Relatos y crítica literaria

Del Diario de Esteban

INTRODUCCION

Caros lectores, son ustedes depositarios de una historia ocurrida en un pequeño pueblo de la llanura pampeana hace mucho tiempo, allá por el año 1925. Yo aún no había nacido, pero tuve acceso a la documentación epistolar  y el Diario que me hizo concebir esta narración, tras la desaparición del familiar que tenía en custodia la historia y me hizo depositario de la misma. Por discreción insertaré sólo una página de las muchas que componen este drama de amor, en la creencia que es más que suficiente para que ustedes la comprendan.

DEL DIARIO DE ESTEBAN

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12 DE OCTUBRE DE 1925

Qué largas son las noches de insomnio. ¿Dónde encontraré a mi amada? ¿En qué recodo de la vida? La muerte. ¿Por qué este constante, insistente pensamiento en la muerte? ¿Soy yo que llamo a la muerte o la muerte me llama a mí? ¿Será ella mi amada en cuyos brazos dormiré plácidamente? No, no puede ser, es injusto. ¡Qué dolor de cabeza!, parece que me fuera a estallar. Justo ahora, en la plenitud de mi vida.

Molly Graciela Garaytechea, ¿quiere por esposo a Esteban Nicolás Morandio?

No, Padre.

Oh, Dios, ¿me estaré volviendo loco?; y este terrible dolor de cabeza cada vez más intenso. Más rápido, más rápido, vamos, respira más rápido, más, cada vez más. Mi corazón marcha apresuradamente, galopa dentro de mi pecho, empuja la sangre cada vez más de prisa, aceleradamente y, para proveer el oxígeno necesario, debo respirar más de prisa. 

¿Qué me pasa? Ya no puedo razonar, hilvanar ideas, todo resulta incoherente, la vida no presenta ningún significado para mi pobre entendimiento. ¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Qué hago en el mundo? Mi cabeza, mi pobre cabeza a punto de estallar. Debo hacer esfuerzos sobrehumanos para escribir, pero ya no puedo continuar haciéndolo.

EPÍLOGO

Siempre, desde pequeño, experimenté un gran interés por la vida del protagonista, me llamaba la atención su locura, lo que de él comentaban los mayores, las historias que se tejían. Nunca logré me contara nada coherente sobre su vida, extraviada y apacible. Sólo percibía en él la llama de la vida cuando le mencionaban el nombre mágico: Molly. Entonces sus ojos cobraban vitalidad, su rostro se transformaba como por encanto al influjo de ese nombre; sólo un instante, lo suficiente para saber cuán importante fue en su vida; luego, nuevamente la apatía total, la desorientación, el no saber qué hacer ni decir, la sinrazón.

No quiero concluir la historia sin dar a conocer también el final de la protagonista, Molly. La versión más aceptada, después de su desaparición del pueblo hace ya 50 años, es la de su reclusión voluntaria en un convento de monjas en la vecina provincia de Córdoba. Muchos vecinos conocedores del drama intentaron verla; en vano, no quería recibir a nadie. Luego, poco a poco la gente se fue olvidando, pero tal vez ella no olvida que en un lugar del mundo, alguien enloqueció de amor por ella. Espero sepa perdonar mi intromisión al publicar esta historia que le pertenece. Me pareció no merecía quedar en el anonimato.

 por César J. Tamborini Duca

About author
César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.
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