General

Bataclana. (El origen de las palabras, Nº 33)

PAMPEANDO Y   TANGUEANDO. Director-editor: César J. Tamborini

El término bataclan es de origen francés, significa cachivache, bártulos, chirimbolos, cosas de escasa importancia. Es el nombre de un local, el BATACLAN de París, que tuvo lamentable resonancia mundial por el trágico atentado del 13 de noviembre de 2015 en el que murieron muchas personas.

En Argentina tomó carta de ciudadanía cuando la compañía de teatro “Bataclán” arribó a Buenos Aires en 1922 con su espectáculo, donde causaban sensación sus coristas ligeras de ropa y se las relacionaba con una vida disipada. Se trataba de la Compañía de Madame Benedicte Rasimí que presentó la obra “París Chic” con el célebre can can. Su éxito fue tan grande que regresó al año siguiente presentando al mítico cantante Maurice Chevalier y la célebre bailarina Juanne Bourgeois (apodada “MISTINGUETT”).

Tal vez a su influjo abrió sus puertas posteriormente el cabaret porteño “BA-TA-CLAN” en calle 25 de Mayo nº 462 en el sitio que había funcionado otro teatro; el nombre comenzó a ser asociado a las vedettes que trabajaban ahí, recibiendo como consecuencia el apelativo de “bataclanas”. Era un sitio considerado  de muy bajo nivel y exhibicionista con sus escenas eróticas, por lo cual esa palabra en el imaginario de nuestro país derivó en el significado de “mujer fácil”; las “bataclanas” –llamadas así despectivamente- pasaron a ser consideradas mujeres de vida liviana.

Hoy es una palabra casi olvidada: el paso del tiempo, el desuso, originó lo que sucede con las palabras que van perdiendo su razón de ser en el uso cotidiano. Sin embargo el tango, y hasta el cine, acuden de vez en cuando para rescatarla del olvido, y hasta en la biografía de  la gran actriz argentina Tita  Merello se nos recuerda que en sus inicios como vedette incursionó en el “BA-TA-CLAN”.

En 1927 los autores uruguayos Víctor Soliño y Roberto Fontaina componen la letra del tango “Garufa” (música de Juan A. Collazo) donde se la menciona: “Del barrio la Mondiola, sos el más rana / y te llaman garufa por lo bacán, / tenés más pretensiones que bataclana / que hubiera hecho suceso, con un gotán”.

Juan A. Estape también menciona la palabra en el tango “No te quiero más” (1924) con música de Juan Bauer: “Ya no me importa que te hagás la bataclana / ni que me digas que tu amor es un mishé”. Podemos escuchar este tango en la versión de Juan D’Arienzo cantando Mario Bustos:

También es mencionado el término por Celedonio Flores en “Audacia” (1926) pintando a la protagonista como corista poco representativa: “Me han contado y perdoname / que te increpe de este modo / que la vas de partenaire / en no sé qué bataclán”. En este caso, la música pertenece a Hugo La Rocca. Excelente versión de Edmundo Rivero.

En el cine, la actriz Niní Marshall protagonizó en 1941 la película “Yo quiero ser bataclana”.

Acuden a mi memoria versos escuchados en la adolescencia: “Yo no soy bataclana, yo no soy bataclana / ni lo quiero ser, ni lo quiero ser. / Porque las bataclanas, porque las bataclanas / se echan a perder, se echan a perder”.

Las “grisettes” también podían ser bataclanas; y viceversa

¿Seguramentre cantados por chicas de mi edad? ¡Quí lo sa! Lo que es seguro, parodiaban aquellos otros versos que decían “Yo no soy buena moza, …” en todos los versos reemplazando  “buena moza” por “bataclana”.

por César José Tamborini Duca

About author
César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.
Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.