Sarmiento ¿héroe o villano?

Sarmiento según Antón Perulero
Sarmiento según Antón Perulero

¿Cuál es el verdadero Sarmiento? ¿Fue Sarmiento el héroe, el gran hombre, el intelectual que proclamó la historia oficial y nos enseñaron en la escuela? ¿O era un loco, salteador del erario público, mentiroso, mujeriego, egoísta, tal como lo describían sus contemporáneos y las publicaciones, satíricas o no, de su época? Gracias a la informática tenemos hoy acceso a los dibujos picarescos y satíricos que aparecían en “El Mosquito” y en “Antón Pirulero”, por mencionar dos de los más importantes de las publicaciones coetáneas de Sarmiento. Pero también tenemos un relato picaresco en una obra de Ramón Romero.

Ramón Romero fundó junto con Fray Mocho el periódico de corte picaresco “Fray Gerundio”, en el cual publicó por entregas en el año 1886 “Los amores de Giacumina”, primera obra rioplatense escrita íntegramente en cocoliche. Romero murió muy joven, con solo 35 años; había nacido en Paraná (Entre Ríos) en 1852 y murió en Buenos Aires en 1887.

El folletín de referencia fue reeditado en forma de libro en el año 2011 por Ediciones “El 8vo. Loco” en la serie Narrativa Argentina, en una reproducción de la Novena Edición. Fue contemporáneo de Sarmiento, de modo que sabía de qué hablaba. En el inicio del folletín, en su primera entrega, menciona a muchos de los sucesivos amantes de la joven, y entre otros dice: “Sarmiento mimo in dia que fuei inta Bucas, si arburotó lu que vido a Giacumina” (Los amores de Giacumina, p. 33).

Para los argentinos es fácil la comprensión del “cocoliche”, ese lenguaje entremezclado entre el español vernáculo y el italiano de los inmigrantes; traduzco para otras gentes de habla hispana: “Sarmiento mismo un día que fue a la Boca, se alborotó cuando vió a Giacumina”. Y en otra entrega relata lo sucedido, aunque no menciona su apellido sino su nombre, Don Domingo, y posteriormente “il Presidenti”; debemos tener en cuenta que el relato es ficticio, lo que importa es la apreciación del escritor hacia la figura de Sarmiento, que está en consonancia con la de otros contemporáneos.

Sarmiento. Imagen de Los amores de Giacumina

IL VIECOS DUN DOMINGOS

Dil urtimo cuntecimiento amuroso di Giacumina, habiban pasao trei mesi, é cume no teñiba oltro novios, il tatas é la mamas se creiban que la mochacha istaba fuora dil peligro di la tentacione.

Ma pero, la consulaciun dil tatas é la mamas se acabó, per que discunfiaron de in viecos, paquete di galera, que di cuande in cuande dintraba inta funda é no le sacaba lus ocos á la pierna di Giacumina; il ocos experimentador dil tatas di la mochacha, le hizo compriender que aquello maldito viecos era il Presidenti, desde aquella día lo trató con oltra clase di consideracione é di almiracione. Impezó per dicarlo solo inta funda cun Giacumina que se li sentaba al lao, per alegrarle la vista al viecos per que aflocara los pesi.

Dun Domingos li agaraba la cara á la mochacha, li tucaba la mano, é le queriba tumar la midida di la pierna, per rigalarle in par di liga di guma cun lo broches di plata. Cuande le haciba esta prepusicione, Giacumina cuntistaba: no mi mamas no quiere. Antunce il bravísimo generale li daba rabia é atacaba la furtaleza di la mochacha é si ponía in luchamiento per medirle las pierna. Mám oeri Giacumina, cuande il viecos si agachaba, lo cagaba á coscorone inta pilada.

Il arburoto que metiba Dun Domingos cun la mochachas, é lo ruidos di lo bancos é la mesas que se caiban al suelos, haciban viñir a duña Crispina, é su acababa la funcione. Mentra tanto il viecos, salía di la funda cun la cabeza caliente é rabiuso cume in perro ñatos, cunvirsaba solo per las calles é haciba movimiento di desesperaciun llamando la tinción di todos il mundo.

Cuando Dun Domingos istaban in so casa, si poniba cataplasmas inta pelada, per hacersi bacar los chichunes é tulundrones di la cachetada que li daba Giacumina. Ma pero ellu, no haciba di la escarmentaciun per que sempre  venia con argun rigalitos per vedere si é mochacha si abuinaba.

Le tracos liga di guma cun la evilla di platas per vedere si se la dicaba poner, li tracos medias di seda perque la mochacha si la probase dilante di ellu, li tracos sepatitos di charol que ellu mimo quería miterseló, pero Giacumina agaraba estu rigalo é nun permitia que il viecos li prubase nada.

Al fin Dun Domingos in dia se aborrió di tanto persiguimiento al cuete, é le dicos á Giacumina ina punta de insurtos; la llamó callina di malia ralia, inamoradora di cagatintas, que anda ichando pelillo inta leche á que era ma fiera que il perro “purvis”.

Giacumina si cuntentó con escopir inta cara al viecos.

hacer click para aprender el origen de la palabra:

http://pampeandoytangueando.com/el-origen-de-las-palabras/cocoliche/

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

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