Tristeza y orígenes del tango. Su procacidad (I)

Orígenes del tango
Orígenes del tango

En la calle, la buena gente derrocha                                             

sus guarangos decires más lisonjeros,                                          

 porque al compás de un tango, que es “La Morocha”*                    

lucen ágiles cortes dos orilleros.

(de “Misas Herejes”, Evaristo Carriego, 1883-1912)

En *La Morocha Carriego alude a uno de los primeros tangos con letra (si bien guarda reminiscencias de cuplé) y que de inmediato alcanzó gran popularidad. El tango comenzaba por aquel entonces a superar la etapa de ‘música prohibida’ y en esa marcha del arrabal al centro La Morocha representa un hito importante. Decía “Lopecito” (Juan Francisco López) que “La Morocha nació para las navidades de 1905, en pleno barrio bancario: Reconquista y Lavalle… Buenos Aires al otro día ya lo canta. Las mujeres, por primera vez, cantan sin vergüenza un tango”. (“Evaristo Carriego y otros poetas”, Notas).                

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1. TRISTEZA (o MELANCOLIA) DEL TANGO

En las “Meditaciones”, de Keyserling, filósofo de Darmstad (Alemania) que visitara Buenos Aires a principios del siglo XX, el autor describía así la “reptilidad sudamericana”:

La sexualidad frenética y reptil del sudamericano entraña también una de las raíces de la profunda melancolía sudamericana. “Post coitum animal triste”. La exuberancia de la vida sudamericana no se halla jamás bajo el signo de la alegría… los rostros son impasibles, todo el mundo habla en voz baja y una carcajada es considerada como una falta de tacto. En todo y por doquiera se observa el más extremo decoro… es total y absolutamente hombre telúrico.

Al decir de Eduardo Mallea (de cuyo libro extraje la cita) el autor teutón estaba impregnado de un “oscuro fondo (a la vez rencoroso y aterrado, resentido, no sin un extraño y remoto despecho) del que no podía desligarse al hablar de las cosas sudamericanas”. Recreaba así “un mundo, pero a su imagen y semejanza, esto es, un mundo de aterramiento y terror y despecho”. “Y me rebelé ante ese pensamiento injusto (fruto de)… una residencia insuficiente… un contacto demasiado vertiginoso”. (Historia de una Pasión Argentina, Eduardo Mallea, Colección Austral, 5ta. Edición, pág. 110, 111 y 114).

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2. ORIGENES DEL TANGO

Hay muchas hipótesis sobre los orígenes del tango, opinando unos que es africano, otros que es andaluz (avalado por la similitud del nombre de una música de esa procedencia); se habla también de la influencia cubana; se lo nombraba en época de la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay (nos remontamos a la década de 1860) y también en épocas del virreinato, anterior por consiguiente a 1810. Inclusive existe un verbo latino al que se atribuye el nombre, tangere, que significa tocar, tañer.

Pero Borges en una entrevista realizada en 1982 por Xavier Rupert de Ventós, decía que “tango no viene del ‘tangere’ latino como creía Lugones, sino de la etimología africana que está en el ‘Diccionario Etimológico’ de Coromines como jazz, que en el inglés criollo de Nueva Orleans, to jazz quiere decir fornicar; fornicar de un modo breve, espasmódico, violento.  ‘Nolli me tangere – just jazz it’.

"jongó", "shangó"
“jongó”, “shangó”

También la fonética juega su papel, y podemos suponer que ‘tango’ deriva de ‘jongo’; sólo dos letras  separan una de otra palabra, y ‘jongo’ era una danza africana bárbara y sensual, lasciva como el tango en sus inicios –y coexistirían temporalmente-. Solía bailarse en el rancherío, cuando la guerra de la Triple Alianza obligaba a la coexistencia de orientales, brasileros y argentinos. Voluptuosidad y colorido en la que se mezclaba la triple nacionalidad en furibundo ritmo, enlazando cinturas de mulatas y negras que acompañaban a las tropas brasileñas, agregándose a ellas las ‘chinas’ de los ranchos vecinos cuando la acción transcurría en suelo correntino, invadido por las tropas del Mariscal López. Pero… esto es una hipótesis o una elucubración del autor de este artículo.

Por su parte el musicólogo Ortíz Oderigo asegura que tango es una corrupción del nombre shangó, Dios del trueno y las tempestades en la mitología de los Yorubas de Nigeria, y que además se llama así el tambor usado en los rituales. Es probable que con los términos “jongó” y “shangó” estemos hablando de una misma cosa.

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

8 comentarios sobre “Tristeza y orígenes del tango. Su procacidad (I)

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  • el 6 Mayo, 2014 a las 23:35
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    Está muy bien, queridos amigos, reiterar la publicación de historias, leyendas y características del tango , de tanto arraigo en los arrabales de Bs-As….Las grandes figuras que surgieron de estos principios, ya contemporáneos de muchos de nosotros, siguieron con sus distintos estilos, insuflándonos ese amor y seguimiento al tango. Felicitaciones, por estas notas tan amenas que recuerdan la niñez y juventud de muchos argentinos. Y.Solís

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  • el 7 Mayo, 2014 a las 1:28
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    Estas consideraciones sobre el Tango y Las Cuarteleras, son como una brisa que aclara viejos recuerdos que estaban olvidados, por lo menos, dentro de mi mollera.-Felicitaciones y un abrazo.- vasco

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  • el 9 Mayo, 2014 a las 21:40
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    Querido amigo, acabo de leer tus apreciaciones sobre el tango y me parecen de un contenido excelente en cuanto a la seriedad con que la tratas. Felicitaciones y abrazos
    Norberto

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  • el 15 Mayo, 2014 a las 1:59
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    Me cautiva tu Web blog. Pienso que has desarrollado la info dee forma demasiado seductora.
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  • el 15 Mayo, 2014 a las 12:37
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    Querido César… en un alto del camino, me pongo al día de lecturas atrasadas. Mira qué difícil es el tango… empezando por su denominación y su o sus orígenes. En cuanto a lo que decía el alemán, debería conocerse por donde ha pasado, qué lo llevó a pensar así. Ellos, precisamente, no son la alegría de la huerta. Un abrazo

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