Con permiso, soy el tango (XIV)

a tortazo limpioHoy mi chamuyo no es lungo ni diquero, es pa’ batirte bien debute
que me se enyenó el balero con una bronca fulería por causa de una
mamúa; y de paso batirle al manyamiento a los gilastrunes, otarios,
chabones y farabutes, pa’ que sepan que…

 
TORTAZOS EN VILLA ARIZA (I)

Comenzaron los tortazos

por una mina canchera

nacida por Balvanera

y amante del escolazo.

 

Pirajusió pa’ la Boca

escolaseando en amores

suscitando amplios fervores

cuando no fulera bronca.

 

Allí conoció a un cafishio

del ambiente escrutador

titulándose ‘dotor’

del escabio; …y era un mishio.

 

Para relojear la pampa,

del conventillo boquense

se piró para el Oeste

…y dejó al reo en guampa.

 

Aprovechando su estampa

se arrimó a un camandulero

y en coyunda del ladero

farabutear quiso a un pampa.

El jovie que estaba en pedo

dejando a un costa’o el caño

les batió ¡esto es escarnio!

peló el envenao chairado

haciendo un feite a un tarado

que se metió en el enredo.

 

El veinteañero atorrante

y la minushia tanguera

viendo la cosa fulera

se ganaron… pa’l espiante.

 

El pampa estaba dormido

-por efecto de la curda-

cuando apareció el canero

y en medio del entrevero

¡rajemo! gritó otro curda

y la trifulca a la gurda

…acabó con un ronquido.

 

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como “Cronopio”, es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

4 comentarios sobre “Con permiso, soy el tango (XIV)

  • el 3 agosto, 2013 a las 22:06
    Permalink

    Querido amigo, es este otro articulo “polenta polenta” que sale de tu pluma con la rapidez de un parejero en una cuadrera.- un fuerte abrazo.- vasco

    Respuesta
  • el 4 agosto, 2013 a las 14:13
    Permalink

    Fantástico Poeta. No se por que extrañas amalgamas de chanmuyo, de yeite y de bohemia, mis versos de mi libro “En Lunfa”, pyueden acuñar otro paisaje que se adhiere, en lustrosa temulencia, con la fanfarria farolera de César Tanborini Ducca. Lo dejo impreso, para los tiempos venideros:

    El mayor de los Faviola,

    El mayor de los Faviola
    piantó de la chacra un día,
    corriendo tras la María
    que intentó cortarse sola;

    la menor de un tal Corola
    de envidiable estantería,
    que empacó todo en un día
    com berretín de cantora.

    Debú, salón de la Flora
    que un tiempo fue boca mora
    y hoy oficia de madrina

    con más fato que coraje;
    la metió en el engranaje:
    boliche, centro y esquina.

    Olfato de mala espina
    para el mayor de Faviola
    que estuvo un tiempo en gayola
    por pasarse con la mina

    del taquero que domina
    con disciplina que enrola:
    ¡yo mando porque soy piola!
    ¡Lo encano si no se inclina!

    Y se yegó hasta la esquina,
    fiebre, calor que domina
    un celo color de grana.

    Desde el tapial con glicina
    vió la cachuza madrina
    presentar a su mengana.

    La fiesta se hizo bacana,
    servicio fino y propina,
    cuando la voz cantarina
    pintó noche en porcelana,

    una copita temprana
    servida en bandeja fina
    pone un chal de serpentina
    sobre la noche galana.

    La vigilancia de un cana
    que está sondiando una dama
    y el curdaje arrabalero,
    con un aplauso declama:
    ¡Las ganbas de la fulana
    dispersan calor de enero!

    Bronca y encono fulero
    que al mayor de los Faviola,
    le hirvió la fiel cacerola
    que le comía el balero;

    yegó con gesto fulero,
    decisión de batifondo,
    plantó el puñó en un mondongo
    y enarbolando un bufoso

    que encontró en un canastero,
    pegó un grito chacarero
    que reventó el camarinche

    y el turbión se hizo bochinche,
    escape, gritos, berrinche
    que acaso no fue gran cosa;

    junó con cara sombría,
    firme su fiero trancazo
    y alzó con un solo brazo
    a su pequeña María,

    Hoy en su chacra es el amo
    y del cariñp el gomía,
    contenta está la María
    con su gavión veterano,

    y en el ardor del verano
    cuando la tarde decñina,
    es María la que mina,
    Faviola besa su mano.

    Btiya un aniyo violeta,
    luce su flor un florero,
    pieza con calor de enero
    mientras vuela la chancleta.

    Rodolfo Leiro

    Respuesta
  • el 5 agosto, 2013 a las 4:02
    Permalink

    HOLA CÉSAR, ME GUSTÓ TODO, Y DEBERÉ RECURRIR AL DICCIONARIO DE LUNFARADO DE TODOTANGO.COM PARA ALGUNAS PALABRAS, ADEMÁS TODAVÍA ME FALTAN LEER ALGUNOS LINKS, PERO YA LO HARÉ, MUY BUENO TODO LO QUE ME ENVIÁS. GRACIAS, NÉLIDA

    Respuesta
  • Pingback: Con Permiso, soy el tango » Pampeando y Tangueando

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