Pampeando

El Mate (II)

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El Mate (II)

El Mate (II). FotoMate terapia, reunión de amigos, nexo de unión previo o ulterior a una comida, convocatoria alrededor del fogón en la idiosincrasia del gaucho (en grupo o en la soledad de la ancha pampa), infaltable en patriadas de nuestros gauchisoldados, símbolo de argentinidad… hoy, cuando la vida moderna introdujo cambios en los hábitos ciudadanos, el mate permanece incólume y se adaptó a los cambios de las costumbres en forma de “materías”, sitios donde (al estilo de los cafés) se puede degustar la infusión, como el “Restaurante y Mate Bar La Pava” de la calle Santa Rosa, en Ituzaingó, que se aprecia en la foto.

Su Leyenda

Dice la leyenda guaraní que Tupá, una de las fuerzas divinas primordiales, representativa del poder del agua, del trueno y del relámpago, les regaló la caá (planta de la yerba mate) para agradecer la hospitalidad que le brindaron los guaraníes en una ocasión que visitó la tierra; Tupá les enseñó asimismo el modo de tratarla y consumirla.

Posteriormente a esta leyenda se la apropiaron para modificarla los misioneros jesuitas, tal como nos relata Juan Ambrosetti en su libro “Supersticiones y Leyendas” sobre el origen de la planta de yerba mate:

“Dios, acompañado por San Juan y San Pedro, bajó a la tierra y se puso a viajar.El Mate. Su leyenda (foto)

Un día, después de una jornada penosa, llegaron a casa de un viejito, padre de una hija joven y bella, a quien quería tanto que para que se conservara siempre inocente fue a vivir con ella y su mujer en medio de un bosque espeso, en donde aún no había penetrado hombre alguno. El viejito era sumamente pobre, pero a pesar de eso, tratándose de forasteros, los hospedó lo mejor que pudo, y mató en su obsequio para servirles de cena la única gallina que tenía. Viendo esta acción y cuando quedaron solos, Dios preguntó a San Juan y San Pedro qué harían ellos en su lugar, a lo que contestaron ambos que premiarían largamente al viejito. Dios entonces lo hizo llamar y le dijo estas palabras: tú que eres pobre has sido generoso; yo te premiaré por esto. Tú posees una hija que es pura e inocente y a quien quieres mucho; yo la haré inmortal, para que jamás desaparezca de la tierra”.

Y Dios la transformó en la planta de la yerba mate, y desde entonces existe esta planta que, aunque se corte, vuelve a brotar.

Los braceros (trabajadores de las plantaciones) dicen sin embargo que Dios en lugar de transformarla en yerba, la hizo dueña de la yerba (la Caá Yarí), y que aún existe en los yerbales ayudando a los que hacen pactos con ella. El bracero que quiere hacer pacto con ella espera la Semana Santa y entra a alguna iglesia prometiendo formalmente que vivirá siempre con ella en la selva jurando que no tendrá trato con otra mujer. Realizado el voto se dirige a la selva, dejando un papel en una mata de yerba, con su nombre y el día y la hora en que regresará para encontrarse con ella.

El bracero debe armarse de valor para el día de la cita, pues con intención de probarlo la Caá Yarí arrojará sobre él víboras y otros animales propios de la espesura del bosque. Comprobado su valor y fidelidad se le aparece la deidad joven y hermosa, renovando el bracero su voto de fidelidad. Desde entonces cuando va a cortar yerba cae en un dulce sueño, durante el cual la Caá Yarí le prepara su fardo, lo acompaña al despertar y le ayuda a sostenerlo hasta llegar a la balanza, y al ser invisible para los demás se sube sobre el fardo para acrecentar su peso y dar mayor ganancia al trabajador. Pero no perdona que le sean infiel; cuando algún bracero muere de cualquier enfermedad, los compañeros se susurran al oído: “La Caá Yarí se vengó porque la traicionó con otra mujer”.

Los tareferos que son las personas de hábiles manos para podar las plantas yerbateras, en un raro dialecto en el que se entremezclan el castellano, el guaraní y el portugués, nos cuentan otra leyenda:

El Mate. Su leyenda (foto 2)

«En una ocasión un labrador guaraní salvó a una mujer de un jaguar, proporcionándole posteriormente alimentación; ella en realidad era la personificación de la luna y, en agradecimiento, le obsequió con una planta que ‘despierta a los dormidos, corrige a los haraganes y hace hermanas a las gentes que no se conocen’: la yerba mate».

En un circuito de aproximadamente 700 Km, partiendo desde Yapeyú (Corrientes) hasta Iguazú (Misiones) recorremos la denominada «Ruta de la Yerba Mate», atravesando sitios yerbateros por excelencia, como Colonia Unión, Colonia Leibig y Gobernador Virasoro; en éste último precisamente se encuentra el Establecimiento Las Marías, que reúne en un sitio varios aspectos interesantes: Pueblo, Reserva Ecológica, Sitio Histórico y Fábrica, donde se elaboran las conocidas «yerba mate» TARAGÜÍ y UNIÓN, donde un viejo tarefero nos recreó con esta última leyenda. Más de 10 hectáreas de bosque del Establecimiento permitirá gozar a nuestra vista de distintos aspectos, como el antiguo casco colonial «La Mayoría» y degustar variantes de la yerba tradicional, como UNIÓN RELAX UNIÓN BIO.

El autor consultó las siguientes fuentes:  “Supersticiones y Leyendas” (mencionada en el texto) /Revista Nacional de Literatura, Arte y Ciencia. Montevideo (Uruguay) 1947./ Libro Caá Porá’i del Establecimiento Las Marías./ Adaptación de Fernán Silva Valdez.

http://pampeandoytangueando.com/pampeando/el-mate/

About author
César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.
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