Lenguaje y números de los pampas

la dulce patria
la dulce patria

En su libro “La Dulce Patria” (Colección Austral) Arturo Capdevila les niega historia a los mapuche y, al igual que Sarmiento, considera legítimo y necesario su exterminio por “carecer de atributos humanos” según menciona en la pág. 77 y siguientes. Sin percibirse de ello, entra en contradicción al mencionar al cacique Quinteláu (p. 41) que fue a Buenos Aires para los actos del 25 de Mayo de 1812. “Pedía se reuniese un parlamento general de caciques en Salinas, para mayor unión y fraternidad con el gobierno”. También dice el autor que carecían de la noción abstracta del número (p. 83) lo cual no es verdad.Indudablemente no podemos dar veracidad a una persona que no mantuvo contacto con los aborígenes y por lo tanto desconocía sus costumbres, porque Arturo Capdevila vivió entre los años 1889 (cuando ya los habían expulsados cuando no exterminados) a 1967; ni tampoco a las opiniones sobre ellos de quien los aborrecía (Sarmiento), que solo pudo tener contacto esporádico y desde su punto de vista de superioridad étnica y su misoxenismo.

Es mas de fiar la opinión de alguien que tenía motivos para denigrarlos (como en parte lo hace en su libro) por el trato de que fue objeto durante su permanencia forzosa entre ellos durante un período de tres años desde 1855 hasta 1858 inclusive (Augusto Guinnard. “Tres años de esclavitud entre los patagones”). Sin embargo su sinceridad le hace manifestar su admiración por Calfucurá, que en 1858 tenía 103 años, en cuyo aduar convivió la última etapa de cautiverio y a quien veía diariamente. Sin necesidad de extenderme en demasía, he aquí lo que Guinnard decía sobre su lenguaje y los números:

Auguste Guinnard
Auguste Guinnard

“Decía d’Orbigny, con falta de conocimientos positivos, que la lengua patagónica es poco amplia y hasta burda; que carece de términos para expresar completamente un pensamiento… Es un grave error… ¿Qué habrían podido decir entonces los infatigables oradores que he visto entre los patagones, entre los puelches, y aún entre los pampas y los mamuelches, y que tanto como Calfucurá… sabían emocionar tan bien a sus oyentes, y animarlos con sus discursos?… dan expresión al pensamiento; pero la dan completa, sin lagunas”.

“Los indios saben contar perfectamente bien; emplean nombres de números que clasifican, como nosotros, por decenas… Aunque no saben leer ni escribir, resuelven casi instantáneamente cálculos que nos exigiría a menudo mucho tiempo… jamás se equivocan en sus cuentas, por importantes que sean”. (Páginas 120 y 121)

No me cabe duda que la veracidad está de parte de quien los conoció íntimamente. Veamos ahora más en profundidad su sistema numérico; su inteligencia innata les permitía la noción abstracta de números de unidades infinitas como “un millón”: mari pataca huaranca. Su sistema de numeración es igual al teutónico y podemos comprobarlo con un ejemplo: “quechú marí” que numéricamente equivale a cincuenta gramaticalmente es “cinco diez”.

Para los NUMEROS CARDINALES usaban 10 cifras, y todos los demás números se forman a partir de ellos; a continuación algunos números y sus nombres:

Quiñé: 1

Epú: 2

Culá: 3

Melí: 4

Quechú: 5

Cayú: 6

Regle (o relghé): 7

Purá o Purrá: 8

Ayllá: 9

Marí: 10

Pataca: 100

Huaranca o guaranca: 1000

Todos los demás números se forman a partir de ellos, como verán en éstos ejemplos:

Mariquiñé: 11

Mariepú: 12

Marimelí: 14

Epumarí: 20

Epúmariquechú: 25

Melimarí: 40

Melimariepú: 42

Quechúmarí: 50

Quechúmaríquechú: 55

Epú Pataca: 200

Purá Pataca: 800

Marí Huaranca: 10.000

Pataca Huaranca: 100.000

Marí Pataca Huaranca: 1.000.000

Por ejemplo para decir 1878: Huaranca purá pataca relghemaripurá

NUMEROS DE MEDIDA: a los números cardinales se les agrega el sufijo mita (o mel, o chi)

Una vez: quiñemita, o quiñemel, o quiñechi

Dos veces: epúmita, o epúmel, o epúchi

Tres veces: culámita, o culámel, o culáchi

Cuatro veces: melímita, o melímel, o melíchi

Cinco veces: quechú mita, o quechú mel, o quechúchi

Y así sucesivamente

NUMEROS ORDINALES: Es lo mismo, pero agregando el sufijo lelú a los números cardinales:

Primero: quiñe lelú

Segundo: epú lelú

Tercero: culá lelú

Cuarto: melí lelú

Quinto: quechú lelú

Agregando el sufijo gentú, tenemos:

Ser uno: quiñe gentú

Ser dos: epú gentú

Ser tres: culá gentú

Ser cuatro: melí gentú

Ser cinco: quechú gentú

Habíamos viste que el nº 8 es purrá. Había un cacique llamado Purrán, cuyo nombre significaba “ser 8” o “vale por 8”. Es así porque la “n” verbalizante tiene el significado de “ser”.

Mi amiga Beatriz Pichi Malen, tataranieta del cacique Coliqueo, en ocasión de su presencia en León para dar una Conferencia en la “Casa Argentinos de León” me obsequió su álbum de música mapuche “Plata”, en el cual se puede escuchar esta canción interpretada por ella:

 

LOS COLORES

En cuanto a los colores, les doy los siguientes ejemplos:

Cari o caru: verde

Calfu: azul

Colú o Quelú: rojo, pardo, rojizo, colorado

Curú: negro

Chod o Chos: amarillo

Lig o Lik: blanco

Painé: celeste

Pillondeuü: violeta

El río Colorado por ejemplo era el Quelú leufú, y el río Negro el Curú leufú. Como se darán cuenta, Leufú significa río. En otra ocasión explicaré algo de su idioma o de otros aspectos relacionados con el mismo.

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

Un comentario sobre “Lenguaje y números de los pampas

  • el 22 noviembre, 2016 a las 17:45
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    Muy interesante César. Ya iba encontrando rastros de toponímicos y el leufú me llevó a las regiones de San Martín de los Andes y Junin de los Andes, donde hay varios nombres así terminado y lagos con nombres mapuches. El conductor del autobús nos comentó que era araucano, una manera de designarlos que ya has explicado, pero que por allí predomina. Dicen que así les llamaban porque venían desde lejos a buscar los preciados frutos de la araucaria, que conocimos.

    Un abrazo

    Respuesta

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