Porque a Galicia le estaba faltando algo, un periodista “de raza”, de esos que se duermen a la madrugada cuando el micrófono se les cae de la mano de puro tarde. Y, aún sonnoliento, se levanta empuñando una pluma para dar fe y testimonio de su arte, su ciencia, su manera de expresar una noticia o dar cobertura a una actuación… (más…)