Con permiso, soy el tango (IV)

Con permiso, soy el tango,
el que bailo taconeando,
chamuyandole en lunfardo
a la flaca y rubia Márgo.

EL CIRUJA (Tango)

Vamos a efectuar un análisis estructural y semántico del tango “El Ciruja”, uno de los que más palabras lunfardas nos proporciona, haciendo hincapié inclusive en palabras que para el común de los argentinos son comprensibles, pero representan algún grado de incógnita para otros hispanohablantes.

Desde el título, que puede recrear el pensamiento hacia quién sabe qué especialidad médica, pero cuyo significado recae en las personas que recorren los basurales en busca de objetos de algún valor para venderlos (son los que van a ‘cirujear’).

Resultaría interesante primero escuchar el tango, escrito en el año 1926 por Francisco Alfredo Marino y al que le puso música Ernesto de la Cruz, para tener así la dimensión de lo incomprensible, y posteriormente al conocimiento de sus palabras escucharlo nuevamente para captar en toda su dimensión la historia narrada.

Comenzamos “Como con bronca y junando”; en ‘bronca’ está implícita la fiereza, la rabia contenida, y ‘junando’ significa mirando, observando. En el siguiente verso “de rabo de ojo” representa la mirada por el rabillo del ojo, un poco de soslayo; y “a un costado” es un ripio que el autor de la letra seguramente agregó en aras de la métrica, pues inclusive es redundante al estar implícito en ‘de rabo de ojo’. Continúa “sus pasos a encaminado / derecho pa’l arrabal”, es decir directamente para el arrabal, que es la zona en las afueras de las ciudades, el ‘suburbio’. “Potrerito” llamamos en Argentina a esos terrenos baldíos que existen en los suburbios, a veces una manzana entera sin edificar, o con alguna que otra vivienda precaria; los típicos potreros donde los pibes instalan su campo de fútbol (la ‘cancha’ de ‘fóbal’). “Bulincito” proviene del italiano ‘bolín’ que significa cama, y por extensión devino ‘habitación de soltero’; habitación que hace las veces de vivienda, muy elemental. [El mismo significado tiene la palabra ‘cotorro’ (“al cotorro abandonado”: La Cumparsita) que proviene del español ‘cotarro’, habitación miserable].

En la segunda estrofa encontramos “garufa”, que es diversión, fiesta. En el 2º verso “minga” quiere decir nada, es negación de algo. “Laburo” es trabajo, empleo. “Meta punga” significa que se lo pasaba robando: punguista es la persona cuya habilidad le permite sacar con sus dedos el dinero o la billetera del bolsillo de otra persona. “Al codillo escolaseaba”: el codillo es un juego de naipes, y escolaso es el juego de cualquier naturaleza, por dinero. “Burros” se les llama a los caballos de carrera y “metejón” es enamoramiento, afición desmedida por algo. “Tiras” se les llama a los agentes de policía. “Lanceaba” = ‘tirarse un lance’: intentar obtener algo, apostar por algo aún a sabiendas de las pocas posibilidades de éxito; pero otra acepción es “practicar la lanza” que, al igual que punguia significa hurgar en los bolsillos, y éste es el significado que tiene en la obra. El “manyamiento” es el reconocimiento policial y comprobación de la identidad. Una “mina” es una mujer. “Solfear” es robar. “Vento”, uno de los términos con que se designa el dinero.

“Era un mosaico diquero”; en esto el autor no tuvo reparos en transgredir normas; “mosaico” es la conjunción de dos palabras, ‘moza’ y ‘paica’ y las dos significan mujer, por lo que tenemos una redundancia; comprobamos también el empleo del género masculino, tal vez porque se acopla mejor ‘un’ que ‘una’ en el ritmo de la canción. Tal vez podía haber puesto “era una paica diquera” pero su intención habrá sido reforzar el lunfardo. Cuando Gardel lo cantó en 1926 prefirió decir “era una papa papusa” precisamente para que no se malinterpretara esa aplicación del género masculino a una mujer. “Diquero”: darse dique, hacer ostentación de algo (darse corte). “Yugaba de quemera”: yugar proviene de ‘yugo’ y quiere significar trabajo; y quemera se llamaba a la mujer que iba a la ‘quema’, vertedero donde se quemaba la basura, con la intención  de encontrar cosas de valor. [Existió uno en las inmediaciones del estadio de Huracán, por cuya razón se les llama ‘quemeros’ a sus hinchas o forofos]. Hija de una curandera: si bien el oficio no se encuentra encuadrado dentro de la ley, sin embargo parecería una tapadera para su verdadera profesión que nombra a continuación: “mechera”, mujer que roba en las tiendas guardando lo robado en su cartera o entre su ropa. “Engrupida”: engreída, que se cree superior. “Cafiolo” es el vividor, proxeneta; el cafiolo la engrupía, le hacía creer en su superioridad para sacarle dinero, como expresan los dos versos finales de la estrofa. “Vidalita” es un ripio con la intención, según confesión del propio autor, de rimar el siguiente verso; tiene el significado de alegre, despreocupado. “Guita” es otra acepción de dinero.

“Trenzaron”: se enfrentaron (en un duelo criollo, a cuchillo). En el “Bajo”; muchos sitios reciben esta denominación, generalmente son sitios anegados cuando llueve, está el Bajo Belgrano, el Bajo Flores; también al Paseo Colón, detrás de la Casa de Gobierno y al estar en la pendiente que lleva al Río de la Plata, se le llama ‘el bajo’. Por el año en que fue escrito y al transcurrir la acción en el arrabal, puede referirse tanto al Bajo Flores como al Bajo Belgrano. “Listo” = habilidoso. “Tajo” = herir, apuñalar. “Gayola” es la cárcel. “Campaneando un cacho ‘e sol” = observando un poco de sol. “Vedera” es metátesis de vereda.

EL CIRUJA

 

Música y letra: Ernesto de la Cruz y Alfredo Marino

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Como con bronca y junando
de rabo de ojo a un costado,
sus pasos ha encaminado
derecho pa’l arrabal.
Lo lleva el presentimiento
de que en aquel potrerito,
no existe ya el bulincito
que fue su único ideal.

Recordaba aquellas horas de garufa
cuando minga de laburo se pasaba,
meta punga, al codillo escolaseaba
y en los burros se ligaba un metejón;
cuando no era tan junado por los tiras,
la lanceaba sin temer el manyamiento,
una mina le solfeaba todo el vento,
y jugó con su pasión.

Era un mosaico diquero
que yugaba de quemera,
hija de una curandera,
mechera de profesión;
pero vivía engrupida
de un cafiolo vidalita
y le pasaba la guita
que le sacaba al matón.

Frente a frente dando muestras de coraje,
los dos guapos se trenzaron en el Bajo,
y el ciruja, que era listo para el tajo,
al cafiolo le cobró caro su amor…
hoy ya libre ‘e la gayola y sin la mina,
campaneando un cacho ‘e sol en la vedera
piensa un rato en el amor de su quemera,
y solloza en su dolor.

 

 

NOTA: La cantante uruguaya Elvira Fosatti interpretaba otra letra de autor desconocido, sin lunfardo.

EL RELATO

Una tercera persona relata el regreso del ciruja al arrabal después de salir de la cárcel, con el presentimiento que ya no encontrará su precaria vivienda, por ese motivo en su andar directo al suburbio va furioso y con desconfianza en su mirada.

Va recordando otras épocas de alegría, cuando con el fruto de sus robos no necesitaba trabajar, podía vivir de fiesta en fiesta y darse los gustos en el juego, sea en los naipes o las carreras de caballo sin importarle demasiado el resultado; como todavía no tenía antecedentes policiales, tampoco temía al reconocimiento de los agentes.

Pero la mujer que él quería le robaba el dinero aprovechándose de su enamoramiento, para entregárselo a un vividor que la “engrupía”. En esta estrofa se detalla el “modus vivendi” de la ‘mina’ y de su progenitora.

Viene luego el recuerdo  del duelo criollo entre el matón (el ciruja) y el cafiolo, cuando aquél mata a éste: aunque no lo dice explícitamente, se infiere de “al cafiolo le cobró caro su amor”.

Finalmente retoma el principio de la narración, ya libre de la cárcel y en la acera de su arrabal, tomando sol y recordando a su amor, dolorido y sollozando por su ausencia.

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

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