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A don Ricardo Ostuni: «in memorian»

OstuniBardo que iluminaste con tu pluma florida las esquinas tangueras de tu barrio para proyectarte al mundo, donde en insospechados rincones se escuchaba tu verbo convincente,  gardeliano el último que llegó a mis manos en este pequeño rincón de las Españas perdido en la meseta leonesa; güiraldino el que nos unió cuando a raíz de un trabajo mío que exaltaba la figura de tu homónimo despertó recuerdos pretéritos y te uniste a ésta mi pobre pluma para enriquecer mi artículo en «Argentina al Mundo» gracias al común amigo Eduardo Aldiser. Eso nos unió en la distancia con un grande aprecio mutuo que quedó en promesa para encontrarnos el pasado Diciembre en la Reina del Plata, con tu intención de presentarme en la Academia del Lunfardo, deseo mutuo que se vio truncado por el agravamiento de tu enfermedad.

Hoy me entero que tu espíritu vuela libre del peso corpóreo y siento una gran pesadumbre y me uno al coro de lamentos que llora tu ausencia… ausencia relativa puesto que ese espíritu alimentado en años de estudio seguirá deleitándonos con la enseñanza de tu legado, amigo Ricardo al que el destino me privó de conocerte personalmente y hoy te lloro y evoco con las palabras sinceras que me dicta el corazón.

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