Entradas etiquetadas con Julio Sosa
Con permiso, soy el tango (V)
1Con permiso, soy el tango
que mentaban en lunfardo
eminentes guapos bardos
y al que esquenos poligrillos
quisieron quitarle brillo
batiendo que era fandango.
Tangos que cambiaron de nombre
Existe una gran cantidad de tangos que cambiaron de nombre por distintas circunstancias: unos, cuando se agregó la música al poema de un vate; otros a la inversa, cuando se le agregó la letra a un tango instrumental. A veces por desacuerdos entre unos y otros. Por último, por una medida gubernamental absurda, la censura por ley en el año 1943.
Comenzaremos la descripción en el Montevideo de 1916 cuando le encargan a Gerardo Mattos Rodríguez una marcha para una comparsa de carnaval; éste la hace y le pone por nombre “Comparsita”, por lo de comparsa, claro.
Unos meses después le pide a Roberto Firpo, que se encontraba de gira con su orquesta en Uruguay, que a esa partitura le hiciera arreglos para tango. Firpo lo hace y en 1917 estrena con su orquesta en Montevideo “La Cumparsita”, ahora con su nuevo nombre; Firpo toca el piano, Deambrogio (‘Bachicha’) el bandoneón, Bazán el clarinete y Tito Rocattagliata el violín.
Con permiso, soy el tango (IV)
3Con permiso, soy el tango,
el que bailo taconeando,
chamuyandole en lunfardo
a la flaca y rubia Márgo.
EL CIRUJA (Tango)
Vamos a efectuar un análisis estructural y semántico del tango “El Ciruja”, uno de los que más palabras lunfardas nos proporciona, haciendo hincapié inclusive en palabras que para el común de los argentinos son comprensibles, pero representan algún grado de incógnita para otros hispanohablantes.
Desde el título, que puede recrear el pensamiento hacia quién sabe qué especialidad médica, pero cuyo significado recae en las personas que recorren los basurales en busca de objetos de algún valor para venderlos (son los que van a ‘cirujear’).
Resultaría interesante primero escuchar el tango, escrito en el año 1926 por Francisco Alfredo Marino y al que le puso música Ernesto de la Cruz, para tener así la dimensión de lo incomprensible, y posteriormente al conocimiento de sus palabras escucharlo nuevamente para captar en toda su dimensión la historia narrada. (más…)
Con permiso, soy el tango (III)
0SOBRE TANGOS Y MILONGAS. MILONGUEAR
Hay varias hipótesis –y mucha imaginación- sobre los orígenes del tango, la palabra en sí, y la danza, como expuse en el artículo anterior. En éste agregaré otras interpretaciones obtenidas de la lectura de “Cosas de Negros” de Vicente Rossi.
En su libro “Cosas de Negros”, Vicente Rossi nos hace transitar por los orígenes y características de la cultura negra en el Río de la Plata, explicando que si la danza nativa africana tuvo un nombre en su cuna, fue olvidado con el olvido de su propio idioma, bautizándola entonces por onomatopeya sugerida, sea por sus cantos o por sus instrumentos. En el primer caso llamó a su fiesta, entre otros nombres, candombé (mencionando que a estos vocablos el africano les daba acentuación aguda). Mientras que por onomatopeya del sonido de sus instrumentos, uno de sus vocablos era “tangó”. (más…)





