Lunfardo

Grisette, Cocotte, Midinette, Mesalina y… Vestales

A una mina brava        (por César)                                                                                                                                                        

Mina brava, laburastes a destajo                                                                                                                                            

faca en liga, como entonces era usual                                                                                                                                    

en aquellos conventillos –no es casual-,                                                                                                                                    

en ambientes canfinfleros, en el Bajo.

1. GRISETA (del fr. Grisette) Griseta es la castellanización del francés grisette, que inicialmente era el nombre de una tela gris, ordinaria, y luego pasó a denominar a las trabajadoras que vestían uniforme y, en especial, a las costureritas o bordadoras que se dejaban galantear fácilmente, tal como la protagonista del tango.  Otras dos palabras usadas en el tango provienen del francés: quartier que significa barrio y muguet, que es un arreglo floral formado con unas campanillas blancas que se marchitan en poco tiempo con el que se estila adornar las ciudades de Francia los días primero de mayo.

                                     útiles de costurera                                                                                                                                                                                                                              

La protagonista del tango.  Griseta proviene de la palabra francesa “grisette”. El personaje es una obrera joven y coqueta que usaba el color gris en su uniforme, a la  que le gusta divertirse. Tuvo su origen en el París sórdido del siglo XIX, cuando las costureras que trabajaban 16 horas diarias ganando 1 o 2 francos al día, como con ese sueldo miserable apenas podían subsistir a pesar de las prolongadas jornadas laborales, algunas de ellas obtenían unos ingresos extras dedicándose esporádicamente a la prostitución, razón por la que éstas adquirieron también el sustantivo “grisette”: el nombre pasó a ser sinónimo de prostitución.

Grabaciones «Griseta»  

por Carlos Di Sarli con Roberto Rufino:    https://www.youtube.com/watch?v=fhOAiOd7Pqc                                                                        

por Ignacio Corsini:  https://www.youtube.com/watch?v=TzsLeY0Rllc

Griseta en el tango. Los autores:

José González Castillo

José González Castillo, apodado “Juan de León”, había nacido en Rosario el 25 de enero de 1885 y murió en Buenos Aires el 22 de octubre de 1937; fue un conocido libretista de cine y teatro y letrista de tangos. Entre las obras de teatro que escribió podemos mencionar La serenata, El parque, Los invertidos, La mujer de Ulises Luiggi, Los dientes del perro (en colaboración con Alberto T. Weisbach). Fundó la Universidad Popular de Boedo, la segunda universidad popular de Argentina, donde estudiaron miles de alumnos durante más de veinte años. En su homenaje se le dio su nombre a la esquina SE de San Juan y Boedo.

Entre los tangos mencionaremos algunos de sus poemas, con el autor de la música entre paréntesis: Organito de la tarde (música de su hijo Cátulo Castillo), Por el camino (José Bohr), Sobre el pucho (Sebastián Piana),  A Montmartre  (Enrique Delfino), El circo se va (Cátulo Castillo), Silbando (Sebastián Piana y Cátulo Castillo),  El aguacero (Cátulo Castillo), Aquella cantina de la ribera (Cátulo Castillo) Bandoneón  (Sebastián Piana y Pedro Maffia) y por último el tango de su autoría que se inscribe entre los de su clase para este artículo, Griseta (con música de Enrique Delfino).      

 Enrique Pedro Delfino

Enrique Pedro Delfino nació en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1895 y murió en la misma ciudad  el 10 de enero de 1967. Fue un pianista destacado, compositor y también letrista de tango, escribiendo más de doscientos, entre otros Re Fa Si, Milonguita, La copa del olvido, Al pie de la Santa Cruz, Ventanita florida, Aquél  tapado de armiño, Sans souci, Dicen que dicen, Araca la cana, Palermo (muchos de éstos, grabados por Gardel).

Algunos lo consideran el creador del tango canción, otros dicen que lo que hizo fueron innovaciones en él. De lo que no hay duda es haber sido uno de los creadores del tango romanza. Griseta no es el primer tango romanza aunque sí el primero que se publicó con esa denominación.

En la misma época que con “Mi noche triste” Contursi incorporaba una letra con argumento en el tango, dando nacimiento al tango canción, Enrique Delfino compuso “Sans Souci”, iniciando así juntoal creador del tango “Salomé”, Juan Carlos Cobián, esa tendencia innovadora que se llamó “tango romanza” por estar inspirado en las arias italianas, viejas romanzas de carácter tierno y sencillo. 

Fue un profundo conocedor de las claves musicales: teoría, contrapunto y armonía. Eximio pianista, admiraba a Wágner, Puccini y Verdi.  La técnica más depurada de Delfino era la que convenía para la letra que José González Castillo, de clara inspiración romántica, escribió para “Griseta”, sin las huellas de los compadritos canyengues sus líneas melódicas aportan delicadeza                                                                                                                                                                                                                                                                                                

GRISETA                                                                                                                           

Música: Enrique Pedro Delfino – letra:  Jose Gonzalez Castillo

Mezcla rara de Museta y de Mimí
Con caricias de Rodolfo y de Schaunard,
Era la flor de París,
Que un sueño de novela,
Trajo al arrabal.

Y en el loco divagar del cabaret
Al arrullo de algún tango compadrón
Alentaba una ilusión,
Soñaba con Des Grieux
Queria ser Manón.

Francesita
Que trajiste pizpireta
Sentimental y coqueta
La poesía de Quartier
Quién diría
Que tu poema de Griseta
Sólo una estrofa tendría
La silenciosa agonía
De Margarita Gauthier.

Mas la fria sordidez del arrabal
Agostando la pureza de su fe,
Sin hallar a su Duval
Secó su corazón lo mismo que un Muguet.
Y una noche de champán y de cocó
Al arrullo funeral de un bandoneón,
Pobrecita se durmió,
Lo mismo que Mimí,
Lo mismo que Manón.

                                                                                                     

Una famosa grisette fue conocida como la Reina Pomaré IV

El tango “GRISETA” es una interpretación de la novela Manón Lescaut, de Antoine François  Prévost D’Exiles (1733) que trata de la colonización de Nueva Orleans con prostitutas. La música es de Enrique Delfino; el autor de la letra, José González Castillo, hace una recreación de personajes de novelas célebres como la mencionada Manon Lescaut:  “Mezcla rara de Museta y de Mimí / con caricias de Rodolfo y de Schaunard, / era la flor de París / …alentaba una ilusión, / soñaba con Des Grieux, / quería ser Manón…/ ¡Quién diría / que tu poema de Griseta / sólo una estrofa tendría, / la silenciosa agonía / de Margarita Gauthier…!”

Novela Manon Lescaut

El poeta Rodolfo y el filósofo Schaunard, así como las grisetas Museta y Mimí, aparecen en “Escenas de la vida de bohemia”, de Henri Murger;  la ópera “La Bohème”  (1896) de Giácomo Pucini también se inspira en la misma historia. Mimí aparece también en la novela Mimí Pinsón, de Alfred de Musset. En “La dama de las camelias”, de Alejandro Dumas (h.) aparecen  los personajes Armando Duval y Margarita Gauthier (éstos últimos, también en el tango de Julio Jorge Nelson “Margarita Gauthier”)

Novela Mimí Pinsón

Muchas grisettes francesas arribaron a Buenos Aires al comienzo del siglo XX, mujeres que fueron muy permeables al atractivo que ejercían sobre ellas los porteños, algunos de los cuales aprovechaban esta circunstancia para convertirse en ‘gigolós’, circunstancia que apreciamos en el tango escrito por Carlos Lenzi con música de Ramón Collazo, “ARACA PARIS”: “Pianté de Puente Alsina para Montmartre / que todos me batían, para engrupir: / tenés la pinta criolla p’acomodarte / con la francesa rica que va al dancin. / ¿Qué hacés en Buenos Aires? ¡No seas otario! / Amurá esas milongas del Tabarís, / con tres cortes de tango sos millonario, / ¿Morocho y argentino? ¡Rey de París!…  cuyo final fallido tras ese intento de conquista culminó con …comisaría, jueces, el pasaporte / y terminó mi historia de ‘gigoló’!”.

                                                    Physiologie de la grisette     La labor de las grisettes

2. Midinette. Costurerita o modistilla de París; era una grisette, llamada así porque tomaba su merienda al medio día. Hay un tango “La midinette” con letra de Manuel Romero y música de Manuel Jovés, lo grabó Lola Membrives.

3. Cocottes.  “Quizás algún día un escritor haga un libro sobre esas mujeres únicas cuya especie se ha desvanecido de la sociedad contemporánea. En términos de estricta respetabilidad social ellas sirvieron muy poco o nada a ningún propósito; pero entonces el mundo que ellas vivían no era un mundo que necesitase justificación de clase alguna. No estaba amenazado ni desde dentro ni desde fuera.” Más de medio siglo ha pasado desde que Cecil Beaton escribiese estas palabras referidas a las cocottes en su libro “El espejo de la moda”. Y nadie ha tratado el tema de la forma que merece ser tratado. Ya iba siendo hora, ¿no?

Quien haya leído “Gigí” de Colette, o haya visto la película; o “La Dama de las Camelias” de Alexandre Dumas, tiene más o menos idea de qué va la cosa. Pero para aquellos que no están enterados, las cocottes eran aquellas mujeres que, por decirlo de forma fina, se dedicaban a la profesión más antigua del mundo. La principal diferencia entre las cocottes y una mujer que trabajase a pie de calle era el status. Y el poder económico.

Las cocottes lograron hacerse un hueco entre la clase más alta. Estaban socialmente aceptadas, aunque nadie hablase de ellas. Era considerado algo que estaba ahí, que no molestaba, mientras ellas no molestaran. Muchas de ellas provenían del mundo artístico, lo cual no significa que todas las actrices fuesen cocottes y viceversa. Hablar de ellas es hablar de un momento histórico. Son el fiel reflejo de la sociedad del siglo XIX y principios del XX. Enemistades, como la de La Paiva y Cora Pearl, hombres que perdieron su fortuna por ganarse el amor de ellas, escándalos… Todo ello forma parte del demi-monde, como era conocido el mundo de las cocottes, que triunfaron principalmente en Francia, siendo 1852 el año en que alcanzaron mayor notoriedad. También en esa época triunfaron en la reprimida sociedad inglesa.

Jacqueline Forzane, actriz y conocida cocotte de principios del siglo XX

Ellas sabían que tenían que mantener su status, por lo cual debían vestir de manera vistosa y elegante, y el poder económico que disfrutaban permitió a muchas de ellas hacerse un valioso armario que causaba la envidia a las mujeres de la época; aunque su clase social les impedía vestirse con el descaro de ellas. Las cocottes sabían que para mantener su fama entre los hombres debían sorprender en sus salidas, ya sea a un teatro, a un restaurante, para lo cual hacían ostentación en su vestimenta;  y con joyas de gran valor en sus accesorios. Algunas inclusive, permitiéndose tener sirvientes.

Cecil Beaton menciona a Polaire, una actriz famosa por su estrecha cintura ¡36 cm! Y por utilizar el cabello corto que en los años veinte no era común, además de un piercing en la nariz.

                                                                                        Polaire y su cintura de 36 cm. 

Una de las cocottes más famosas fue Cora Pearl, que alcanzó su mayor popularidad por el año 1850, que fue cuando llegó a París, pero al tener un incidente con uno de sus admiradores tuvo que huir de Francia. En su libro “Memorias” contó cómo se inició en ese mundo del  demi-monde: Un hombre de 40 años con el que pasaría luego la noche,  la siguió al salir de misa y le dio 5 libras.Pasado el tiempo retornaría a París, pero a sus antiguos admiradores ya no les interesaba y tuvo que vender sus alhajas y mansiones para sobrevivir.

Cora Pearl, una de las cocottes más famosas

Ya entrado el siglo XX nos encontramos a mujeres como Jacqueline Forzane, o Gina Palerme. Las dos eran actrices, y cada una triunfó dentro y fuera de los escenarios por sus diferentes encantos. Forzane, a la que Cecil Beaton nos describe como “(…) gracia exquisita y su original línea de cuerpo, su blancura luminosa, su naricilla respingada y bien conformada, y sus labios de capullo de rosa, era como un clarín que convocase al sexo.”

                                                                                             Gina Palerme

Gina Palerme, que llegó a dirigir un espectáculo en el Moulin Rouge, era conocida, como  muchas cocottes, por su extravagante vestuario, pero lo que la hacía diferente al resto era su afición al deporte, especialmente la esgrima.

  • «MESALINA». Significado de la palabra ¿Con qué se asociaba este nombre? En la historia casi siempre se recuerda a la sociedad romana por su libertad sexual o promiscuidad. Mesalina fue Emperatríz y vivió entre los años 25 y 48 d.c. El Emperador Claudio, su esposo, la condenó a muerte debido a su vida disipada, y posiblemente por conspirar con uno de sus amantes para reemplazarlo. Los escritores romanos, Juvenal en sus Sátiras (110-130 d.C.) y Tácito en sus Anales (ca. 150 d. C.), escribieron sobre ella tratándola como un fenómeno real, cuya escandalosa vida sexual obligó a su marido a matarla.

Monedas con la imagen de Mesalina.

El tango “Dominio” cantado por Mercedes Simone, dice: “Hay en tu ser caricias de Julieta, / mezclado al vil amor de Mesalina«. La letra pertenece a Luis Rubistein, con música de Elvino Vardaro:

Mesalina era la forma femenina del nombre Mesala, pero debido a esta emperatriz romana y su fama, el nombre de Mesalina adquirió etimológicamente un nuevo significado: llegó a representar la idea de mujer muy libidinosa, hasta ser usado como un sinónimo de prostituta, similar a adjetivos como «ramera» o «meretriz». Esto en alusión a las anécdotas de la legendaria  lujuria que de ella se contaban.

Camafeo con la efigie de Mesalina y la figura de sus dos hijos

Se supone nacida en Roma, y su nombre se asoció con la crueldad, la lujuria y la avaricia. Ella era la hija de Domicia y de Marco Valerio Mesala Barbatus, miembro de la aristocracia tradicional de la familia de la República romana. Se casó a los 21 años con el que sería luego emperador Claudio (41-48), y fue su tercera esposa.

Tuvieron dos hijos: Octavia, futura esposa de Nerón, y Británico (éste murió muy joven, envenenado a instancias de su medio hermano Nerón). La reputación de Mesalina entre los historiadores de la época clásica, como Tácito y Suetonio, no era la mejor. Descrita como una mujer despiadada y ambiciosa, con una enorme influencia sobre su marido el emperador, se basó en su posición para mimar muchas personas influyentes, entre ellos Valerio Asiático y Vinicius y se hizo famosa por su promiscuidad.

El más evidente de sus pecados será presentado a través de sus visitas a la Suburra (el barrio más miserable y peligroso de Roma), excursiones y estancias en aquel lugar que escandalizaron incluso a sus contemporáneos y que fue una idea brillante más de su consejero de placeres, Mnéster, el actor. También sería recordada en sus correrías como prostituta, en el escandaloso barrio romano, lugar en el que usaba en sus transacciones camales el nombre de guerra de Lysisca.

4. Vestales

Comentamos quiénes eran las Grisettes, Midinetes, Cocottes, Mesalinas, pero ¿y lo que serían el polo opuesto de estas mujeres? En la mitología romana las vestales eran doncellas consagradas a la diosa Vesta (diosa del hogar).

Debían ser vírgenes, de padre y madre patricios, y de gran hermosura. Eran seleccionadas por el Pontífice Máximo a la edad de seis a diez años. Su mayor responsabilidad era mantener encendido el fuego sagrado del templo de Vesta, situado en el Foro romano por lo que tenían restringidos sus movimientos. Por extensión, se aplica a la mujer casta. Es decir que “vestales” para los romanos eran el reverso de “mesalinas”.

Vestal

por César J. Tamborini Duca

About author
César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.
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