Pampeando

PULPERIA Y PAYADORES

CONTENIDO: PULPERIA Y PAYADORES(PAMPEANDO, Nº 33)Director-editor: César J. Tamborini – Octubre del 2020

Voy a intentar establecer –pidiendo perdón por el atrevimiento a mis queridos lectores- una relación de continuidad y contigüidad entre trovadores y juglares por un lado, y payadores por el otro; entre aquellos y lo gauchesco, que es como decir entre El Quijote y Martín Fierro. Pulpería de por medio y la conexión entre milonga surera (o pampeana o campera) con el lunfardo y el tango.

Permítanme hacer una comparación con una timba (aunque no soy asiduo del escolazo) donde se agita el cubilete… o con el bar de copas (que tampoco me verán con frecuencia) donde  el barman agita la coctelera. En uno y otro caso hay que llenar el recipiente, con los dados en un caso, con bebidas en el otro. Mi intención es hacer lo mismo pero llenando el cubilete o la coctelera con PALABRAS .

Divina palabra que es hacedora de naciones porque la lengua es lo que caracteriza a un pueblo, con ellas trataré de descubrir el nacimiento del hombre nuevo, el hombre argentino. Porque si en el recipiente lingüístico coloco a trovadores y juglares con su MESTER DE JUGLARIA y le añado un poquito de acento cervantino, y de España lo traslado a la Argentina con la gente de Pedro de Mendoza, de Garay y sucesores para hacer un batido mixturado con la población originaria que hablaba MAPUDUNGU, sacudiendo un poco la mezcla obtenemos el MESTER DE GAUCHERÍA.

Ese mester de juglaría que atravesó los mares con persistencia del arcaísmo español a esta nueva Tesalónica persistirá en los aislados almacenes de la llanura pampeana donde se vendían e intercambiaban todo tipo de mercancías, llamadas “pulperías”; y ahí (donde en inventarios de esas pulperías pampeanas del siglo XVII se encontraron ejemplares del libro de Cervantes, porque la mayor parte de la Edición Príncipe del Quijote fue a parar a América) es donde apareció el mester de gauchería, y las figuras heroicas y errantes de Martín Fierro y Santos Vega acompañados de su infaltable guitarra criolla para dar lugar a la PAYADA y a la milonga pampeana y a la figura de sus cultores denominados payadores.

La payada es el encuentro de dos payadores acompañados del rasguido de la guitarra para enfrascarse en una discusión musical y poética espontánea, de los que tenemos ejemplo en los mencionados Martin Fierro y Santos Vega. Así lo decía Evaristo Carriego en “El Casamiento” (de “Poemas Póstumos):

“……………………………………………………………………                                                                                                 Y en medio del bullicio, que pronto cesa,                                                                                                            

las guitarras anuncian estar cercano                                                                                                           

el aguardado instante de la sorpresa                                                                                                                     

preparada en secreto desde temprano…                                                                                                              

Que, deseosos de aplausos y de medirse                                                                                                              

de nuevo, recordando sus anteriores                                                                                                                    

tenaces contrapuntos sin definirse,                                                                                                                       

van a verse las caras dos payadores”.

Pero si seguimos agregando ingredientes y aproximamos al gaucho a los lindes de la ciudad, a los arrabales donde habita el lunfa expulsado a la periferia de la ciudadcon su peculiar lenguaje y mezclamos a éste con el mester de gauchería, obtenemos un producto final que es el MESTER DE LUNFARDÍA.

Horacio Ferrer en “El Tango. Su historia y evolución” lo describe a su manera: “EL SUBURBIO ALIMENTADO POR LOS GAUCHOS. Un fenómeno de transmigración se confabuló –desde adentro- para dar al caos humano de nuestras ciudades su definitivo aspecto: en tanto el campo adquirió con el clavaje de alambradas su gran tono feudal, su habitante trashumante y rebelde o lo que de él quedaba –si no se reclutó en el régimen degradatorio del peonaje- se vio forzado a bajar a la ciudad. El gaucho, estropeado por una circunstancia que no entendía y despojado de su libertad, de sus bienes, de sus amores y su pasado, se atrincheró en el irremediable presente, y toda la violencia de su desarraigo vino a gotear, desde su soledad y su introspección, sobre los bordes de la ciudad, el suburbio”.

Decía Martínez Estrada que “Hacia el oeste y el sur, quedaba la Pampa sin vencer; no se la desalojó al edificar, quedó agazapada. Quedó allí el compadre de pañuelo y cuchillo que un buen día se juzgó ciudadano de la urbe, quiso entrar en derecho de esa ciudadanía y se afirmó como ente de la frontera. La Pampa era irremediablemente invadida, pero el hombre de la Pampa quedó irremediablemente apresado entre la expansión de la ciudad y la resistencia del campo”.

Pero nos quedamos con la “payada” como producto final (como podía haber sido el tango milonga si esa hubiera sido la propuesta, o como dije antes, el mester de lunfardía). De todos modos conviene resaltar una diferencia, la milonga del arrabal, de ritmo ‘picado’ y letras directas que nos invitan a la reflexión sin tragedias, tiene un espíritu festivo, y aún teniendo una letra seria se baila siempre con alegría. Distinto es el caso de la milonga pampeana, que nos habla del campo y sus habitantes y es más melancólica, tanto en su ritmo como en sus letras.

Encontramos otra opinión valedera en Luis A. Sierra, que escribía esta semblanza sobre el tango y la payada: “Cuando Pascual Contursi aparece en el escenario del tango, su estructura cambia fundamentalmente. Da el paso trascendental, rectificando su línea primitiva de danza canallesca. ¿Y cuál es la influencia que decide esa transformación? La payada. Sin duda alguna, hay en Contursi raigambre de payador. Ya Villoldo, guitarrero y cantor, quiso darle versos al tango, pero le puso letra de cuplé a “La Morocha” de Saborido. Y el mismo Contursi fue payador. La payada y el tango están hermanados en su auténtica expresión de pueblo”.

También podemos remitirnos a escritores argentinos clásicos que convivieron con ese “mester de gauchería” y encontramos esta descripción: “…la guitarra, sea o no acompañada con una cantinela monótona sobre palabras improvisadas, es suficiente orquesta para la cadencia lenta y el ritmo sencillo de los bailes del campo. Nos encontramos aquí con otro tipo digno de estudio, y que merecería por cierto algo más que una corta mención hecha de paso, el gaucho payador que improvisa versos y los canta con un tono melancólico, acompañándose con la guitarra. No sabe leer ni escribir. Lo que sabe de música y de poesía se lo han enseñado los bramidos de los vientos, los mugidos de los animales, sus costumbres… La pulpería no debe juzgarse por la primera impresión que produce. Es un rancho desharrapado, un tapial miserable. Pero si el teatro no es vistoso, los dramas que se desarrollan en este humilde escenario no carecen de interés. Abarcan todas las manifestaciones de la vida de la pampa”.

Un reconocido intelectual y poeta popular, Héctor Pedro Blomberg (asiduo junto a José Ingenieros del “Café de los Inmortales”), de quienes muchos conocerán el famoso vals “La Pulpera de Santa Lucía” menciona también esos establecimientos en “Canción de los Barrios del Sur”:

“Borrosas pulperías, sonoras de guitarras;

¡Oh tardes de otro tiempo!… fue aquí  que se lloró,  

en los antiguos patios, bajo las verdes parras,   

la muerte de Camila* por el Restaurador”.

*Camila O’Gorman, protagonista de una historia de amor trágica, fue ejecutada el 18 de agosto de 1848.

LA MUERTE DEL PAYADOR. En “Lengua y pueblo”  de José María Sánchez Carrión leemos: “Se puede constatar el fin de muchos grupos humanos por la muerte de las lenguas que los representan, porque la lengua es un factor de cohesión hacia dentro”. Y el mismo autor dice: “Cuando un pueblo reniega de su lengua se puede decir que ha renegado de su pasado, de sus vínculos, de su cultura”.

Con la práctica desaparición del habla gauchesca por la presión de otras lenguas debido al fenómeno migratorio y con la introducción del alambrado más el advenimiento de nuevas tecnologías en el campo, casi desapareció  la mítica figura del gaucho, y al  mismo tiempo de la pulpería y del payador, como pone de manifiesto Rafael Obligado en su SANTOS VEGA en la payada con JUAN SIN ROPA:           

“Santos Vega se va a hundir / en lo inmenso de esos llanos… / ¡Lo han vencido! ¡Llegó, hermanos, / el momento de morir!”

Podemos escuchar por Julio Sosa “La pena del payador”:

Pulpería en “Los Pimientos”, en San Luis:    https://youtu.be/vTuACxJHR-U

   Eduardo Aldiser También este  amigo, desde su multiportal editó el 2 de agosto estas  remembranzas que pueden leer haciendo click en el enlace siguiente:
 http://argentinafolkloreyprovincias.es/Payada-Online-en-Argentina-Provincias–Espana-Tema-La-Pulperia/434?fbclid=IwAR3z-mQRXLeb38CnqUbbggniES-I9kzgJRYnDDMT6iDLAhVqUc5u1VNbYy8
Y comenta Eduardo que… “Días atrás he visto que celebró el Día del Payador, que Roberto El Paisano junto con Perla Carlino lo glosaron todo muy bien. Andaban las autoridades con ganas de cambiar de fecha cuando vieron, a la distancia, esta payada internacional memorable donde, por cierto, participó el de Cobo porque el tema era «La pulpería» y él nació en una bien bonaerense. Como dueño del boliche que fui, trabajo me dio que no corriera sangre gaucha…. y aunque desenvainaron varias veces, el Atlántico impuso la calma… los recuerdo a Adolfo Zabalza que se retobó fuerte, el Alberto Manuel Tezza Courteau que andaba hecho un diablo, siendo de normal tipo sereno… y no les cuento del César José Tamborini Duca, estaba meta afilar el cuchillo, al estilo de Lonquimay. De ahí precisamente se llegó Luis Alberto Blanco, llamado el Manso en las payadas pero que también se encorcovó fiero… claro, es de los Gauchos de Boedo y eso hace tener mucho carácter! Si ven que en el futuro cambian la fecha, ya saben por qué! En el vídeo recordando un programa que hice en la Pulperia de Roberto El Paisano me acompaña cantando a José Betinotti desde San Antonio de Padua, Alfredo Saez. Y lo saludo de paso a un ancestro de esa familia con apellido tan italiano y vivir tan criollazo, Victor Betinotti, que hasta conduce el programa de folklore más longevo de Argentina”

Imagen pulpería finales siglo XIX

Por César J. Tamborini Duca

About author
César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.
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