Historia

HÉCTOR P. BLOMBERG. CANCIONERO FEDERAL

PAMPEANDO Y   TANGUEANDO. Director-editor: César J. Tamborini

Cancionero Federal (Historia) Nº 16 – Julio del 2020

Dedicado al amigo Norberto Chiviló, Director de la Revista “El Restaurador” desde cuyas páginas trató de imbuirnos de la verdad histórica respecto al Brigadier General don Juan Manuel de Rosas y al período de la historia Argentina que le cupo gobernar.

Y al amigo , paisano del pueblo pampeano vecino –Catriló- Gazeta Federal”Prof. Leonardo Castagnino, que nos hace atravesar el mismo período histórico a través de su “La Gazeta Federal»


Héctor Pedro Blomberg 

Hector Pedro Blomberg fue un letrista de tango, poeta, escritor, periodista, y autor teatral, que nació en Buenos Aires el 18 de marzo de 1889. Era hijo de Pedro Blomberg, ingeniero naval que a su vez era hijo de un marino noruego; y de Ercilla López, escritora paraguaya sobrina del Mariscal Francisco Solano López. Esta fue seguramente una gran influencia, no solo para su vocación poética sino para su inclinación por los temas históricos.

Cursó la escuela primaria en Asunción del Paraguay, y al regreso a la ciudad natal estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires, inscribiéndose luego en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, pero pronto  abandonó esa carrera, tal vez seducido por los barcos y los  viajes cuyos relatos escucharía de su padre y su abuelo. Por eso, cuando contaba 21 años y caminaba por el puerto, avistó un barco listo para partir hacia Noruega, se marchó a su casa preparando lo necesario para embarcarse con la idea de conocer la tierra de su abuelo.

Volvió dos años después, con la experiencia de los lugares conocidos y sus primeros poemas en las valijas. Estos encontraron lugar en revistas populares de la época: Caras y Caretas, Fray Mocho. En esa época se editó su primer poemario, “La canción lejana”. Mas tarde otros títulos, como “A la deriva”, “Gaviotas perdidas”, “Bajo la Cruz del Sur”; y en el año 1929 se publicó una recopilación de artículos periodísticos titulados “Las puertas de Babel”, pues en ese entonces su actividad principal era el periodismo.

Su actividad, gracias a la amistad forjada con Carlos Schaeffer Gallo, y junto a Elías Alippi y Carlos Viale Paz continuó con el teatro llegando al “sainete”, vehículo dramático y romántico  matizado con sus canciones. Al sainete, considerado “género chico”, le dio impulso Alberto Vacarezza con la obra “Barcos Amarrados”, donde Ignacio Corsini era el que interpretaba el canto.

También tuvo participación en  la radio, escribiendo relatos para Radio Splendid en 1929, y a través de éstos compromisos teatrales y radiales llegó su inspiración para la canción de tinte popular.

Así surgieron sus historias de Unitarios y Federales, las acciones de la Mazorca, del Brigadier Juan Manuel de Rosas, y de los amores prohibidos por ideas desencontradas; tratando siempre que sus personajes que podían ser considerados malos, no lo fueran tanto, al mismo tiempo que los buenos no fueran tan buenos.

Héctor Blomberg se hizo muy amigo de Ignacio Corsini “El caballero cantor”, quien le propone la colaboración de Enrique Maciel, que a la sazón era su guitarrista, para que pusiera música a sus versos. Y de esta comunidad de intereses surgió la primera y más lograda y conocida obra, el vals “La Pulpera de Santa Lucía”, estrenado en 1929 en Radio Prieto; llevado a los estudios de grabación, se vendieron más de doscientas mil copias en muy pocos meses. Los estudiosos del tango reconocen en la pareja creativa conformada por Blomberg y Maciel a una de las más prolíficas de la historia.

Esta exitosa dupla tuvo solo dos excepciones en las que no colaboró Maciel con la música: la ranchera “Bajo la Santa Federación” con música de Salvador Merico, y el vals “Novia del mar” con la colaboración musical de Otto Wiengreen. Pero todas fueronllevadas al disco por Ignacio Corsini con el acompañamiento de las guitarras de Rosendo Pesoa, Enrique Maciel y Armando Pagés.

Por lo que antecede podemos deducir que Blomberg fue letrista exclusivo de Corsini, ya que ni Charlo ni Gardel grabaron sus temas. Solo hubo una excepción con “La parda Balcarce” que fue grabada por Agustín Magaldi el 28 de septiembre de 1932.

De las grabaciones de Blomberg realizadas por Corsini podemos mencionar “El adiós de Gabino Ezeiza” (milonga); “La pulpera de Santa Lucía” (vals); “La Mazorquera de Monserrat” (tango); “Violines gitanos” (tango); “Tirana Unitaria” (tango); “La viajera perdida” (tango); “La que murió en París”* (tango); “Siete lágrimas” (canción); “La guitarrera de San Nicolás” (vals); “No quiero ni verte” (vals); “Los jazmines de San Ignacio” (canción); “La canción de Amalia”(vals); “La china de la mazorca” (canción); y «Me lo dijo el corazón» (tango)

*En el libro “Pastor de Estrellas” (Ed. Tor, Bs. As. 1929) figura el poema “Versos a la que murió en París”, que el autor adaptó posteriormente para este tango. Ignacio Corsini lo grabó para el sello Odeón en dos ocasiones: 9 de marzo de 1931 y 4 de marzo de 1932. Fue un tema de mucho éxito que también grabaron los cantores Ernesto Famá y “Príncipe Azul”. También fue cantado en la película “Adiós Pampa Mía” por Alberto Castillo.

Hay una anécdota muy interesante sobre el tango “La que murió en París”, que Eduardo Moreno lo relató así: «Cuando fue corresponsal en París del diario La Razón, lo acompañó una chica en el rol de secretaria. Una muchacha muy preparada, egresada de filosofía y letras, que antes había sido empleada en el diario Última Hora, donde colaboraba con Samuel Linnig, el autor de Milonguita (Esthercita). En París la chica se encargaba de difundir por todos los medios las notas que Blomberg escribía sobre el tango. El destino quiso que durante su estadía la muchacha enfermara y falleciera muy pronto. Este desdichado suceso lo inspiró para escribir La que murió en París. Se llamaba Alicia Elsa French y era descendiente del prócer de la Revolución de Mayo, Domingo French».

Además de “Pastor de Estrellas”, escribió otros libros. Muchos de sus temas históricos fueron recopilados en los libros “Cancionero Federal” y “Canciones históricas”. También en su incursión en radio teatros abordó temas históricos como “Bajo la Santa Federación” que emitía Radio Belgrano en horario central, y fue llevada al cine por Daniel Tinayre.

 El poeta vivió junto a su mujer Elena Smith hasta su muerte en Buenos Aires, el 3 de abril de 1955. A continuación figuran  algunas de sus obras, además de las pertenecientes a otros autores pero relacionadas con el Cancionero Federal:

 LA GUITARRERA DE SAN NICOLAS. Esta canción de Blomberg con música de Enrique Maciel fue grabada por Ignacio Corsini el 8 de marzo de 1930 con las guitarras de Pagés, Pesoa y Maciel.

Hace alusión a una guitarrera y la comparación de este personaje con Camila O’Gorman (que murió bajo el sauce de Santos Lugares) y su trágica historia de amor, mencionando también a Ciriaco Cuitiño, un personaje mazorquero, y a Leandro Alen (que luego cambiaría esa n por m: Alem).

Menciona las noches en el Barrio de San Nicolás, donde cantaba en los tiempos del Restaurador y templaba su guitarra con vidalas y cielitos. Lloraban de emoción los hombres al escuchar su guitarra, lloraban de amor las porteñas por el mismo motivo. Al morir por obra de la mazorca de Cuitiño, comenzó a marchitarse el jazmín que floreció en sus cabellos. El cronista de la historia guarda la guitarra (con el adorno de cintas rojas) para que nadie más pudiera tocarla.

Este tema está incluído en el libro “Canciones Históricas” (Editorial Tor, Buenos Aires, 1936); según se aclara en el mismo, se supone que la acción transcurre en 1838. La Capilla de San Nicolás fue fundada en 1773 por Domingo de Acasusso y estaba ubicada en la intersección de calle Corrientes y Carlos Pellegrini; pero desapareció con el ensanche de Corrientes y la erección del obelisco.

LA MAZORQUERA DE MONSERRAT. También pertenece a Blomberg y Maciel, está incluída en sus libros “Pastor de Estrellas” (1929) y “Canciones Históricas” (1936). Narra la trágica historia de una moza federal de solo 15 años por la que suspiraban los sargentos de la Federación, hasta que uno de ellos loco de celos la mató con su puñal; antes de expirar la joven alcanzó a exclamar que solo amaba a aquel cuya estampa besó: era la imagen del Restaurador.

Es interesante destacar que en la edición de Editorial Tor, luego de la quinta cuarteta aparece el agregado de una más: “Ella entornaba los negros ojos / y sonreía siempre, al pasar / entre el revuelo de ponchos rojos / de la plazuela de Monserrat”.

El antiguo Barrio de Monserrat está delimitado por las calles Chile, Piedras, La Rábida, Independencia, Ingeniero Huergo, Rivadavia y Entre Ríos. El tema fue grabado, como sucedía habitualmente con estos poemas históricos, por Ignacio Corsini, acompañado de las guitarras de Pagés, Pesoa y Maciel.

LA PULPERA DE SANTA LUCIA. ¿Quién no conoce este romántico vals de Blomberg y Maciel, inseparables en el cancionero histórico? Fue grabado en sucesivas ocasiones por Ignacio Corsini durante el año 1929, hasta que lo consideró digno de presentar al público, siempre con sus inseparables guitarristas. Ese mismo años también se grabó en España (en el sello Regal) por la orquesta de Rafael Canaro cantando el tema Carlos Dante.

En primer término Blomberg describe a la pulpera, su cabello, sus ojos y su voz; aunque menciona a “soldados de cuatro cuarteles” que suspiraban por ella, no debe entenderse como cuarteles militares: las pulperías generalmente estaban en una esquina, en el cruce de caminos, por lo que este sitio delimitaba cuatro zonas o “cuarteles”. Los “cuatro cuarteles” que menciona la canción pueden ser entendidos como “jurisdicciones”.

El poeta menciona a un “payador mazorquero”, (es decir del partido federal, de Juan Manuel de Rosas) que le cantaba en una reja que “olía a jazmines”. Para relatar luego que se fue con un payador de Lavalle, lo que significa del partido unitario; por ese motivo en el patio de la pulpería esos jazmines “lloraban de celos”, mientras el payador mazorquero se dolía de su ausencia, cantando su dolor con lágrimas de las guitarras de Santa Lucía.

En 1788 se creó el cargo de Juez de Policía, que más bien se dedicaba a supervisión de servicios tales como alumbrado, higiene y salubridad, percepción de impuestos y otras funciones no relacionadas estrictamente con la represión del delito. La ciudad fue dividida en cuatro barrios o cuarteles encargados a sendos alcaldes de barrio que respondían al Juez de Policía. Posiblemente uno de ellos fuera Barracas, donde Héctor Benedetti sitúa la parroquia de Santa Lucía en la Av. Montes de Oca. Según Gobello, “en 1783 doña Josefa de Alquizolete, sobre esa calle y en el mismo lugar que hoy se encuentra (Montes de Oca 550) hizo levantar un oratorio en homenaje a Santa Lucía”.

EL PAYADOR DE SAN TELMO. Tanto la letra como la música pertenecen a José Lojo, y el tema lo grabó Corsini en 1932. Representa una versión que no es una continuación, sino más bien una historia paralela a la que nos contó Blombeg en “La pulpera de Santa Lucía”. A mi modesto entender la poesía de Blomberg es muy superior; y por ser muy conocida prefiero insertar los versos de José Lojo por considerarlos desconocidos para muchos.

EL PAYADOR DE SAN TELMO  (vals)

Payador que pulsara tan lindo

Y cantara con tanta emoción,

Como aquel payador de San Telmo

Nos recuerdan los tiempos, mejor.

Gaucho errante de noble figura

Que una tarde cayera al poblao,

Sin saber de ánde vino y quién era

Ni qué rumbo tenía ensillao.

Su guitarra tenía el secreto

En las noches de plácida calma,

De llegar con sus notas dolientes

Al rincón más lejano del alma.

Cuántas veces al verlo pulsando

En las rejas del viejo San Telmo,

Las morenas lloraron de pena

Y las rubias lloraron de celos.

Trovador de la vieja parroquia

Cuántas veces lo vieron pasar,

Enancao en el zaino de ensueños

Que encerraba su lira inmortal.

Pero un día salió de su barrio

Y a una rubia pulpera encontró,

Él le dijo: “Te llevo en el alma”

Y ella dijo: “Contigo me voy”.

Payador que tuviste la gloria

De llevar la pulpera que un día,

Alumbró con sus ojos celestes

La parroquia de Santa Lucía.

¿Dónde están, payador, que no vuelven

tu guitarra, tu voz, ni tu acento?

Con Lavalle se fueron tus pasos

Y en San Telmo solloza un lamento.

TIRANA UNITARIA (vals).

Es otro poema célebre de Blomberg con música de Maciel. Lo grabó Ignacio Corsini para el sello Odeón con acompañamiento de guitarras. El personaje, del partido federal, le canta a una unitaria (partido cuya divisa es la cinta celeste). Él es un guitarrero que está a punto de marchar para incorporarse a las tropas de Oribe (federal Oriental) pero antes tomó la decisión de protegerla para que no tuviera temor; no le pasaría nada pues había hablado con Cuitiño, Jefe de la “mazorca”, pidiendo que la protegiera, para que no fuera víctima del puñal de los mazorqueros. Luego sobrevienen los versos de despedida, de tristeza, pero de romántico amor.

TIRANA UNITARIA (vals)

Tirana unitaria, tu cinta celeste

Até en mi guitarra de buen federal,

Y en noche de luna canté en tu ventana

Más de un suspirante cielito infernal.

Tirana unitaria, le dije a Cuitiño

Que tú eras más santa que la Encarnación,

Y el buen mazorquero juró por su daga

Que por ti velaba la Federación.

Tirana unitaria, los valses de Alberdi

Quién sabe hasta cuándo bailaremos más,

Ni tus ojos negros buscarán los míos

En las misas de alba de San Nicolás.

Tirana unitaria, me voy con Oribe

Y allá en las estrellas del cielo oriental,

Seguiré cantando, tus ojos no teman

Porque de Cuitiño, te ampara el puñal

Tirana unitaria, las rosas del barrio

Te hablarán del día que te dije adiós,

Y los jazmineros soñarán los sueños

Que en días felices soñamos los dos.

Tirana unitaria, dame la magnolia

Que aromó en la noche que me vio partir,

Bésame en los labios, paloma porteña

Que me siento triste, triste hasta morir.

Tirana unitaria, no olvides los versos

De aquella mañana, de aquella canción,

Que cantamos juntos el día de mayo

Que supo el secreto de mi corazón.

Tirana unitaria, mi vieja guitarra

Seguirá cantando tus sueños de amor,

Y mi alma en las noches de luna, por verte

Volverá a la tierra del Restaurador.

JUAN MANUEL. Es un candombe, producto de la mítica pareja compositora de tantas milongas, Sebastián Piana la música y Homero Manzi la letra. Fue grabado por Charlo (grabación que ubiqué hace un tiempo en mi [BLOG], en el tema “Don Juan Manuel y Fotheringham) acompañado por guitarras; y por Félix Gutiérrez con la orquesta de Pedro Maffia.

La letra menciona en los primeros versos el “candombe de los morenos por los barrios del tambor”;  y el puñal de la traición representado por Urquiza. El Barrio del Tambor llamado así por los negros, era San Telmo. Los morenos habían gozado de la simpatía de Rosas, que era invitado con frecuencia a sus reuniones y sus bailes de “candombe”. La cultura afro argentina comenzó su declive cuando el “Restaurador de las Leyes” perdió el poder.

Encontramos además una referencia interesante, pues en sus estrofas Manzi, que era persona muy culta y con facetas de historiador (recordar “Buenos Aires, colina chata” y “La muerte de Quiroga”, ésta última la publiqué en un artículo  del BLOG: http://pampeandoytangueando.com/historia/el-tigre-de-los-llanos-y-ii/), corrobora algo que mencioné en alguno de mis artículos anteriormente: que la “batalla de Caseros” se libró en lo que en ese entonces pertenecía a “los pagos” de Morón; la ciudad de Caseros en la actual jurisdicción del Partido de Tres de Febrero, se fundó años después. Lo dice en estos versos:

“…Urquiza viene llegando / lo saldremos a esperar. / ¡Juan Manuel! / Al revolear de los ponchos,/ banderín del escuadrón,/ los colorados más bravos / ya se fueron a Morón…”

En sus versos hay otras referencias de carácter histórico, como la muerte de doña Encarnación (esposa de Rosas) y la expatriación del prócer junto a su hija Manuelita, hacia Inglaterra, donde muere lejos de su patria.

En el coro, que se repite, escribe la interjección “cuntango carancuntango / cuntangó, carancuntán”, posiblemente como sonido onomatopéyico de algún instrumento, voces éstas muy habituales en los candombes de los negros de Buenos Aires y Montevideo.

JUAN MANUEL  (Homero Manzi)

Candombe de los morenos
por los Barrios del Tambor.
Candombe de noche roja
por la Niña y el Señor.

CORO:
Cuntango, carancuntango,
cuntangó, carancuntán.

En vaina de sombra turbia
la traición es un puñal.
Urquiza viene llegando,
lo saldremos a esperar.

Juan Manuel,
al revolear de los ponchos
banderín del escuadrón,
los colorados más bravos
ya se fueron a Morón.


Juan Manuel,
para luchar por la gloria
de tu estrella Federal,
con tamboril de morenos,
la Mazorca con puñal.


El diecinueve de octubre
murió Doña Encarnación.
Los parches retumban duelo,
llora la Restauración.

CORO:
Cuntango, carancuntango,
cuntangó, carancuntán.

Candombe de los morenos
por los Barrios del Tambor.
Candombe de noche negra
por la Niña y el Señor.

Emponchado en la derrota
se fugó en un barco inglés.
Dicen que estaban llorando
los ojos de Juan Manuel.

CORO:
Cuntango, carancuntango,
cuntangó, caranguntán.

Con un silencio de potros
la pampa los despidió.
No pudo volver al pago y
en otra tierra murió.

LA MULATEADA (milonga). Esta es una milonga de Carlos Pesce con música de Julio Eduardo del Puerto. Su referencia histórica es la época de la Confederación Argentina, con la ambientación de los candombes que practicaban los negros en sus fiestas, en la ocasión que relata es con motivo de la boda del mulato Pancho “Rey del candombe” con una mulata federal. No podía obviarse la mirada del Restaurador, pero también detallando el convite con la “mazamorra”, y los tradicionales chocolate y el plato de “locro”. (La letra de esta milonga ya fue incluida, así como una versión musical, en un trabajo anterior sobre el alambrado en la Argentina).

A DON JUAN MANUEL. En este caso se trata de una composición del tipo de ‘folklore argentino’ cuya letra y música pertenecen a Jorge Cafrune, quien hace una recreación en la que expresa su sentimiento, desde el punto de vista ideológico, sin soslayar 2 o 3 aspectos puntuales de la historia. Así, idealiza a Rosas como un precursor en la Argentina (en ese entonces Confederación): …”claridad en la aurora / de la nacionalidad”; también lo pone como ejemplo en la lucha del desierto (pues había protagonizado la “Campaña” en el mismo).

Luego, con su respetuoso saludo al prócer, confiesa ser nacido en La Merced (Jujuy), y levantar el emblema punzó manifestando su federalismo que proviene de sus ancestros, caudillos federales. Finaliza su canto en ofrenda y agradecimiento a Don Juan Manuel de Rosas.

El tema grabado podemos escucharlo en la voz de su autor: https://www.youtube.com/watch?v=jH8QsmqEvXk                                  

A DON JUAN MANUEL (letra de Jorge Cafrune )

Pueden ir tomando nota

los que quieren atender:

voy a cantar con placer

lisonjas para un patriota.

Bien a lo lejos se nota

que soy del suelo un pedazo.

Pero que quiere, amigazo,

el que nació pa cantar,

nunca se debe callar

aunque le dentren a lazo.

Hablado

Fue brigadier general,

fue una llama precursora.

Fue claridad en la aurora

de la nacionalidad.

Cantado

Fue un caudillo colosal,

en la lucha del desierto.

No figura entre los muertos

que la historia sublimiza,

pero dejó su divisa

senderos de patria abiertos.

Sombrero en mano y de a pie

saludo al restaurador,

con el respeto y fervor

con que su causa abracé.

Soy nacido en La Merced

federal sin vuelta de hoja

alzo la divisa roja

pendón del nacionalismo.

Emblema de patriotismo

y libro de limpia foja.

Hablado

Soy hijo y nieto, señor,

de caudillos federales.

Colorados patriarcales, abanderados de honor.

Cantado

Vaya este canto hecho flor

a deshojarse en su loza.

Es la ofrenda respetuosa

de un cantor agradecido

al recuerdo tan querido

de Don Juan Manuel de Rosas.

BARRIO VIEJO DEL OCHENTA

Es otra magnífica composición de Blomberg, una milonga a la que acompaña como de costumbre la música de Maciel; habían pasado ya 30 años que el Restaurador no gobernaba el país, pero era recordado. En su libro “Todo Tango” (pág. 59 a 61) don José Gobello menciona un testigo de la época, el inglés Cunninghame Graham en viaje por nuestro país en 1870, que nos relata sus impresiones en una pulpería:

”Pero a veces surgía alguna tempestad furiosa: por el mucho beber o por cualquier otra causa, algún hombre empezaba a vociferar como loco y sacaba a relucir el facón.

Me acuerdo de algo por el estilo en una pulpería del Yi: un viejo adusto, con larga cabellera gris que le cubría los hombros, saltó repentinamente hacia el centro de la estancia, y sacando el cuchillo, empezó a golpear en el mostrador y en los muros, gritando “Viva Rosas”, “Mueran los unitarios salvajes”, y echando espumarajos por la boca. Su aspecto era tan terrible, que casi todos los concurrentes sacaron sus armas, y deslizándose como gatos al palenque, les quitaron las maneas a sus caballos, quedándose al lado de ellos, listos para cualquier evento. (…)

Pasado un minuto que, lo confieso, pareció una hora, y después de haber amenazado a todo el mundo con la muerte si no gritaban “Viva Rosas”, el cuchillo se le cayó de las manos al anciano, y él mismo, tambaleando hacia el asiento, se desplomó en él silenciosamente (…) Los gauchos envainaron sus cuchillos, y uno de ellos dijo: Es ño Carancho; cuando está en pedo se acuerda siempre del difunto; déjenlo tranquilo”.

BARRIO VIEJO DEL OCHENTA (milonga)

Letra : Héctor Pedro Blomberg – Música : Enrique Maciel

Barrio viejo en que nací

Cuando llegaba el ochenta,

Milonga heroica y sangrienta

Que de la cuna aprendí.

Todavía se encuentra allí

El farol que iluminaba,

El patio donde cantaba

Como en los tiempos de Rosas,

Cielitos y refalosas

El pardo Gaudencio Navas.

Almacén de Pancho Flores

Donde entre copas de vino,

Me enseñó a cantar Gabino

Payador de payadores.

Barriada de mis amores

Callejones de las quintas,

Donde adornadas con cintas

Y sobre el pecho una flor,

Me daban pruebas de amor

Teresa, Rosa y Jacinta.

Las antiguas pulperías

Del indio y de la Bandera,

¡Cuántas famosas cuadreras!

Vi correr aquellos días.

Cuántas viejas y sombrías

Historias de mazorqueros,

Escucharon los aleros

De labios de algún cantor,

Cantando con el fervor

De los antiguos troveros.

Barrio viejo del ochenta, por la orquesta de Domingo Federico, cantado por Enzo Valentino:

LA NEGRITA (1830). Retrocediendo en el tiempo, encontramos este poema anónimo que aparece en el libro “Cancionero del tiempo de Rosas” (Colección Buen Aire nº 2, Emecé Editores, Bs. As. 1941, pág. 23, Selección José Luis Lanuza). La única referencia está al final, en NOTAS: Del periódico rosista «La Negrita».

El relato en verso está en primera persona, y la autodenominada Juana Peña dice ser Negrita muy federal, ocupando el primer lugar en los tambores. Se precia de bailar y de ser –aunque negra- patriota verdadera. Sola en el mundo, tiene sin embargo como compañeros a sus paisanos, “Los Negritos Defensores”, también patriotas y “Defensores de las Leyes y de su Restaurador”, por quien han de morir y matar si es preciso. Finaliza “Se lo dice Juana Peña… esta Negrita porteña”.

LA FEDERALA.

Esta es otra canción de tiempos recientes, cuya letra pertenece a Raúl Trullenque y la música a Roberto Rimoldi Fraga. Aparte de emblemas y actores conocidos, menciona el hecho histórico de la oposición a Rosas que representaba el General José María Paz, el “manco”: una herida en la mano mientras –siendo aún muy joven- peleaba en el Ejército del Norte bajo el mando del General Belgrano, le había inutilizado la misma.

La Federala

Punta de lanza al volar
manchada de pena va
y cuando cante esta zamba
la federala me seguirá.

Soy mazorquero de ley:
El vino me hace pelear
y el filo de mi cuchillo
busca la vida del manco Paz.

En el carmín de mi gorro
rojo como el corazón
llevo el color de la sangre.
¡Viva la Santa Federación!

No bien amanezca iré
para llegarme al cuartel
para pedir que me mande
a la montonera don Juan Manuel.

Queriendo yo he de morir
mi bayo me seguirá
y el ruido de guardamontes
y de trabucos revivirá.

IGNACIO CORSINI. Algunos de los temas históricos grabados por el cantor:

  1. La china de la mazorca. Ignacio Corsini
  • La guitarrera de San Nicolás
  • Payador de San Telmo, por Ignacio Corsini;  continuación de La Pulpera de Santa Lucía, no autorizada por Blomberg

por César J. Tamborini Duca

About author
César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.
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