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Jornada de lunfardo y tango en Veguellina de Órbigo

             

Transcribiré literalmente la conferencia en la Biblioteca de Veguellina de Órbigo el día 23 de Noviembre de 2018. La misma versó sobre el lenguaje coloquial argentino (que incluye el lunfardo) como “lenguaje de tango”. Veremos en breves semblanzas la  relación que con el lunfardo tuvieron otras lenguas, entre ellas el español; y la relación que el mundo guarda con el tango. Se pone de manifiesto, de este modo, un intercambio con distintas culturas. Esa interculturalidad en la que también participé en Salamanca el 21 de septiembre de este mismo año en ocasión del aniversario de su Universidad.

JORNADA DE LUNFARDO Y TANGO. Buenas Noches y gracias por acudir a esta presentación que en el caso de mi libro “CHE. Lunfardiada” se encuentra implícita en la charla que daré sobre lunfardo y tango, pero quiero hacer una salvedad: hay cosas que figuran en el libro y no podré decirlas porque, obviamente, el tiempo impide detallar todo; por el contrario hay cosas que explicaré en esta exposición y no están en el libro.  Y les daré un ejemplo con el tango “Yo soy del tiempo aquel”, si me perdonan la entonación pues aunque no soy cantor debo hacerlo en aras de una mejor comprensión:  “soy porteño de los tiempos / de los muchachos del jopo, / del berretín compadrito / del massera echao pa’ tras”…

“Jopo” creo que saben que es el “tupé”; Massera no es un término lunfardo y por eso no lo incluí en el libro.  Y  parece un apellido italiano ¿verdad? Pues sí, es un apellido italiano;  Pascual Maxera  fabricaba sombreros; eran de copa alta y alas rectas mas bien angostas. Desde su Génova natal Maxera llegó  a la Argentina en 1862 y comenzó a fabricar sombreros con su nombre, desde 1895 hasta 1917 aproximadamente, y entonces “massera” pasó a ser sinónimo de sombrero. “El massera echao pa’tras” se refiere al sombrero.

Antes de entrar de lleno en el tema les confesaré un problema porque me equivoqué y preparé  una reseña completa de dos tangos para el final, pero entendí que dos postres resultarían empalagosos;  para salir del paso uno de ellos se los presentaré como aperitivo. Éste consistirá en el tango del que tienen copias en las sillas. Quedará como postre un tango que no fue tango y, sin embargo, fue muchos tangos, aunque les parezca contradictorio.

Iniciamos entonces el aperitivo con “EL CIRUJA”, fruto de una apuesta: Marino le apostó a De la Cruz que escribiría el tango que tendría más palabras en lunfardo que ninguno; Ernesto De la Cruz aceptó la apuesta diciendo que, en ese caso, él compondría una música acorde con el tema. La brevedad del tiempo que se concedió el autor, más otras consideraciones que les explicaré, habla de  la genialidad de Alfredo Marino.

     Alfreo Marino y su nieta en Café de los Angelitos

La foto que ven corresponde al autor bailando con su nieta –Alicia Marino- al cumplir ésta 15 años. En uno de mis viajes a Buenos Aires me encontré con Alicia en el “Café de los Angelitos”: “Café de los Angelitos / bar de Gabino y Cazón, / yo te alegré con mis gritos / en los tiempos de Carlitos, / por Rivadavia y Rincón”… perdón, los tangos se me caen de los papeles.

 En este mítico lugar del tango ella me obsequió 2 CD con la totalidad de las obras grabadas de su abuelo. Entre ellas hay 42 grabaciones de El Ciruja por distintas orquestas y cantores. En el caso de éstos y para mi sorpresa, en ninguna de ellas se respetaba la letra original, la que más se acercaba era la que vamos a escuchar por Edmundo Rivero, que al margen de algún cambio sin importancia (conjunción, artículo) solo cambia una palabra lunfarda, presten atención, dice “shacaba” en lugar de “solfeaba”.

EL CIRUJA

Desde el título, que puede recrear el pensamiento hacia quién sabe qué especialidad médica, pero cuyo significado recae en las personas que recorren los basurales en busca de objetos de algún valor para venderlos: son los que van a ‘cirujear’ y cuyo nombre como apócope de cirujano hace alusión a los huesos recogidos en esos basurales para comerciar con ellos, pues los vendían a  empresas dedicadas al procesado de calcio. 

Resultaría interesante primero escuchar el tango, escrito en el año 1926 por Francisco Alfredo Marino y al que le puso música Ernesto de la Cruz, siendo estrenado el 12 de agosto de ese año en el Café “El Nacional” por Pablo Eduardo Gómez (que solía cantar a dúo con Marino) para tener así la dimensión de lo incomprensible. Lo escuchamos en la versión de Edmundo Rivero por ser una de las mejores y además ajustarse más fielmente a la letra con la excepción de la palabra que les mencioné:        

EL CIRUJA

(letra: Francisco Alfredo Marino – Música: Ernesto de la Cruz)

Como con bronca, y junando
de rabo de ojo a un costado,
sus pasos ha encaminado
derecho pa’l arrabal.
Lo lleva el presentimiento
de que, en aquel potrerito,
no existe ya el bulincito
que fue su único ideal.

Recordaba aquellas horas de garufa
cuando minga de laburo se pasaba,
meta punguia, al codillo escolaseaba
y en los burros se ligaba un metejón;
cuando no era tan junao por los tiras,
la lanceaba sin tener el manyamiento,
una mina le solfeaba todo el vento
y jugó con su pasión.

Era un mosaico diquero
que yugaba de quemera,
hija de una curandera,
mechera de profesión;
pero vivía engrupida
de un cafiolo vidalita
y le pasaba la guita
que le shacaba al matón.

Frente a frente, dando muestras de coraje,
los dos guapos se trenzaron en el bajo,
y el ciruja, que era listo para el tajo,
al cafiolo le cobró caro su amor.
Hoy, ya libre’e la gayola y sin la mina,
campaneando un cacho’e sol en la vedera,
piensa un rato en el amor de su quemera
y solloza en su dolor.

ANÁLISIS SEMÁNTICO

Comenzamos “Como con bronca y junando”; en ‘bronca’ está implícita la fiereza, la rabia contenida, y ‘junando’ significa mirando, observando. En el siguiente verso “de rabo de ojo” representa la mirada por el rabillo del ojo, un poco de soslayo; y “a un costado” es un ripio que el autor de la letra seguramente agregó en aras de la métrica, pues inclusive es redundante al estar implícito en ‘de rabo de ojo’. Continúa “sus pasos ha encaminado / derecho pa’l arrabal”, es decir directamente para el arrabal, que es la zona en las afueras de las ciudades, el ‘suburbio’.

“Potrerito” llamamos en Argentina a esos terrenos baldíos que existen en los suburbios, a veces una manzana entera sin edificar, o con alguna que otra vivienda precaria; los típicos potreros donde los pibes instalan su campo de fútbol (la ‘cancha’ de ‘fóbal’). Creo que la palabra “potrero” designaría en su origen un recinto baldío en el que se agruparía a los potros, muy abundantes en Argentina.

“Bulincito” proviene del italiano ‘bolín’ que significa cama, y por extensión devino ‘habitación de soltero’; habitación que hace las veces de vivienda, muy elemental. [El mismo significado tiene la palabra ‘cotorro’ (“al cotorro abandonado”: La Cumparsita) que proviene del español ‘cotarro’, habitación miserable].

En la segunda estrofa encontramos “garufa”, que es diversión, fiesta. En el 2º verso “minga” quiere decir nada, es negación de algo. “Laburo” es trabajo, empleo, deriva del italiano “laboro”. “Meta punga” significa que se lo pasaba robando pues “meta” tiene en este caso elsignificado de “mucho” y habitualidad; punguista es la persona cuya habilidad le permite sacar con sus dedos el dinero o la billetera del bolsillo de otra persona (la grafía puede ser “punga” o “punguia” aceptándose cualquiera de las dos). “Al codillo escolaseaba”: el codillo es un juego de naipes, y escolaso es el juego de cualquier naturaleza, por dinero, aunque generalmente se refiere a los naipes.

“Burros” se les llama a los caballos de carrera, cuando dos ‘gomías’ se encuentran un domingo cualquiera en cualquier esquina, siendo aficionados a las carreras de caballo lo más probable es que se digan como invitación “vamos a los burros” en lugar de “vamos al hipódromo”; “metejón” es enamoramiento, afición desmedida por algo, puede ser por una cosa o una persona. “Tiras” se les llama a los agentes de policía por las tiras que llevan a la altura del hombro para identificar su categoría dentro de la institución.

“Lanceaba” en una de sus acepciones sería ‘tirarse un lance’: intentar obtener algo, apostar por algo aún a sabiendas de las pocas posibilidades de éxito como por ejemplo pidiendo un aumento de sueldo; pero otra acepción es “tirar la lanza” que, al igual que punguia significa hurgar en los bolsillos, y éste es el significado que tiene en la obra.  El “manyamiento” es el reconocimiento policial y comprobación de la identidad. Una “mina” es una mujer. “Solfear” significa “tocar el piano” que en lunfardo es robar, al pronunciar esta palabra generalmente va acompañada del típico gesto con la mano. “Vento”, uno de los términos con que se designa el dinero.

“Era un mosaico diquero”; en esto el autor no tuvo reparos en transgredir normas; “mosaico” es la conjunción de dos palabras, ‘moza’ y ‘paica’ y las dos significan mujer, por lo que tenemos una redundancia; comprobamos también el empleo del género masculino, talvez porque se acopla mejor ‘un’ que ‘una’ en el ritmo de la canción, cosa que apreciaría muy bien el autor al ser él mismo cantor. Cuando Gardel lo cantó en 1926 prefirió decir “era una papa papusa” precisamente para que no se malinterpretara esa aplicación del género masculino  a una mujer, pero en este caso se equivocó “el Morocho” pues existe una redundancia, tanto “papa” como “papusa” significan lo mismo, mujer linda, mujer hermosa.

La solución estaría en decir “era una paica diquera”: mantiene el género femenino, expresa el mismo significado y no altera el ritmo; pero es tan evidente que no puede ser no lo considerara el autor, más bien creo que su intención fue reforzar el lunfardo al mismo tiempo que se inventaba una nueva palabra. “Diquero”: darse dique, hacer ostentación de algo (darse corte).

“Yugaba de quemera”: yugar proviene de ‘yugo’ y quiere significar trabajo; y quemera se llamaba a la mujer que iba a la ‘quema’, vertedero donde se quemaba la basura, con la intención  de encontrar cosas de valor. [Existió uno en las inmediaciones del estadio de Huracán, por cuya razón se les llama ‘quemeros’ a sus hinchas o forofos].

Hija de una curandera: en el entorno social que transcurre la historia sería considerada una actividad de prestigio, y si bien el oficio no se encuentra encuadrado dentro de la ley, sin embargo parecería una tapadera para su verdadera profesión que nombra a continuación: “mechera”, mujer que roba en las tiendas o almacenes objetos de pequeño tamaño para poder guardar  lo robado en su cartera o entre su ropa.

En este tango como en muchos otros se advierte la SÁTIRA; dice de la ranera: …”hija de una curandera, mechera de profesión”… Me recuerda aquello que menciona Borges al comentar la parodia de insulto que improvisó el Dr. Johnson: “Su esposa, caballero, con el pretexto de que trabaja en un lupanar, vende género de contrabando”.  Genial

“Engrupida” es la persona engreída, que se cree superior; pero también una persona puede ser engrupida por otra, en cuyo caso el significado sería “engañada” y es el que corresponde a la canción. “Cafiolo” es el vividor, proxeneta; el cafiolo la engrupía, la engañaba para sacarle dinero, como expresan los dos versos finales de la estrofa. “Vidalita” es un ripio con la intención, según confesión del propio autor, de rimar el siguiente verso; tiene el significado de alegre, despreocupado. “Guita” es otra acepción de dinero; es conocida por muchos en España porque proviene del caló, palabra mencionada inclusive por Concha Espina en “La Esfinge Maragata”.

En “shacaba” no piensen en un error gramatical o tipográfico. “Shacar” (también se admite “chacar”) significa robar, y se aprecia también aquí la sutileza del autor que no quiere se confunda con “sacar” para evitar una interpretación equivocada que admite el doble sentido de “por las buenas” o “por las malas”.

Los dos “guapos” (guapo significa “valiente”, no tiene la acepción “apuesto” de España) se  “trenzaron”: se enfrentaron (en un duelo criollo, a cuchillo). En el “Bajo”: muchos sitiosreciben esta denominación, generalmente son sitios anegados cuando llueve, está el Bajo Belgrano, el Bajo Flores; también al Paseo Colón, detrás de la Casa de Gobierno y al estar en la pendiente que lleva al Río de la Plata, se le llama ‘el bajo’ pese a no ser anegadizo. Por el año en que fue escrito y al transcurrir la acción en el arrabal, puede referirse tanto al Bajo Flores como al Bajo Belgrano. Me inclino por “el Bajo Flores” por ser vecino a Parque Patricios donde estaba “la quema” e indudablemente estaba el hábitat de los personajes.

“Listo” significa habilidoso. “Tajo” es herida incisa con un elemento cortante, como puede ser un puñal o una navaja, es apuñalar y puede llevar a la muerte de la persona. Al decir “al cafiolo le cobró caro su amor” se infiere implícitamente que lo mató, motivo por el que fue a la cárcel

“Gayola” es la cárcel, proviene del castellano, quiere decir jaula y figuradamente, cárcel. “Campaneando” es lo mismo que “junando”: observando. “Un cacho ‘e sol”; en Argentina decimos cacho a un poco de algo, a un trozo de algo como puede ser de una tarta, de cualquier objeto. En  “vedera” no piensen en un error tipográfico, es metátesis de vereda; las metátesis son muy habituales en el tango y el lunfardo.

“Y solloza en su dolor”. El final parece querer demostrar un trasfondo sentimental y bondadoso del ser humano, pese a tratarse de un matón; como que el hombre es bueno por naturaleza, y las circunstancias, el entorno, lo transforman. (De ahí la importancia de la educación).                                                                                                     

Biblioteca Veguellina de Órbigo

EL RELATO (es un agregado, de la charla en el Hotel Tryp)

Una tercera persona relata el regreso del ciruja al arrabal después de salir de la cárcel, con el presentimiento que ya no encontrará su precaria vivienda, por ese motivo en su andar directo al suburbio va furioso y con desconfianza en su mirada.

Va recordando otras épocas de alegría, cuando con el fruto de sus robos no necesitaba trabajar, podía vivir de fiesta en fiesta y darse los gustos en el juego, sea en los naipes o las carreras de caballo sin importarle demasiado el resultado; como todavía no tenía

antecedentes policiales, tampoco temía al reconocimiento de los agentes.

Pero la mujer que él quería le robaba el dinero aprovechándose de su enamoramiento, para entregárselo a un vividor que la “engrupía”. En esta estrofa se detalla el “modus vivendi” de la ‘mina’ y de su progenitora.

Viene luego el recuerdo  del duelo criollo entre el matón (el ciruja) y el cafiolo, cuando aquél mata a éste: aunque no lo dice explícitamente, se infiere de “al cafiolo le cobró caro su amor”.

Finalmente retoma el principio de la narración, ya libre de la cárcel y en la acera de su arrabal, tomando sol y recordando a su amor, dolorido y sollozando por su ausencia.

César J. Tamborini Duca

(continuará con segunda parte: lenguaje coloquial argentino)

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