Los Continentes

Carta de Juan de la Cosa de 1500

La decadencia radiactiva permite calcular la edad de la tierra en unos 4.600 millones de años, y el momento del origen de la vida en unos 4.000 millones de años. Aunque las formas más complejas de la vida en la Tierra eran bacterias, hace 1.000 millones de años.

CONTINENTES. Reciben tal nombre las extensas superficies de tierras emergidas, y la tierra firme respecto de las islas; dicho de otro modo, las grandes porciones de superficie terrestre separadas entre sí por los océanos u otro gran accidente geográfico, como en el caso de Europa y Asia por los Urales;  y África de Asia por el artificial Canal de Suez. Los otros serían Antártida, América y Oceanía. Muchos de estos nombres son tan antiguos que sus orígenes se pierden en el tiempo, como ocurre con los que designan el Viejo Mundo, mientras las cercanías del descubrimiento de otros nos permiten rastrear su origen con facilidad.

Deriva de los continentes. Formación de los mismos.

Hace 300 millones de años todos los continentes formaban una sola masa: “PANGEA”; y había una sola masa de agua: “PANTALASSA”.

A partir de la observación que la costa este de América del Sur encaja exactamente en la costa occidental de África, Alfred Wegener sugirió la teoría de la “deriva continental” a partir de un supercontinente llamado “Pangea” que existió hace 180 millones de años.

Pangea se habría fragmentado a principios de la era secundaria y desde entonces las masas continentales derivarían sobre la superficie de la tierra. La tectónica de placas, fenómeno que ocurre bajo la superficie de la Tierra, hace que los continentes se desplacen a razón de unos 2 y ½ cm cada año, ya sea acercándose o alejándose. A una escala de tiempo geológica se formaron los continentes que conocemos hoy en día, que son los siguientes:

América. Fue “descubierta” en 1492 por Cristóbal Colón (Cristóforo Colombo, si nos atenemos al supuesto origen genovés) aunque éste murió sin saberlo pues siempre creyó haber llegado a “las indias” (por eso sus habitantes fueron mal llamados indios, correspondiendo este gentilicio a los hindúes). Fue el cartógrafo Amérigo Vespucci (más conocido en lengua hispana como Américo Vespucio), nacido en Florencia en 1451 quien, a instancias del Rey de Portugal Manuel I “El Afortunado”, se dirigió al Brasil y recorrió las costas hasta el sur de la Patagonia trazando el perfil de las mismas y comprobando que las tierras descubiertas correspondían a un nuevo continente, interpuesto entre Europa y la India, en dirección oeste.

Por supuesto que el topónimo corresponde al nombre del ilustre navegante, y si desde un principio se lo hubiese llamado “Américo” la fuerza de la costumbre no provocaría extrañeza, cosa que ocurriría hoy en día después de 500 años de pronunciar su nombre con la terminación femenina.

Perú y Bolivia

Pero ¿por qué, de dónde surge esta terminación femenina? Porque también a otros continentes descubiertos en esa época se los designa así. Ocurre con Oceanía, ubicada en pleno océano y conformada por Australia y los archipiélagos e islas desperdigados en el océano Pacífico y en sus cercanías, como Nueva Zelanda, Melanesia, Tasmania. Antártida, que ya era mencionada por los antiguos griegos (Platón entre otros). Pues hay antecedentes que tienen su origen en el Viejo Mundo y ello hizo que se convirtiera en una convención.

Extrañándose Herodoto que tuvieran nombres femeninos y tres denominaciones diferentes siendo un solo territorio (puesto que entre África, Asia y Europa no hay solución de continuidad), conviene aclarar que en época del historiador, África recibía el nombre de Libia.

Libia-África. Nos remitimos a Herodoto que se atiene a una interpretación mitológica, y nos dice que Libia (África) era una ninfa originaria de esa zona, hija (o nieta) de Ío, y madre de Agenor y Belo, míticos héroes fenicios. Pero según otra tradición Libia era hija de Océano y hermana de Asia, Europa y Tracia. La etimología sin embargo nos indica que Libia puede proceder del bereber Leivata, nombre de una zona cercana a Cirene; África puede derivar del bereber Awriga, nombre latinizado y con el que se designaba la zona de Cartago.

El mundo antiguo

Asia. Herodoto dice que recibe esa denominación por la esposa de Prometeo. Sin embargo la mitología indica que Asia era hija de Océano y Tetis, y madre de Prometeo, Atlas y Epimeteo. Como nombre, aparece por primera vez en “Olímpicas”, de Píndaro. Puede proceder del asirio açu o del topónimo Assuwa de los hititas, designando la región de Anatolia. No terminan ahí las interpretaciones, ya que los lidios reivindican como propio el nombre Asia, afirmando que se llama así por Asies, hijo de Cotis y nieto de Manes (mítico rey de Lidia, divinidad anatólica).

Europa. Para Herodoto, desde Tiria y Fenicia llegó a Creta, y de ahí a Licia, y fueron los griegos quienes extendieron el topónimo al resto de las tierras europeas conocidas en ese entonces. La mitología nos dice que Europa era hija de Agenor, rey de Tiro, y fue raptada por Zeus que se había metamorfoseado en toro; conducida a Creta, concibió allí a Sarpedón y Minos.

Se explica así que, por convención y ateniéndose a las antiguas denominaciones, los continentes descubiertos con posterioridad fueran feminizados en sus nombres.

por César Tamborini Duca

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

2 comentarios sobre “Los Continentes

  • el 14 julio, 2019 a las 22:41
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    Apreciadísimo hueñi: Los comentarios me pueden, tendría que haber sido periodista deportivo.
    Muy atrayente el tema aquí tratado. Si no se habla de mujeres… Sin ánimo de contrariar, sólo como opinion personal, creo que la feminización de los nombres continentales está en su origen primigenio, a saber: GEA, PANGEA, TELLUS, TIERRA, PACHA MAMA, ETC…, por lógica consecuencia no vamos a hacer la de los «gaitas» que, por no errarla, le ponen de apelativo María José a una hija, y si es varón José María. Los antiguos, tanto o más modernos que nosotros, razonaron con la sabiduría de Hamurabi, los Attalos, Ptolomeo, Empédocles, Heródoto, Platón, etc. : si es mujer, pongámosle nombre de mujer, aunque vengan de las venerables diosas de la mitología, o de alguna pícara vecina de la polis. La frágil Madre Tierra manda, aunque haya encontrado marido en un machote Continente.
    El tema -esto lo comento entre nosotros- que siempre aparece la gente imitadora, y hube conocido lindas señoritas cuyos apelativos eminentementes simpáticos cantaban América González,amiga de mi madre, Asia Carreras, una linda señorita del «vaudeville», con una Libia discutí no hace mucho en un trámite de oficina, África de Retes es una gran cantante de ópera de nuestro medio. Ahora, con una Europa, Australia, Oceanía, o el más propio de Antártida si me remito al Martín Fierro, todavía no me topé y mejor evitarlo, con las troyanas de Tracia,que me alegran y amargan la existencia por partes iguales (-viva el equilibrio) tengo bastante. Lo importante es la salud.

    Respuesta
  • el 15 julio, 2019 a las 15:25
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    Excelente trabajo.
    Felicitaciones

    Respuesta

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