¿QUÉ ES EL TIEMPO?
Si mi tiempo tornase a es
será sin esperar más
o viniese el tiempo ya
después de lo que será
“ (Cita cervantina en boca de uno de sus personajes)
PLANETA: origen y significado του πλανήτη = tou planíti
sistema geocéntrico de Ptolomeo
Este vocablo en su etimología procede del latín «planēta» y a su vez del griego «πλανητης» (planētēs); tiene dos acepciones: vagabundo y errante.
En la antigua Grecia se dió ese nombre, a aquellos cuerpos celestes que presentaban un movimiento aparente, con respecto al fondo de estrellas fijas que a pesar de presentar un movimiento en el transcurrir de la noche, ofrecen una posición prácticamente sin cambio entre ellas.
En aquella época, era aceptada la posición de la Tierra como centro del universo, con la Luna, el Sol, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, y Saturno girando a su alrededor en órbitas circulares, y el fondo de estrellas fijas (que también giraban alrededor de la Tierra).
A lo anterior, se le denominó teoría geocéntrica del Sistema Solar, y fue propuesta por Claudio Ptolomeo en el siglo II después de Cristo; la teoría fue ampliamente aceptada hasta la época en la cual Nicolás Copérnico propuso su teoría heliocéntrica en 1543. Galileo Galilei usó a partir de 1610 un telescopio rudimentario para hacer numerosos descubrimientos astronómicos, y hasta que Johannes Kepler formulara sus tres leyes sobre el movimiento de los planetas, publicadas en 1609.
| Mientras los principios básicos de la teoría geocéntrica, se remontan al propio Aristóteles y otros filósofos griegos; en épocas tan tempranas como el siglo III antes de Cristo, Aristarco de Samos ya defendía la idea de un Sol más grande que la Tierra, con ésta girando alrededor del astro rey. |
- Viaje al futuro
Según Dunne ya existe el porvenir, solo falta trasladarnos a él como hace el agua en un río, atravesando “sucesivos tiempos”.
Eso requiere desde el “tiempo actual” simultáneamente un tiempo segundo, uno tercero y así hasta el infinito, es decir, el inalcanzable término último de una serie infinita. (Borges Esencial, “El tiempo y J. W. Dunne” p. 164 y sig.)
- Retorno al pasado
Pero todo en el mundo (en el Universo) tiende a la esfericidad, desde Aristóteles y sus siete esferas concéntricas, pasando por Colón, Einsten, Stephen Hawking…
Para Nicolás de Cosa, toda línea recta es el arco de un círculo infinito (Borges Esencial, “Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto”, pág. 208, Ed. Real Academia Española, Barcelona, 2017). Si bien esto corresponde al espacio, se puede transpolar al tiempo, que parece infinitamente recto atravesando pasado, presente y futuro, por lo que filósofos y físico-matemáticos afirman que no se puede volver al pasado; sin embargo en billones de años la curvatura del tiempo (que acompaña a la curvatura del espacio) alcanzará nuevamente un punto ya recorrido, retornará al pasado.
Con respecto al UNIVERSO podemos leer esta otra concepción: “Hubiera creído que te interesaría ¿Hay algo más asombroso que la concepción según la cual el universo no tiene principio ni fin, sino que pasa eternamente de un estado de desarrollo a otro de equilibrio, y desde éste a uno de decadencia, y de éste a la disolución y de la disolución al desarrollo, y así sucesivamente por toda la eternidad? (“El filo de la navaja”, Somerset Maugham, Plaza & Janés Editores, Barcelona, 1972, pág. 359).
“Los científicos han reconocido la necesidad de especular acerca de la existencia de una partícula desconocida llamada “taquión” que puede desplazarse a una velocidad mayor que la de la luz. Pero, al menos teóricamente, si alguien viajara más rápido que la luz retrocedería en el tiempo”. (“La ciencia antigua y el misterio de la luna”, de Christopher Knight y Alan Butler, Ediciones Minotauro, Barcelona, 2006, pág. 202).
- Henri Bergson.
El filósofo francés cuestionó la costumbre de medir el tiempo tomando el espacio como referencia, lo que tarda la tierra en dar un giro alrededor del sol; o sobre sí misma hasta que la posición del sol se encuentra en el mismo sitio en un ciclo, como miden los relojes. El tiempo de los relojes es un tiempo espurio, cuantitativo, no cualitativo [yo diría subjetivo, no objetivo]
- El tiempo en versos
Frío y calor, otoño o primavera, / ¿dónde…, dónde se encuentra la alegría? / Hermosas son las estaciones todas / para el mortal que en sí guarda la dicha; / mas para el alma desolada y huérfana, / no hay estación risueña ni propicia. (EN LAS ORILLAS DEL SAR, Rosalía de Castro, Club Internacional del Libro, Madrid, 2009, página 26)
- El tiempo en Catalunya
Pere III de Catalunya, IV de Aragón y II de Valencia (1319 – 1387) decide en 1350, en las Cortes de Perpinyá, que el año empiece en 25 de diciembre, fecha del nacimiento de Jesucristo. Esta forma de fechar, perduró hasta principios del siglo XV.
- El tiempo en Rusia
Al utilizar el CALENDARIO JULIANO, en el siglo XX mantenían un retraso de 13 días respecto al Calendario Occidental. Fue utilizado en Rusia hasta febrero de 1918.
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El tiempo es como un círculo que girara infinitamente, el arco que desciende es el pasado, el que asciende es el porvenir; arriba hay un punto indivisible que toca la tangente y es el ahora. (Borges Esencial, “Nueva refutación del tiempo”, p. 427). [¿Y si fuera a la inversa?]
Esa noche, releyendo a Borges, tropecé con esta llamada: Yo afirmo -sin remilgado temor ni novelero amor de la paradoja- que solamente los países nuevos tienen pasado; es decir, recuerdo autobiográfico de él; es decir, tienen historia viva. Si el tiempo es sucesión, debemos reconocer que donde densidad mayor hay de hechos, más tiempo corre y que el más caudaloso es el de este inconsecuente lado del mundo. Y concluye así: Yo no he sentido el liviano tiempo en Granada, a la sombra de torres cientos de veces más antiguas que las higueras, y sí en Pampa y Triunvirato. El tiempo -emoción europea de hombres numerosos de días y como su vindicación y corona- es de más imprudente circulación en estas repúblicas. Los jóvenes, a su pesar, lo sienten. Aquí somos del mismo tiempo que el tiempo, somos hermanos de él. (LOS CONJURADOS DEL QUILOMBO DEL GRAN CHACO, Augusto Roa Bastos, Alejandro Maciel, Omar Prego Gadea y Eric Nepomuceno, Ed. Alfaguara, Buenos Aires, 2001, pág. 203)
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Voltaire nos menciona un tiempo circular: …”Figuraos que el tiempo gira en una rueda cuyo diámetro es infinito; bajo esta rueda inmensa hay una multitud innumerable de ruedas, unas dentro de otras; la del centro [la última] es imperceptible, y da un número infinito de vueltas precisamente en el mismo tiempo en que la rueda grande no da más que una”… (“El Blanco y El Negro”, en “Cándido y otros cuentos”, Ed. Orbis, Barcelona, 1982, pág. 200).
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Heráclito (y posteriormente Parménides) afirmaba que cualquier punto puede ser el principio y el fin en el contorno de un círculo (vg. Las 24 horas del día). Resulta indiferente cuál es ese punto. Día y Noche –que son opuestos- son en realidad, para Heráclito, la misma cosa solo diferenciadas por el devenir, el paso de la claridad a la obscuridad, y viceversa. En el devenir, aparece el vínculo entre una cosa y la otra, opuestas pero UNA.
Ocurre lo mismo con las estaciones. Las revoluciones de la Tierra alrededor del sol constituyen una circunferencia “elíptica”; pero no hay un principio ni un fin, y en determinado punto de esa elipsis decimos por convención “aquí comienza el verano, o el otoño, la primavera, el invierno”. Pero la Tierra y el Sol son inmutables, nada cambia, el cambio aparente se produce en la DISTANCIA que la elipse ocasiona en la Tierra respecto al Sol; y en la inclinación del planeta.
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El tiempo según Plotino y Borges. Platón y Zenón
Plotino dice: hay 3 tiempos, y los 3 son el presente. Uno es el presente actual, el momento en que hablo. Es decir el momento en que hablé, porque ya ese momento pertenece al pasado. Y luego tenemos el otro, que es el presente del pasado, que se llama memoria. Y el otro, el presente del porvenir, que viene a ser lo que imaginan nuestra esperanza o nuestro miedo [o la expectativa de algo que haremos, digo yo]
Según Platón el tiempo “es la imagen móvil de la eternidad”. La eternidad nos permite todas las experiencias vitales, todas las experiencias de nuestra vida, de un modo sucesivo. Si todo esto sucediera de UNA SOLA VEZ quedaríamos aniquilados, anulados, muertos (Borges. Esencial, p 495)
De los tres momentos en que dividimos el TIEMPO, el más inasible es el presente. Sentimos que estamos deslizándonos del pasado al futuro, pero no hay un momento en que podamos decirle al tiempo “Detente”. No existe un presente puro, siempre está contaminado, contiene una partícula de pasado, y una partícula de futuro.
La paradoja de Zenón relativa al espacio podemos trasladarla al tiempo. Zenón decía que una flecha en su vuelo, está inmóvil en cada instante; luego, el movimiento es imposible, ya que una suma de inmovilidades no puede constituir el movimiento. Trasladado al tiempo: si existiera el presente, no existiría el tiempo, éste sería eterno (La eternidad. Borges, p. 498)
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El tiempo según José Ingenieros: …”En la línea espacial que objetiva el concepto del tiempo, el presente es un punto sin dimensiones que separa lo inmediato pasado de lo inmediato venidero; es decir lo que se hunde en la memoria [pasado] y lo que prevé en la imaginación [futuro].
Nada es actual, nada cabalga la
hipotética arista en que se encuentran
el plano de lo que fue y el de lo que será”
(“El Hombre Mediocre”, José Ingenieros, Ramón J. Roggero y Cía. Editores, Buenos Aires, Séptima Edición, Ejemplar Nª 6499, 1951)
Tiempo para César José Tamborini Duca. Digamos en primer lugar que NO ES COSA. Como no es cosa es inmutable y eso lo diferencia de la distancia que es corrompible por estar constituida de materia. Como decía Borges el hombre es tiempo, pero también polvo (materia): es perecedero; mientras que la melodía, la música, es perdurable porque es solo tiempo.
En mi opinión, el tiempo es la subjetividad de algo objetivo. Es decir, es objetivo que la tierra gire alrededor del sol y lo haga continuamente. Lo subjetivo lo establecemos nosotros al intentar MEDIRLO.
Esto es arbitrario: medimos ese recorrido de la tierra desde un instante hasta otro instante similar (lo podemos establecer por la sombra que proyecta un simple palito sobre una piedra: reloj solar) y cuando da la vuelta completa sería -decimos- UN DÍA. Lo dividimos por 24 y obtenemos las horas: 24 horas, todo muy subjetivo ¿verdad? También se nos ocurre dividir cada hora por una fracción “x” digamos 60, que llamamos minutos. Entonces establecemos que cada hora consta de 60 minutos. Lo mismo hacemos con cada minuto para hacer que valga 60 segundos. Pero ¿cuántos minutos tiene un día?: 24 h. x 60 min = 1440 minutos.
Ahora ¿qué pasa si ese círculo que llamamos reloj solar, en lugar de seccionarlo en 24 partes lo hacemos en 36? Tendríamos un día de 36 horas. Sin embargo -pese a que los minutos totales serían los mismos- tendríamos también 1440 minutos, resultaría que cada hora (1440 ÷ 36) tendría solamente 40 minutos. ¿Aprecian en este razonamiento la subjetividad del tiempo?
Otra cosa subjetiva consiste en las subdivisiones PASADO – PRESENTE – FUTURO. Porque en realidad solo existe el pasado: lo que ocurrió hace un millón de años, una centuria, un mes, un día o un minuto o segundo. El presente es inasible, porque apenas ES, DEJA DE SERLO. En cuanto digo HOLA ya dejó de ser presente, es pasado.
El FUTURO es inexistente, porque ¿puede SER ALGO QUE NO ES? ¿algo que no conocemos? el futuro es impredecible.
También podemos considerar que el tiempo es MEMORIA. No podemos recordar el futuro porque ya concluimos que no existe. El recuerdo se genera en hechos sucedidos en el pasado. Por eso la MEMORIA, también es pasado.
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En los calendarios del antiguo Egipto y de México se advierte una interesante coincidencia astronómica. Ambos calcularon -o tal vez recibieron la información de otra fuente- que el año está compuesto de 365 días y seis horas, basándose en una división de los meses que dejaba cinco días complementarios al final de cada año y una cantidad adicional en cada ciclo, que en el caso de los aztecas era de 52 años, y en el de los egipcios de 1460 años. Nuestra fecha equivalente al comienzo del año azteca y egipcio (iniciaban el suyo en el mes de Tot) era para ambos el 26 de febrero. (“El misterio de la Atlántida”, de Charles Bierlitz, Editorial Pomaire, Barcelona, 1978, pág. 104).
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Según Tolstoi, Kant señaló que los conceptos de tiempo y espacio no son más que principios creados por el intelecto humano. La pregunta “dónde” implica una consideración espacial; “estaré”, una temporal. Y en la vida eterna no existen el tiempo ni el espacio.
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El cineasta griego Costa Gavras a sus 92 años, dice ser un inquilino de un barrio muy cercano a la muerte” disfrutando de “la aventura extraordinaria de estar vivo” [asumiendo que] “nuestros éxitos más rotundos acabarán siendo DERROTADOS POR EL TIEMPO, que es un enemigo formidable”.
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¿Qué significaba el tiempo para los babilonios, la antigüedad semítica? Para ellos la Fiesta de Fin de Año, era el momento, el instante, en que se olvidaba todo lo precedente y comenzaba otra vez el curso del tiempo [en resumidas cuentas, otra manera de entender el tiempocircular] (“Entre Nosotros” Laín Entralgo, Alianza Editorial, pág. 90)
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SÁBADO, SABATH, SATURNO
Antigua festividad babilónica, el shapatu se celebraba cada 7 días. Era un día sombrío,
dedicado al planeta Saturno (el nombre en inglés de ese día, “Saturday” significa “Día de Saturno”. Pero en su evolución bíblica, “sabath” era un día de júbilo y placer.
Saturno simbolizaba el tiempo y por lo tanto el dios de la muerte, y el hombre sometido a las leyes de la naturaleza, es esclavo del tiempo y de la muerte. Pero la Biblia, con su concepto sabático, trata de resolver el problema: suspendiendo durante el día toda actividad -no habiendo cambios, ni trabajos, ni injerencia humana en la naturaleza- se elimina el tiempo. El sabat bíblico simboliza la victoria del hombre sobre el tiempo, que queda suspendido. Si no hay tiempo, no hay muerte.
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ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA
Del tiempo y sus caminos
Por BEATRIZ VILLACAÑAS (30/04/2019)
El tiempo, como aparece en la mitología, puede ser percibido como padre, puede ser incluso devorador de sus hijos, lo que viene a mostrar la humana necesidad de explicar lo que en realidad es el tiempo: un enigma, una abstracción cuyos efectos se notan, testigos de esto último son los cambios de forma y lugar, el crecimiento, la vejez y tanto más, siendo todos efectos visibles de una entidad invisible. Con el tiempo caminamos en el viaje de la vida, y la vida, entendida como viaje, lleva ya, por ello mismo, la realidad del tiempo en sus entrañas. Y desde esta vida nuestra, una poderosa tendencia es percibir el tiempo como flecha haciendo un viaje directo desde el principio al fin. Lo que no impide que también el tiempo sea percibido como un camino de retorno, como una vuelta a los orígenes. Pensar y sentir el tiempo forma parte esencial de nuestra vida y de esto siempre han dado testimonio: filósofos, místicos, poetas.
De todo lo anterior, la conclusión que se puede extraer es… ninguna conclusión terminante. Se considera el tiempo como algo continuo, como el espacio, con la diferencia que el espacio se nos representa tridimensional, mientras que el tiempo sería dimensional si nos atenemos a considerarlo una línea recta que se desplaza desde el pasado, atravesando el presente para continuar con el futuro; muy simbólico, una flecha.
Sin embargo para la medición del tiempo utilizamos el desplazamiento circular: el giro que realiza la tierra sobre su eje y entonces –arbitrariamente- lo dividimos en horas: 24 horas desde un momento a otro momento del círculo ejecutado ¿y por qué no dividirlo en 10 horas, por ejemplo? El resultado sería el mismo, la misma arbitrariedad. Y así medimos también los meses.
Y con el movimiento que realiza la tierra alrededor del sol desde un punto hasta ese mismo punto al ejecutar el giro completo medimos lo que denominamos año.
Sigamos escudriñando la opinión de otros filósofos:
En “De brevitate vitae” Séneca afirma que el presente es tan breve que algunos dudan de su existencia, porque deja de ser antes que haya llegado. “El presente es un tiempo muy breve, tan breve que a algunos les parece inexistente; pues está siempre en curso (…) desaparece antes de llegar”. [Está claro, el presente no se detiene, no dura prácticamente nada. Similar a la opinión de Plotino y a la mía propia].
Quevedo, en “soneto moral” (XXVI) parece inspirarse en esas afirmaciones de Séneca: “Ayer se fue, mañana no ha llegado, / hoy se está yendo sin parar un punto; / soy un fue, y un seré y un es cansado. / En el hoy, y mañana, y ayer, junto / pañales y mortaja, y he quedado / presentes sucesiones de difunto”.
Y en el “soneto moral” XXVII “Ya no es ayer, mañana no ha llegado, / hoy pasa, y es, y fue con movimiento, / que a la muerte me lleva despeñado. / Azadas son la hora y el momento, / que a jornal de mi pena y mi cuidado, / cavan en mi vivir mi monumento”. (Séneca, pág. 69 y 70)
Otro de los estoicos, Crísipo, “sostuvo que ningún tiempo es del todo presente, sino compuesto del pasado y futuro; el presente es ‘real’ sólo en el sentido de que ‘ocurre’, en tanto que el pasado y el futuro simplemente ‘subsisten’. (Séneca, pág. 295)
Según Posidonio, el presente es “el mínimo tiempo perceptible entre las líneas divisorias del futuro y del pasado, esto es, un mero punto de demarcación no temporal entre pasado y futuro”. (Séneca, pág. 296)
EL TIEMPO EN DISTINTAS CULTURAS
Claro que todo esto son interpretaciones filosóficas que solo guardan relaciones circunstanciales con las divisiones del tiempo propuestas en diferentes épocas por distintas civilizaciones, y a ello nos abocaremos a continuación, viendo el tiempo para los griegos, los romanos, los aztecas, los mapuches, etc.
CALENDARIO GRIEGO
El mes griego era lunar y correspondía al intervalo entre 2 lunas nuevas, y se asignaba a los 12 meses del año una duración alternativa de 29 y 30 días. Cada mes se dividía en 3 décadas:
el primer día del mes era “el día de la luna nueva” (novilunio)
el segundo día “el segundo del comienzo del mes”; y así sucesivamente hasta el décimo.
El día “once” era el primero de la “mitad del mes” y continuaba así; y a partir del día 20 se contaba al revés:
el día 21 era el “décimo día (o el noveno, según que el mes tuviese 29 o 30 días) antes del final del mes”
el día 22 era “el noveno (o el 8º) día antes del final del mes; y así sucesivamente.
Año Nuevo: comenzaba en julio.
El año griego tenía en total 354 días y para compensar el desfase con respecto a las estaciones, cada dos años se agregaba un mes intercalar, según Herodoto. Pero en realidad el calendario griego se basaba en un ciclo octaetérico (8 años) en el que se insertaba un mes intercalar en los años tercero, quinto y octavo. Así el cómputo lunar se adecuaría al año solar:
354 x 8 + 90 = 2922 días = 365 x 8 (+ ¼)
El año estaba dividido en 12 meses lunares, siendo el novilunio el primer día del mes, y los días del mes se indicaban mediante un ordinal seguido de la expresión “menòs histaménou” (al comenzar el mes) para la primera decena; “mesoûntos menòs” (al mediar el mes) para la segunda; y “phipthiontos menós” (al finalizar el mes) para la tercera.
El día del novilunio era sagrado en toda Grecia y en él se ofrecían sacrificios a los dioses, mientras que el día 7 estaba dedicado a Apolo, por haber sido el día de su nacimiento.
El “mes carneo” correspondía a Agosto-Septiembre.
Con respecto a las horas del día, Herodoto las divide en 4 partes:
el amanecer / la hora en que el mercado se ve concurrido / el mediodía / el atardecer.
CALENDARIO EGIPCIO
Los egipcios, cuyo año comenzaba el 15 de junio, fueron los primeros en adoptar el año solar de 12 meses de 30 días, agregando cada año 5 días para que las estaciones coincidan periódicamente en la misma fecha. De lo contrario serían necesarios 1.461 años (ciclo que se conoce como “Período sotíaco) para que el año oficial y el solar volvieran a coincidir. Y su pájaro sagrado, el AVE FÉNIX, aparecería el 15 de junio cada 1461 años.
Dividían el año en solo 3 estaciones: la de la inundación (akhet), la de la germinación (pert) y la del calor (shemu).
CALENDARIO ROMANO
En tiempo de Cicerón. “Catilinarias”
ERAS. No existían en Roma en tiempos de Cicerón. Las referencias a una fecha histórica se hacían indicando los Cónsules o contando a partir de un hecho notable. Solo desde Livio y todavía con vacilaciones y con poca exactitud, se empieza a computar desde la fundación de Roma.
Meses. Hubo primero un llamado calendario lunar de Rómulo, era el calendario romano antiguo con 10 meses de 31 días; por eso NOVIEMBRE, penúltimo mes del año deriva del latín “novem” que significa nueve.Al intercalarse dos meses en el calendario, este mes noveno acabó siendo el undécimo del Calendario Gregoriano.
Después se adoptó el lunisolar de Numa, con 12 meses ya. En tiempos de Cicerón era análogo al nuestro, salvo la reforma de César (bisiestos) y el nombre de Julio y de Agosto, entonces QUINTILIS y SEXTILIS.
Division del mes. Tres eran las divisiones o fechas de referencia: 1) KALENDAE, de un antiguo CALARE (anunciar), pues ese día proclamaban los pontífices las fiestas del mes; eran el día primero; 2) NONAE, así llamadas por ocurrir nueve días antes que los idus (por tanto, el 5 o el 7); 3) IDUS, quizá de una raíz que significaba brillar, luna llena; eran primero el día 14 o el 15; pero por ser los números pares de mal agüero, el 14 fue sustituido por el 13, lo que ocurre todos los meses menos en marzo, mayo, julio y octubre.
Datación latina y su traducción. El nombre del mes se escribe como adjetivo; ejemplo CALENDAS NOVEMBRES; el punto de referencia no son los idus, calendas o nonas anteriores, sino los posteriores, desde los cuales se cuenta hacia atrás, incluyéndolos en el cómputo como día primero (ejemplo, III ANTE IDUS SEPTEMBRES, el día 3º antes del 13 de septiembre, el 11 de septiembre). Obsérvese que Cicerón y los clásicos, en lugar de decir DIE XII ANTE KALENDAS NOVEMBRES, escriben ANTE DIEM XII KAL. NOVEMBRES; pero su traducción es la misma, es decir, que a la diferencia entre 12 y el día en que caen las calendas de Noviembre (= “32” de Octubre) hay que añadir uno, por estar incluidas ambas fechas extremas (32 – 12 + 1 = 21 de Octubre). La fecha que precede inmediatamente a las nonas, etc. se escribe PRIDIE NONAS DECEMBRES, etcétera. (4 de diciembre). Para las horas cf. VIGILIA. S
Vigilia. Cada una de las cuatro partes en que se dividía la noche. Podían ser de tres horas exactas, desde las seis de la tarde, si se disponía de clepsidra (reloj de agua), o de duración desigual, según la estación del año, si se regían por la luz solar; en este caso, fuera de la vida militar, solían contarse a partes en la noche: VESPER, CREPUSCULUM, PRIMA FAX, CONTICINIUM, INTEMPESTUM, GALLICINIUM, MATUTINUM y DILUCULUM. Vigiliae eran pequeños puestos de guardia, casi siempre nocturnos o simplemente la vigilancia.
Los días de la semana
¿Por qué los días de la semana lunes (Luna), martes (Marte), miércoles (Mercurio), jueves (Júpiter) y viernes (Venus) terminan en -es , y sábado (Saturno) y domingo , en -o?
Los nombres de los días que terminan en -es vienen de una expresión latina que significa ‘el día de tal astro’ (asociado con una divinidad): Lunae dies , ´el día de la Luna’ ; Martis dies , ´el día de Marte’ ; Mercuri dies , ´el día de Mercurio’ ; Iouis dies , ´el día de Júpiter’, y Veneris dies , ´el día de Venus’.
En cambio sábado, etimológicamente, no significa ´día de Saturno’. Originariamente, en la tradición pagana, los que hoy se llaman sábado y domingo estaban dedicados, respectivamente, a Saturno y al Sol, que completaban los siete planetas de la Antigüedad.
Nuestro sábado viene del shabbat hebreo, pero no directamente. La palabra hebrea fue adaptada al griego como sábbaton , y la forma griega pasó al latín como sabbatum . De esta forma proviene su nombre con la terminación -o, que corresponde a las palabras latinas terminadas en -um y en -us. Y de ahí, también, domingo, del latín «dominicus dies» – «día del Señor».
Tabella. Tablillas de madera, cubiertas de cera, que solían emplearse para notas breves; sobre ellas se escribía con un punzón puntiagudo (STILUS). La cera llegaba hasta el borde, que era saliente. Casi siempre se unían dos o más tablas, que se sujetaban en uno de sus lados con un cordón (LINUM); los extremos de este cordón se anudaban también con cera y sobre el nudo se imprimía el sello (SIGNUM) del anillo personal del remitente; INTEGRIS SIGNIS puede traducirse “sin abrir”.
Calendario Gregoriano: es el actual, instituido en 1582 por el Papa Gregorio XIII. LEEMOS: el 5 de octubre recibimos el calendario gregoriano, en el que se añadían 10 días más por lo que ese día 5 pasó a ser 15 de octubre. (Viajes de extranjeros por España y Portugal, Colección de Javier Liske, Casa Editorial de Medina, Madrid, 1878 – en facsímil, Valencia, 1996)
CALENDARIO MAPUCHE
Año Nuevo Mapuche: Wiñoy Xipantu (Wiñoy Tripantü)
Es el momento en que se produce la noche más larga del año y el sol comienza a volver a este punto de la tierra, lo cual señala el término de un ciclo de tiempo con sus respectivas etapas y el reinicio de uno nuevo. Es el Año Nuevo Natural en nuestra tierra, hecho que sucede en este punto específico del planeta, lo distingue del resto y alcanza e incluye al conjunto de los elementos físico-biológicos que aquí existen. Las personas somos parte de ello y los Mapuche lo expresamos culturalmente a través de grandes preparativos de ceremonias sagradas… que nuestra cosmovisión relaciona estrechamente a la vitalidad que reinicia todo el Waj Mapu.
Así, por estos días, escuchamos decir a nuestros mayores y con ellos repetimos kiñe xekan alka wiñotuy antu (pág. 127).
Por el conocimiento y práctica del Wiñoy Tripantü vemos que mientras en el polo opuesto de la Tierra es Año Nuevo (en diciembre), aquí donde vivimos estamos a mitad del ciclo del tiempo, donde todo ha madurado y comienza a secarse. Por lo tanto, estar en armonía y coherencia con el medio ambiente natural del lugar donde vivimos, significa celebrar el ciclo o Año Nuevo en nuestra tierra, en los días de Wiñoy Tripantü. (pág. 135).
La experiencia les enseñó que el tiempo se desarrolla a través de ciclos, no de manera lineal, como se impuso en el Wallmapu más tarde. (…) Un primer momento abunda en lluvias o nevadas, según el territorio que toque habitar (…) cada familia acumuló para sobrellevar el rigor del pukem, período al que los winka llaman invierno. Su instante inaugural está dado por la noche más larga, la que media entre el 23 y el 24 de junio, según el calendario de los occidentales… Algunos grupos mapuche sostienen que las ceremonias deben llevarse a cabo en coincidencia exacta con el solsticio de invierno. Ese fenómeno no se produce todos los años el mismo día, por eso prestan atención a las observaciones astronómicas.
Antiguamente, los lofche podían permanecer semanas en torno al lelfün, hasta que llegara el momento. Es que la llegada del año que vuelve o Wiñoy Tripantü, también está marcada por la reaparición en el firmamento de una constelación que desde el Wallmapu deja de verse por algunas noches. Se trata de las Pürapagaw, a las que en castellano llaman Siete Cabritos o Pléyades. Cuando su pálido brillo se instala una vez más en el firmamento, los mayores mapuche afirman con gozo ¡Wiñoy Tripantü! (ha vuelto el ciclo).
Después los días comienzan a alargarse y el Sol vuelve a acercarse al lugar que el territorio ancestral mapuche ocupa en el planeta;…el crecimiento de los brotes se acelera, árboles y plantas florecen. Los animales renuevan el pelaje… y en los campos es hora de sembrar. Cuando los mapuche eran un pueblo libre, salían con sus ganados de los potreros de invernada para conducirlos a las veranadas. Esta segunda etapa del ciclo es el pewe, estación que los winka llaman primavera.

La tercera es el walüng, el verano. Los frutos de la naturaleza maduran y donde se siembra llegó el turno de la cosecha. En las comunidades donde las ovejas se han convertido en un recurso de supervivencia económica es momento de proceder a la esquila. Desde el punto de vista espiritual, durante el walug se celebran los kamarikün o ngillatun, en las fechas que define cada lofche.
Los días comienzan a acortarse y dejan terreno a la noche, comenzando el ciclo descendente. Ese fenómeno es claramente percibido durante el chomungen o trafkem, el otoño de los winka. Los árboles que no tienen follaje perenne cambian de tonalidad y dejan caer sus hojas a la espera del renacimiento. Los colores grises se familiarizan una vez más con la wenu mapu o tierra de arriba –cielo, dice el cristiano-. Toda la naturaleza indica que un ciclo está llegando a su fin; los mapuche de antaño retornaban a sus invernadas. Los grandes fríos se instalan en el paisaje y para prever, la gente de la tierra se abastece de yerba, azúcar, harina, piñones, leña y otros menesteres. (pág. 129 y sig.)
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EL 18 BRUMARIO DE NAPOLEÓN BONAPARTE (9 de noviembre de 1799)
Calendario Republicano Francés
La frase “18 de Brumario” es una fecha del Calendario Republicano que se implantó durante la Revolución francesa. Según este calendario, el año empezaba el 22 de septiembre (día del equinoccio de otoño) y los meses se llamaban: Vendimiario, Brumario, Frimario, Nivoso, Pluvioso, Ventoso, Germinal, Floreal, Pradial, Mesidor, Termidor y Fructidor.
De acuerdo con esto, el 18 de Brumario del año VIII es el 9 de noviembre de 1799 del Calendario Gregoriano; en esta fecha Napoleón Bonaparte da un golpe de Estado contra el Directorio Ejecutivo gobernante en Francia; evento que marca el final de la Revolución Francesa. Con frecuencia se usa la expresión “18 de Brumario” como sinónimo de “golpe de estado”.
Tras su regreso de la campaña de Egipto y su desembarco en Fréjus el 9 de octubre, Napoleón emprendió camino hacia París donde entró triunfalmente el día 16.
El día 18 de brumario del año VIII de la República (9 de noviembre de 1799) Napoleón Bonaparte, aprovechando la debilidad política del Directorio, dio un sorprendente golpe de Estado contando con el apoyo del pueblo y del ejército (fascinado por su talento demostrado en sus campañas) y de algunos políticos-ideólogos como Sieyès o Talleyrand. El momento era propicio, un Directorio desacreditado e incapaz de solucionar los problemas parecía fácil de derribar.
Ese día fue convocado con carácter de urgencia el Consejo de los Ancianos para tratar una presunta conspiración de los jacobinos contra el gobierno. El Consejo tomó el acuerdo de trasladar ambas Cámaras a Saint-Cloud por motivos de seguridad y nombrar a Napoleón Bonaparte jefe de la fuerza pública (una decisión que, legalmente, correspondía al Directorio). Así pues el Consejo de los Ancianos se mostró favorable a Napoleón. Al mismo tiempo dimitieron los directores Sieyés, Ducos y Barras.

Pero el Consejo de los Quinientos se mostraba hostil. Éste se presentó ante la cámara rodeado de sus generales y de un pelotón de granaderos. Los diputados protestaron porque no tenía derecho a entrar si no había sido requerido. Se escucharon gritos de “¡Fuera de la ley!”, “¡Abajo el dictador!” Fue necesaria la actuación de su hermano, Luciano Bonaparte, Presidente de los Quinientos, para que Napoleón no fuera declarado fuera de la ley.
Napoleón fue llevado en volandas por sus granaderos. Ya fuera, arengó a sus tropas y logró convencerlas para que se pusieran de su parte. Una columna de soldados, mandados por Murat y Leclerc, acudiendo al llamamiento de Luciano Bonaparte, entraron a golpe de tambor en la sala de los Quinientos y los diputados se dispersaron, muchos saltaron por las ventanas.
Al día siguiente Napoleón, recurriendo a la coacción personal, consiguió que algunos miembros de los Ancianos decidieran confiar el gobierno a una «comisión consular ejecutiva» provisional compuesta por tres Cónsules: Sieyés, Ducós y Napoleón, éste con poder sobre los otros dos (arguyendo que se debía comenzar el mando por orden alfabético). Así surgió el Consulado que reemplazó al Directorio.
Fouché, en sus Memorias, relata así el Golpe de Brumario: El 19 Brumario La sesión se abrió en el Consejo de los Quinientos, que presidía Luciano Bonaparte, con un discurso insidioso de Emile Gaudin, orientado a hacer nombrar una Comisión encargada de presentar un informe sobre la situación de la República. Emile Gaudin pedía además, en su moción, que no se tomase ninguna determinación sin haber conocido el informe de la comisión propuesta. Pero apenas Emile Gaudin había hecho su propuesta cuando una espantosa tormenta agitó toda la sala. Los gritos de “¡Viva la Constitución! ¡No a la dictadura! ¡Abajo el dictador!” se extendieron por toda la sala. A propuesta de Delbrel, apoyado y animado por Grandmaison, la Asamblea se levantó unánimemente al grito de “¡Viva la República!”, decidiendo que debía renovarse individualmente el juramento de fidelidad a la Constitución. Prestaron el juramento incluso los mismos que habían ido con el proyecto previo de destruirla.
La Sala de los Ancianos estaba casi tan agitada como la otra […] Bonaparte, enterado de esta doble tempestad, juzga llegado el momento de entrar en escena. Atraviesa el salón de Marte y entra en el Consejo de Ancianos. Allí, en un discurso verboso y entrecortado, declara que ya no existe Gobierno y que la Constitución por sí sola no puede salvar a la República […]. Recobró la serenidad al oír los gritos de “¡Viva Bonaparte!”, y al ver que tenía el asentimiento de la mayoría de los Ancianos, entonces salió con la esperanza de causar la misma impresión en los Quinientos. Acababa de decretarse un mensaje al Directorio.
Se hacía la moción de demandar a los Ancianos la comunicación de los motivos del traslado a Saint-Cloud, cuando se recibió la noticia de la dimisión del director Barras transmitido por el otro Consejo. Esta dimisión, ignorada hasta entonces, causó un gran asombro en la Asamblea. Se la consideró como el resultado de una profunda intriga. En el momento mismo en que se trataba la cuestión de saber si la dimisión era legal y formal, llegó Bonaparte seguido de un pelotón de granaderos. Con cuatro de ellos avanzó hacia el interior, dejando el resto en la entrada de la sala.
Enardecido por la recepción del Consejo de Ancianos, confiaba en dominar la fiebre republicana que agitaba a los Quinientos. Mas apenas había penetrado en la sala, cuando la más grande agitación se apoderó de los presentes. Todos los miembros, en pie, prorrumpieron en gritos por la profunda impresión que les causaba la aparición de las bayonetas y del general que entraba militarmente en el templo de la legislatura: “¡Violáis el santuario de las leyes, retiraos!”, le decían muchos diputados; “¿Qué hacéis, temerario?”, le gritaba Bigonnet […]
En vano Bonaparte, llegado a la tribuna, quiso balbucear algunas frases. Desde todas partes oía repetir los gritos de “¡Viva la Constitución! […[ ¡Viva la República!” Desde todos los lados se le apostrofaba: “¡Abajo Cromwell! ¡Abajo el dictador! ¡Abajo el tirano! ¡Fuera de la ley el dictador!”, le gritaban los diputados furiosos; algunos se lanzaban sobre él y le rechazaban. “¡Tú harás la guerra a tu patria!”, le gritó Arena mostrándole la punta de su puñal. Los granaderos, viendo vacilar y palidecer a su general, atravesaron la sala para darle protección; Bonaparte amparándose entre sus brazos, se marchó. Así libre, volvió a montar a caballo y al galope se dirigió hacia el puente de Saint-Cloud, gritando a sus soldados: “¡Ellos me han querido matar! ¡Ellos han querido ponerme fuera de la ley! ¡No saben que yo soy invulnerable, que soy el dios del rayo!” […]
Bonaparte entonces volvió grupas y se presentó de nuevo a sus soldados tratando de excitar a los generales a acabar aquello con un golpe de mano […]. Luciano, inspirando a Napoleón toda su energía, montó a caballo, y en calidad de su presidente pide el concurso de la fuerza para disolver la Asamblea. Llevó consigo a los grandes granaderos, que forman en columnas apretadas, conducidos por Murat a la sala de los Quinientos, y se dio el toque de carga. La sala fue invadida a tambor batiente, y los diputados tiraron las togas y saltaron por las ventanas.
Tal fue el desenlace de la jornada de Saint-Cloud (19 de Brumario = 10 de noviembre).
APUNTES QUE GUARDAN RELACIÓN CON EL TIEMPO
Sobre los días de la semana y el tango «LUNES».
¿Por qué los días de la semana lunes (Luna), Martes (Marte), miércoles (Mercurio), Jueves (Júpiter) y viernes (venus) terminan en -es ; y sábado (Saturno) y domingo, terminan en -o?
Los nombres de los días que terminan en -es vienen de una expresión latina que significa ‘el día de tal astro’ (asociado con una divinidad) : Lunae dies , ´el día de la Luna’ ; Martis dies , ´el día de Marte’ ; Mercuri dies , ´el día de Mercurio’, Iouis dies , ´el día de Júpiter’, y Veneris dies , ´el día de Venus’.
En cambio sábado, etimológicamente, no significa ´día de Saturno’. Originariamente, en la tradición pagana, los que hoy se llaman sábado y domingo estaban dedicados, respectivamente, a Saturno y al Sol, que completaban los siete planetas de la Antigüedad.
Nuestro sábado viene del shabbat hebreo, pero no directamente. La palabra hebrea fue adaptada al griego como sábbaton , y la forma griega pasó al latín como sabbatum . De esta forma proviene su nombre con la terminación -o, que corresponde a las palabras latinas terminadas en -um y en -us. Y de ahí, también, domingo, del latín «dominicus dies» – «día del Señor».
¡Y el privilegiado!
Si hay un día de la semana al que se le haya dedicado un tango -y lleve por título sólo su nombre- ese es el “Lunes”. Un tango que, poéticamente, nos habla de los sueños del domingo y del tener que salir a yugarla al día siguiente.
«Lunes»- tango – Música: José Luis Padula – Letra: Francisco García Jiménez
Orquesta: Alfredo de Angelis – Canta: Carlos Dante https://www.youtube.com/watch?v=aFqVpaQv3mQ
Y dejando correr los días pasemos ahora a ‘todo un año’. A un año al que se le ha dedicado no uno sino dos tangos: “1937”:
you tube “1937” – tango – de Julio De Caro y Mario Gomila:
“1937” – tango – de José Pécora y Julio y Alfredo Navarrine
por Luis Alposta
(jueves, 11 de octubre de 2018)
Manuel Vicent y el tiempo. Si no hubiera calendario nadie cumpliría años (…) en lugar de años cumpliríamos amaneceres y puestas de sol.
Por último señalaré que en “EL TANGO” Borges nos plantea la más bella metáfora entre el ser humano y cronos (el tiempo) al dar prevalencia al tiempo (y a la música) respecto al ser humano, en los versos siguientes: “…En los acordes hay antiguas cosas / el otro patio y la entrevista parra / detrás de las paredes recelosas / el sur guarda un puñal y una guitarra / Esa ráfaga, el tango, esa diablura / mis atareados años desafía / hecho de polvo y tiempo, el hombre dura / menos que la liviana melodía / que solo es tiempo”…
¡Genial! El hombre está hecho de materia (polvo) y tiempo, por lo tanto es perecedero; mientras que la música (la liviana melodía) solo es tiempo y por lo tanto perenne.
César J. Tamborini Duca
Académico Correspondiente para León
Academia Porteña del Lunfardo
Academia Nacional del Tango

ÚLTIMO BRINDIS
Lo queramos o no
sólo tenemos tres alternativas:
el ayer, el presente y el mañana.
Y ni siquiera tres
porque como dice el filósofo
el ayer es ayer
nos pertenece sólo en el recuerdo:
a la rosa que ya se deshojó
no se le puede sacar otro pétalo.
Las cartas por jugar
son solamente dos:
el presente y el día de mañana.
Y ni siquiera dos
porque es un hecho bien establecido
que el presente no existe
sino en la medida en que se hace pasado
y ya pasó…
como la juventud.
En resumidas cuentas
sólo nos va quedando el mañana:
yo levanto mi copa
por ese día que no llega nunca
pero que es lo único
de lo que realmente disponemos.
Nicanor Parra, Chile, 1914
