe» Reina hasta finalizar el primer tiempo. Otro entrenador hubiera hecho una sustitución inmediata tras el error del tercer gol.                                                                                                                                                                                   

Los otros casilleros ya sabemos quiénes deben ocuparlos normalmente: Sergio Ramos, Piquet, Capdevila, Xavi, Iniesta, Xabi Alonso, Villa, Silva; y la confirmación que no hay suplentes sino ‘titulares ocultos’ capaces de deslumbrar en unos pocos minutos de juego, como es el caso de Navas y de Llorente.

Si analizamos la primera casilla del equipo argentino, para mí sigue estando claro como opiné en una ocasión anterior que el portero carece de los reflejos necesarios, siempre se arroja 3 o 4 décimas de segundo tarde, la diferencia temporal entre gol – no gol. No hay que dejarse deslumbrar por la espectacularidad de las «estiradas» de Romero. Tengan la paciencia de observar varias veces y en cámara lenta el primer disparo de Villa que dio en la cruceta, o el del único gol español, y tendrán la confirmación de lo que digo. Las ‘estiradas’ son muy fotogénicas pero inducen al error de apreciación. Tres décimas… gol-no gol.

Luego el equipo es, básicamente, el mismo que participó en el mundial, con alguna incorporación interesante como la de Zanetti; los defensas argentinos suelen caracterizarse por un rendimiento parejo y constante a través del tiempo, y la acumulación de experiencia hace que su veteranía sea un plus agregado a su favor. El rendimiento es óptimo hasta el momento del retiro. Interesante la incorporación de Agüero, sacrificado al ostracismo por el técnico anterior. El «Kun» es una figura que puede ser determinante para llegar al gol, pero también para la pausa, para el mantenimiento del balón cuando aprieta el contrario, para «enfriar» el partido; y consiguió el cuarto gol, ganando Argentina por 4 a 1.

Indudablemente el aspecto más positivo en este equipo es el cambio de la Dirección Técnica pues ahora el combinado argentino cuenta también con un director de orquesta, Sergio Batista, que sabe hacer interpretar la partitura para esa representación estética que se llama fútbol, tenemos al frente a una persona con conocimientos para realizar un buen planteamiento táctico.                                                                                                                                                                                                                           

Nos encontramos entonces con 2 equipos, el argentino y el español, que al enfrentarse puede ganar uno u otro, pero que nos brindarán la satisfacción de permitirnos ver dos conceptos similares, pues en definitiva los dos saben manejar el balón a ritmo de tango. Y éste es un concepto que me faltó aclarar en un análisis anterior, el de los distintos conceptos futbolísticos. Porque no es lo mismo el «ritmo de zamba» a que son afectos los brasileños y que básicamente consiste en el lucimiento personal, con una «bicicleta» o una «rabona» y si eso trae como consecuencia triunfar sobre el adversario, mejor; pero siempre esa jugada sacada de la chistera del mago brasileño debe priorizar el lucimiento del jugador.

Quisiera extenderme en un concepto pretérito, la “furia” española; la “furia” española equivale al “coso” taurino y al pasodoble, pero si la ensamblamos con la tranquila pausa tanguera del fútbol rioplatense, esa amalgama puede resultar en un “tango – chotís” madrileño en la magia propuesta por Mores y Taboada para dar nacimiento a “Viejo Madrid”. Pero el de la “furia” es un concepto afortunadamente obsoleto para las nuevas generaciones de futbolistas españoles, que ahora gustan bailar con una orquesta que ejecute a ritmo de tango, como ocurre obviamente con los jugadores argentinos. Se nos plantea, eso sí, una pregunta: como sería aplicado al tango, equivalente a la furia española; propongo el tango RE-FA-SI ejecutado por Rodolfo Biaggi. Y como contrapartida, la equivalencia de la pausa criolla en el “fóbal”, para apreciar el contraste, el mismo tango ejecutado por Osvaldo Fresedo.

Dos conceptos futbolísticos similares. Hermanadas entonces las dos selecciones en un mismo ritmo, conviene explicar que en este caso se prioriza el rendimiento por sobre otras consideraciones estéticas. Cuando un jugador argentino (o español) ejecuta una «pared» o «tira un caño» lo hace en primer lugar para obtener una ventaja posicional y, en segundo lugar, para desmoralizar al adversario, para hacerle evidente su inferioridad técnica y sus limitaciones para el enfrentamiento, es acorralarlo psicológicamente en una actitud defensiva.

Nunca una chilena, un caño o una pared nacen del sentimiento de lucimiento personal. Ese «tiqui-taca», ese «tomála-dámela» en un rondo a veces interminable, es la presión psicológica para reducir al mínimo el espíritu combativo del adversario. Y ese “rondo” ¿de qué manera está contenido en el tango? En la similitud con la pista de baile, cuando las parejas se desplazan sobre la misma realizando un círculo hacia la izquierda mientras sus filigranas semejan quiebros de cintura o “gambetas” acompasadas.

Motivo por el que uno de los encuentros más esperados en ese mundial por quien esto escribe (y seguramente por muchas personas) era el de estas dos selecciones, (qué pena no habernos enfrentado en semifinales del mundial para poder observar un partido de fútbol hecho filigranas güiraldeanas en lugar del ritmo de pasodoble); encuentro que afortunadamente se produjo ahora y que, al margen de la alegría por el triunfo argentino, permitió observar uno de los mejores encuentros posibles.

Una «quebrada» de cintura, una «vaselina», una «corrida» en el autopase desequilibrante del defensa, y el rezongo del «mandolión» que ya no es tan triste porque nos permite el gozo estético del «fútboltango». ¡Y la gambeta papusa! Y fue a ritmo de tango como fue demolida la aceitada maquinaria de la «división Panzer» germana, al ritmo de la nueva España futbolera que no en vano hizo acopio de los grandes del fútbol argentino en las últimas décadas.

Te mirás en el espejo y las posturas son simétricas. Ese ritmo que enaltece. La languidez mórbida del tango en un paso al costado, del tiqui – taca – taca – tiqui del pase lateral; la pausa sensual previa a la vaselina o el caño, la corrida, la pared y el quiebre de cintura. El ocho y… sólo faltaba la sentada con la que nos deleitaba Pierino González (pero esto es otra historia, la del Boca de la década del ’50 del siglo pasado). Y para que no se enfade la hinchada de River Plate les haremos escuchar “Pa’ que bailen los muchachos”, tango compuesto por Enrique Cadícamo y Aníbal Troilo en 1942. A Troilo le gustaba el fútbol, lo practicó y fue hincha de River y precisamente esta composición se refiere al “baile” que protagonizaba la delantera de su club en esos años. Pueden escucharlo en  https://www.youtube.com/watch?v=1HJTCpB3dNU

Y LA MILONGA DE DI MARÍA

Si bien el “tango” es una pasión argentina que nos identifica en el mundo, ¿podemos obviar hablar sobre esa otra gran pasión argentina que es el fútbol? Y si los amalgamamos el resultado podemos considerarlo superlativo.

Siempre sentí admiración por el “fideo” Di María, tal vez por ser argentino, tal vez por españolizarse cuando lo contrató el Real Madrid, pero por sobre todas las cosas, por parecer un personaje humilde, sin ínfulas de grandeza y derrochando siempre en el campo de juego su esfuerzo físico y su calidad técnica como futbolista.

Pero si hay algo que recuerdo con mucha emoción, por la alegría que me proporcionó –tanto a mí como a los demás compatriotas que reunidos en la Asociación “Casa Argentina en León” festejamos ese triunfo- ocurrió en los Juegos Olímpicos* de Beijing en el año 2008.

Nuestra selección de fútbol comenzó su andadura en estos Juegos, como diría un paisano, al trote lerdo. Poco a poco y sin apuro fue aceitando la maquinaria y guardando fuerzas, hasta que al llegar la gran semifinal contra Brasil sacó a relucir su calidad y su potencial futbolístico para hacer bailar “el samba” a nuestros más peligrosos rivales al ritmo del 2 x 4; era tal su impotencia que perdieron 2 hombres, expulsados cuando el único recurso para contener a los nuestros era la falta.

El resultado final por 3 a 0 nos permitió llegar a la gran final contra Nigeria, un equipo muy bien armado y peligroso que ya nos había dejado sin el oro en la final de los Juegos de 1996. En esta ocasión nos exigieron al máximo en un partido magníficamente disputado por ambos equipos, pero en la fase final, cuando se había calentado por el empeño puesto de manifiesto por los nigerianos tras el magnífico gol de Di María, los nuestros sacaron a relucir su experiencia en el dominio de este juego para enfriar el partido y mantenerlo en los cauces del dominio territorial que le permitieron mantener hasta el final el 1 a 0 y hacerse acreedores al premio mayor.

Junto a “orientales” y “magyares” los argentinos se convirtieron así en uno de los 3 únicos equipos que ganaron por dos veces consecutivas la Medalla de Oro. ¡Enhorabuena, Campeones!

*A propósito, y para señalar un equívoco en el que se suele incurrir llamando “Olimpiadas” a los Juegos Olímpicos, quiero consignar que Olimpiada es el período de tiempo de 4 años transcurridos entre unos Juegos Olímpicos y otros. Así fue desde que se crearon en la Antigua Grecia.

Como mencioné antes, en Veguellina de Órbigo se celebra la Feria del Ajo, tradicional feria que lleva su edición Nº 35. En las imágenes verán la banderola que la evoca, ristras de ajo en la caseta del Ayuntamiento para elegir la mejor por parte del público asistente y… este año yo también quise participar y presenté la mía que obtuvo el primer premio

¡A la peor ristra presentada!

por César J. Tamborini Duca

Académico Correspondiente para León

Academia Nacional del Tango

Academia Porteña del Lunfardo

About author
César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.
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