El mate (I)

Etimología: comencemos por explicar que la palabra “mate”  -en español o en guaraní, pues a veces resulta dificultoso conocer el origen-  significa ’curga’, ‘calabacita’, mientras que “yerba” (‘Caá’ en guaraní) significa arbusto, árbol y selva; y aquél es el nombre que dieron al vegetal que sirve para hacer la infusión como si con eso quisieran remarcar la excelencia de la planta, su exclusividad y síntesis de las virtudes de todas las plantas.  Para diferenciarlo de otros, lo llamaron ‘vegetal de la curga’ es decir, “yerba-mate”.

El mate es digestivo, diurético, laxante, estimulante nervioso y energizante; contiene hierro, calcio, otros minerales y vitamina C. Es rico en antioxidantes y representa una ayuda contra el LDL (colesterol malo). Estimula el metabolismo y la combustión de grasas. Contiene un principio estimulante como la cafeína y la teína llamado ‘mateína’.

En el caso del café y el té conviene señalar que son preparaciones hogareñas, para gente sedentaria; mientras que el mate, la yerba mate, embolsada como se puede, no pierde sus cualidades y el gaucho lleva su provisión atada en un pañuelo (digamos de paso que ésta es una de las utilidades del pañuelo que el gaucho lleva en el cuello) lo que le permite utilizarlo en cualquier momento de su recorrido por las dilatadas llanuras donde era difícil encontrar casas ni poblados. Todo lo que necesita es una pava, una ‘curga’ seca cuanto más vieja mejor, un tubo metálico (bombilla) y una caja de fósforos con lo cual, en pleno desierto y sobre un fuego improvisado con palos, cardos, boñiga seca o cualquier elemento combustible, en pocos minutos se encontrará reconfortado al sorber el líquido caliente; y paliará su sed.

Descripción de la planta

El médico francés Aimée Goujaud que llegó a Buenos Aires en 1817 y sería conocido como Amado Bonpland describió la planta y la denominó ‘ilex humboldtiana’ en homenaje a su célebre amigo alemán. Pero un año más tarde su compatriota Auguste de Saint-Hilaire la daría a conocer con su nombre actual, ‘ilex paraguariensis’, aunque posteriormente en un viaje a América la denominara ‘ilex mate’; pero prevaleció el otro nombre, pues incluye la región botánica de la yerba, la antigua Provincia Paraguaria.

Según decía Molina en su libro sobre la historia natural de Chile (Bologna, 1782) la planta es ‘Psoralea glandulosa’ de Linneo, pero no es así, se trata de ‘Ilex Paraguayensis’ y crece en las riberas de todos los ríos y arroyos que desaguan al Paraná, al Uruguay y al Paraguay, formando matorrales a los que se despoja de sus hojas –perennes- cada 2 o 3 años para dejarlas llegar a su punto óptimo. El tronco es de corteza lisa y blanquecina, de unos 12 cm de diámetro; la hoja es elíptica y mide aproximadamente entre 10 y 12 cm de largo y la mitad de ancho, siendo gruesa y dentada en todo su perímetro, de un verde más oscuro en la parte superior. Sus flores de 4 pétalos se disponen en racimos de 30 a 40. La semilla, del tamaño del grano de pimienta, es lisa y rojo-violácea.

Hay que tostar ligeramente las hojas pasando la rama a través de las llamas; luego se las asa y se las tritura, y se almacenan un tiempo bien prensadas. Los jesuitas le quitaban los palos, y llamaban a esta hierba “caa-miní”; tenía un valor de mercado el doble de la “yerba de palos” que cultivaban los conquistadores españoles.

El sacerdote católico Sergio Casas Silva, ganador del “Campeonato Nacional del mejor Cebador de Mate” en 2007, afirma que la costumbre de “tomar mate” con bombilla es un invento católico, que si bien los guaraníes utilizaban sus hojas en infusiones (mate cocido) fueron los jesuitas los que establecieron el uso del mate como lo conocemos hoy, con la bombilla para sorber la infusión. (Los guaraníes bebían el líquido de la maceración de las hojas del “Ilex Paraguayensis” por sus propiedades curativas y como elixir vigorizante).


Usos

En los campos, en las estancias de la Argentina, antes aún de la salida del sol ya están todos los paisanos alrededor del fogón, en cuclillas o en bancos rudimentarios o en cabezas de vacas. El cebador suele agitar la calabaza con la yerba para que los trozos más gruesos se depositen en el fondo (esto es para que no se tape la bombilla) y bebe el primer mate, pues la yerba contiene principios amargos que son los que se disuelven primero, y sería una descortesía ofrecer ese primer mate.

La cantidad de yerba que se coloca en el mate cubre aproximadamente las 2/3 partes del mismo. Para el primer mate se echa agua no muy caliente, unos 50ºC para que no se queme la yerba, y se puede dejar reposar mientras se termina de calentar el agua entre 70 y 80 ºC; el agua se consume sola pues la absorbe la yerba, que aumenta de volumen y se evitan así los amargos agresivos que mencioné antes.

A continuación el cebador lo va ofreciendo a unos y otros, siguiendo “la rueda” y volviendo el mate al cebador en cada caso; el bienestar va ganando los semblantes de esos gauchos y la charla se generaliza. El mate los reanima y cuando va clareando el día cada uno va en busca del recado y el freno, enfrena su caballo y va colocando las distintas piezas del recado, monta y parte al galope; se los puede observar galopando en distintas direcciones cada uno a la tarea asignada, para reencontrarse y compartir el trozo de carne en el asador y posteriormente el digestivo e infaltable mate, saboreando la infusión acompañados unas veces por sus pensamientos y otras con intermitentes charlas a las que su parquedad los induce; el mate es el pretexto para reunirse y contar anécdotas o los sucesos del día.

El mate puede tener el añadido de azúcar, mate dulce; o ser ‘cimarrón’ (que significa salvaje, asilvestrado, como se dice de los animales: a los caballos, perros, vacas sin dueño que se hacen salvajes, se los denomina cimarrones), que no es otra cosa que el mate amargo.

De un viejo soldado de la frontera con los indios del siglo XIX escuchamos decir que “Los detractores del mate le hacen cargos por la promiscuidad de la bombilla, que cada uno chupa por turno. ¡Cómo se ve que no lo han tomado sino en poblado! Confieso que en un salón, ofreciéndose el lujo y el refinamiento a la vista por todas partes, estamos propensos a otras costumbres. Cuando por añadidura, y es el caso más frecuente, la encargada de cebar mate y de aspirar los primeros sorbos para quitar la amargura y cerciorarse de que la bombilla no está tapada, es una china vieja, de pocos y malos dientes, con labios parecidos, por la profusión de pliegues, a un odre viejo, los censores tienen pretexto para echarla de desganados.

¡Qué fútil es su preocupación!

Su opinión experimenta un cambio total, si desempeña este oficio la niña de casa, una muchacha de dieciséis años, de tez ebúrnea, de ojos de gacela, de risa traviesa. Queda patente con esto cuán arbitrarias y caprichosas son las apreciaciones de los humanos. En la forma, ambos casos son evidentemente distintos. En el fondo, ¿qué diferencia presentan?, ¿y qué puede importar al mérito intrínseco del mate una circunstancia que le es tan indudablemente extrínseca?

La fraternal costumbre de beber en el mismo vaso, de tomar mate con la misma bombilla, es en el desierto una regla invariable por una muy sencilla razón: es del todo imposible hacer de otro modo”. (Lucio V. Mansilla)

A punto ya de terminar esta reseña, voy a tomar “el mate del estribo”: cuando haciendo uso de una metáfora decimos que tomamos “el mate del estribo” queremos decir que es el último porque estamos a punto de marchar, y tiene su origen en los gauchos, y paisanos y criollos que lo tomaban cuando ya estaban con un pie en el estribo de su montura (o también en el estribo del “sulky” u otros carruajes, pues también recibía ese nombre el soporte para hacer pie y alzarse).

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Conociendo los términos

Yerba mate: “ilex paraguariensis”. Hierba que tras un proceso de elaboración se utiliza para preparar la infusión.

Mate: infusión para beber;/ recipiente donde se prepara y se sirve. Porongo. Poronguito: calabaza pequeña para el mate.

Bombilla: tubo de metal utilizado para sorber, posee en un extremo un filtro para permitir que sólo pase el agua.

Pava: recipiente similar a una tetera, utilizado para calentar el agua y “cebar” mate. 

Cebar mate: acción por la que se prepara y se sirve el mate. Cebador: persona encargada de preparar y servir el mate.

Cimarrón: mate amargo, sin azúcar. Tereré: mate que se sirve frío. 

Yerbear: tomar mate / matear

http://pampeandoytangueando.com/pampeando/el-mate-ii/

http://pampeandoytangueando.com/pampeando/el-gaucho/

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

12 comentarios sobre “El mate (I)

  • el 27 diciembre, 2010 a las 14:56
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    Muy interesante e instructivo tu artículo. Se ve que has investigado bastante. Aporta datos desconocidos para el común de la gente que es bueno concoce y saber. Felicitaciones!!!

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    • el 30 diciembre, 2010 a las 21:06
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      Julio César Melchior, muy bonito tu comentario, te agradezco mucho porque estas cosas estimulan para continuar en la brecha. Máxime para los que estamos tan lejos de nuestra tierra, como es mi caso, que hace 20 años estoy en España. Un abrazo

      César

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  • el 5 abril, 2012 a las 9:10
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    Ilex Paraguayensis o Ilex Paraguariensis, que es lo mismo significa Té del Paraguay, con relacion al mate es palabra quechua, que sabemos es del altplano Peruano que no tienen nada que ver con el guarani el nombre verdadero es Ka’a Rubicha que significa Hierba Soberana o Kaaguazu el matero se le llama kaygua, la yerba mate como se le antojo ponerle de nombre a los Españoles, es oriundo de las Sierras del Paraguay, al Nordeste del Paraguay, al mate se lo denomina tambien en guarani Ka’ay.

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  • el 5 abril, 2012 a las 13:11
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    Estimado Alexis, muchas gracias por tu comentario y tu aclaración, respetable como todas. Como comprenderás entre Ca’a y Ka’a no existe diferencia, máxime si tenemos en cuenta que ni quechuas ni guaraníes tenían un lenguaje escrito. Aceptando tu aporte, pero teniendo en cuenta la localización geográfica donde la naturaleza ofreció tan sabrosa infusión, me inclino a reconocer como más probable el origen guaraní de su nombre. Sin entrar en polémicas y aceptando y agradeciendo tu opinión. Un atento saludo.

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  • Pingback: El Mate (II) » Pampeando y Tangueando

  • el 15 junio, 2013 a las 3:31
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    Desde la hermana República de Colombia les agradezco esta gran ilustración acerca de este término que para nosotros es un “argentinismo” que escuchamos en algunas melodías de este hermano país. Fue interesante conocer este origen y las leyendas acerca de cómo se hacen prácticas sociales alrededor de esta tradición. Gracias y abrazos afectuosos desde Cali, Colombia

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  • el 15 junio, 2013 a las 15:30
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    Relato que emulsiona la magnificencia literaria del autor, dilecto amigo: Cesar Tamborini Ducca y esta reflexión viene a cuento, especialmente con la despedida de la mateada, “él último, pal estribo” .

    Debe haber aparecido en la revista campera “Pampa”, que se editaba en la década que va del 1930 al 1940 y que más o menos podríamos sintetizarla así:

    Llega un paisano al rancho de un vecino, “de pasada” y pregunta por el jefe que anda pisando las alfalfas….La patrona lo invita a bajarse y tomar un mate, muy habitual en aquellos lejanos horizontes y el paisano, baja y se dispone a disfrutar de unos matecitos bien cebados, cuando, habiendo visto un lujoso estribo colgado de una de las paredes del rancho y en instantes en que la patrona se distrae para obsequiarle otro mate, lo toma y lo esconde entre sus ropas, lo que le produce urgencia para evadirse de la escena, ansina que dice:

    – en estoy apurao, doña…

    ¿tan pronto se va a dir?

    si, tengo qui hacer

    La patrona lo mira y le dice, :

    – tome el último, “pal estribo”

    El paisano supone que ha sido descubierto, saca de entre sus ropas el estribo y poniéndolo sobre una messita, dice antes de escapar a galope tendido…

    …no, si lo agarré jugando…..

    Escenas del pasado que hoy tornan a mi mente como espectros gigantes de otras suertes y otras vidas.

    Rodolfo Leiro

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  • el 16 junio, 2013 a las 10:55
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    Dos amigos del alma, comentando y descubriendo para muchos, origen, historia, significado ,de ese mate que fue en nuestras historias personales, buen acompañante ya sea en solitario o rondas amistosas ……Gracias César y Rodolfo queridos compatriotas, por no dejar que esas anécdotas auténticas y entrañables, se pierdan …Yolanda Solís Molina.

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  • el 19 junio, 2013 a las 4:34
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    La próxima vez que vuelva a Buenos aires, tomaré otra vez MATE. Solo que después de leer este ilustrado artículo y los comentarios que suscita saborearé la infusión con el íntimo placer de quien quiere “”beberse a tragos largos su pócima de recuerdos y se embriaga en lejanías para acariciar sus sueños” parodiando un añejo pasillo de Abel Romero Castillo.

    Gracias a Joaquín Eduardo Álvarez en Medellín Colombia por mantenerme embarcado en este ambiente gaucho tanguero .

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  • el 21 junio, 2013 a las 0:19
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    Muy bueno mi amigo! Excelente trabajo respecto al mate.
    Le cuento que, al cruzar la frontera entre Suiza e Italia, iba tomando mates en el coche. Grande fue la confusión de los funcionarios suizos que insistían que consumía y portaba drogas. jajaja. era mi simple mate. me demoraron dos horas hasta que alguien pudo aclarar que lo que estaba succionando era yerba mate con agua caliente. No faltó un curioso entre aquellos funcionarios que no pudo resistir la tentación de chupar un rico mate argentino!

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