Con permiso, soy el tango (V)

Con permiso, soy el tango
que mentaban en lunfardo
eminentes guapos bardos
y al que esquenos poligrillos
quisieron quitarle brillo
batiendo que era fandango.

Tangos que cambiaron de nombre

Existe una gran cantidad de tangos que cambiaron de nombre por distintas circunstancias: unos, cuando se agregó la música al poema de un vate; otros a la inversa, cuando se le agregó la letra a un tango instrumental. A veces por desacuerdos entre unos y otros. Por último, por una medida gubernamental absurda, la censura por ley en el año 1943.

Comenzaremos la descripción en el Montevideo de 1916 cuando le encargan a Gerardo Mattos Rodríguez una marcha para una comparsa de carnaval; éste la hace y le pone por nombre “Comparsita”, por lo de comparsa, claro.

Unos meses después le pide a Roberto Firpo, que se encontraba de gira con su orquesta en Uruguay, que a esa partitura le hiciera arreglos para tango. Firpo lo hace y en 1917 estrena con su orquesta en Montevideo “La Cumparsita”, ahora con su nuevo nombre; Firpo toca el piano, Deambrogio (‘Bachicha’) el bandoneón, Bazán el clarinete y Tito Rocattagliata el violín.

Más tarde Mattos Rodríguez, vaya a saber por qué apremios económicos vende la partitura a una Editora de música. Tiempo después esta partitura llega a manos de Pascual Contursi y Enrique Maroni que le incorporan letra. Se estrena con el nombre de las dos primeras palabras del poema, SI SUPIERAS, y tuvo un éxito extraordinario. Paradójicamente el éxito de su creación significó para Mattos Rodríguez el comienzo de su drama, juicios y contrajuicios para obtener algún beneficio de su obra. Por lo menos consiguió que se la siguiera llamando La Cumparsita y él mismo le agregó su versión poética con éstos versos, de los cuales tenemos una excelente versión por la orquesta de Alfredo De Angelis.

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La Cumparsita

Letra y música de Gerardo H. Matos Rodríguez

I

La cumparsa
de miserias sin fin desfila
en torno de aquel ser enfermo
que pronto ha de morir de pena,
por eso es que en su lecho solloza acongojado
recordando el pasado
que lo hace padecer.

II

Abandonó a su viejita
que quedó desamparada
y loco de pasión, ciego de amor
corrió tras de su amada
que era linda, era hechicera
de lujuria era una flor
que burló su querer
hasta que se cansó
y por otro lo dejó.

I bis

Largo tiempo
después cayó al hogar materno
para poder curar su enfermo
y herido corazón y supo
que su viejita santa
la que él había dejado,
el invierno pasado
de frío se murió.

III

Hoy ya solo abandonado
a lo triste de su suerte
ansioso espera la muerte
que bien pronto ha de llegar.
Y entre la triste frialdad
que lenta invade el corazón
sintió la cruda sensación
de su maldad.

I (PARA FIN)

Entre sombras
se le oye respirar sufriente
al que antes de morir sonríe
porque una dulce paz le llega
sintió que desde el cielo
la madrecita buena
mitigando sus penas
sus culpas perdonó.

Y ya van ¿cuántas versiones? Y aún faltan más, pues parece que hay una versión de Alejandro del Campo (yo no la conozco, lo dice José Gobelo, Presidente de la Academia Porteña del Lunfardo), y una versión inglesa de 1936 cantada por Olga Paul; se tituló The Masked One, que viene a significar La Mascarada haciendo alusión, cómo no, al carnaval, a comparsa.

Si retrocedemos un poco en el tiempo, en 1929 el “negro” Flores, Esteban Celedonio Flores, hace un poema que titula POR QUÉ CANTO ASÍ, al que Julio Sosa le antepuso los 4 versos siguientes: “Pido permiso, señores / este tango, este tango habla por mí, / y mi voz entre sus sones dirá, / dirá por qué canto así y llevó al disco con el acompañamiento de la orquesta de Leopoldo Federico que desgranaba las notas de La Cumparsita, el 18 de agosto de 1964, tres meses antes de morir trágicamente. *

* Nach Scratch canta la versión íntegra titulándola “Pido Permiso”; es una versión casi textual donde cambia la palabra tango por “hip-hop”. Ignoro si en algún sitio hace constar la autoría del “negro” Flores.

Lo que antecede forma parte de una charla dada por el autor bajo el título “MITOS DEL TANGO” en la Asociación “Casa Argentina en León”, en el año 2006, acompañado por Alberto Rama y su bandoneón.

Otro tango instrumental importante posiblemente de 1916, es el que escribió Castriota denominándolo Lita. Pascual Contursi le puso letra y llamó al tango Percanta que me amuraste. Este fue el primer tango cantado por Gardel, que cantaba a dúo con José ‘Pepe’ Razzano música criolla (estilos o aires camperos). Sucedió el 3 de enero de 1917 en el Teatro Esmeralda. Posteriormente y a raíz de las desavenencias entre los autores de la música y la letra, Gardel actuó de mediador entre ellos y sugirió el nombre definitivo, Mi noche triste.

Un baile a beneficio toma su nombre de los que se hacían cuando algún integrante de la barra rea se encontraba engayolado y estaba a punto de recuperar la libertad, por cuyo motivo se realizaba ese encuentro entre la gente conocida para entregar el beneficio obtenido al preso; como en ocasiones acudía gente de otros sitios para participar de la reunión, ésta solía terminar a los golpes, se armaba la podrida, y es así como a esta milonga también se la conoce como La Podrida.

Veamos entonces un listado de tangos que cambiaron de nombre, aparte de Comparsita , Lita y Un baile a beneficio.

Lita: se trata en este caso de un vals de R. Rufino y A. Romay, conocido también como “Que seas feliz”.

El Clamor, de Alfonsina Storni y Waldo Belloso se llamó “Yo dí mi corazón”; posteriormente recuperó su nombre original.

Los Dopados con la censura en 1943 pasó a denominarse “En mi pasado” y posteriormente adquirió el nombre definitivo: “Los Mareados”.

Shusheta, de Cobián y Cadícamos, cambió a “El Aristócrata”.

Cigarrillos en la oscuridad, de Enrique Santos Discépodo y Mariano Mores, es el conocido “Uno”.

Golpiá que te van a abrir pasó a denominarse “El Esquinazo”.

El Bulín de la calle Ayacucho, de E. C. Flores con música de los hermanos José y Luis Servidio, tras la censura se llamó “Mi Cuartito”. Luego recuperó su nombre original.

Pobre Piba, de Ángel D’Agostino y Alfredo Attadía, al ponerle letra Enrique Cadícamo se llamó “Tres Esquinas”.

Mozo, traiga otra copa, de Vacarezza y Delfino, adquirió el nombre de “La copa del olvido”.

Fume compadre, de Manuel Romero y Manuel Jovés, se llama ahora “Nubes de Humo”.

Qué lindo es estar metido durante la censura se llamó “Qué lindo es enamorarse”.

Yira-Yira, de E. S. Discépolo se iba a llamar “Cuando te apaguen la vela”.

Pobre Paica, de Contursi y Cobián; lo grabó Gardel con ese nombre. Es “El Motivo”.

El Desalojo, de Augusto Gentile, cuando Pascual Contursi le puso letra se llamó “Flor de Fango”.

Tal vez será mi alcohol, de Homero Manzi y Lucas Demare, fue grabado con ese título en la voz de Raúl Berón, pero la censura la hizo retirar de circulación. Con alguna modificación se grabó como “Tal vez será su voz”.

Oro muerto de Navarrine y Juan Raggi, con la censura se transforma en “Jirón Porteño”.

Por la pinta, poema de E. C. Flores, también fue conocido como “Vos rodaste por tu culpa”. Cuando José Ricardo Soria (el conocido guitarrista de Gardel ‘Ricardo’) le puso música, pasó a conocerse como “Margot”.

Viejo Ciego, de Homero Manzi, Sebastián Piana y Cátulo Castillo, se llamó también “El ciego del violín”.

La uruguayita Lucía, sólo la música, primero se llamó “Gloria” y más tarde “Mano de oro”; con la letra incluída pasó a llamarse “Cuna de los bravos 33” (en referencia a la epopeya de Lavalleja) y finalmente recuperó “La uruguayita Lucía”.

Chingolito, de Bianchi y Scatasso, se conoce como “Ya no cantas, Chingolo”.

En Blanco y Negro, de Fernando Silva Valdés y Néstor Acosta Feria, a veces es denominada “Milonga en Blanco y Negro”.

Al compás del corazón, de Homero Expósito y Domingo Federico, también es llamado “Late un corazón” indistintamente.

La casita de mis viejos, de Cadícamo y Cobián, tiene una grabación del mismo Cobián de 1944, que para evitar el lunfardo y consiguiente censura denominó “La casita de mis padres”.

Moulin Rouge, de Raúl de los Hoyos; cuando Roberto Cayol le puso letra, pasó a llamarse “Viejo Rincón”.

El Elegante también es conocido como “Chiqué”.

El Once, titulado así por Osvaldo Fresedo al cumplirse el undécimo aniversario en que los egresados de Medicina celebraban los 21 de Septiembre su fiesta con orquestas de primer nivel. Su hermano Emilio le puso letra y cambió su título, llamándolo “A Divertirse”, pero perduraría el original.

Inspiración, de Paulos y Rubistein, antes se llamó “6ª del R 2” (Sexta Compañía del Regimiento 2 de Infantería).

Sobre el pucho, de José González Castillo y Sebastián Piana, era conocido anteriormente como “Un Callejón en Pompeya”.

Extenso listado ¿verdad? Y eso que no están todos.

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

Un comentario sobre “Con permiso, soy el tango (V)

  • el 8 julio, 2011 a las 21:04
    Permalink

    Recibimos este comentario del maestro del soneto, que transcribimos y agradecemos:

    Una maravilla… como no pude hacer que vaya mi comentario, lo formulo aquí con este formidable aplauso, a tu talento, a la belleza con que expones tus páginas dignas de un artista colosal de las pampas argentinas. Reitero mi aplauso y te autorizo a consignar este comentario en tu espacio de recepción. Mi abrazo.

    Rodolfo Leiro

    Respuesta

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