El Nacimiento de una Nación (y II). Bicentenario de la Independencia

Litografía de las invasiones inglesas en 1807. Por Madrid Martínez
Litografía de las invasiones inglesas en 1807. Por Madrid Martínez

En el bicentenario de la Revolución de Mayo http://pampeandoytangueando.com/historia/el-nacimiento-de-una-nacion-i-bicentenario-de-la-revolucion-de-mayo/ publicado  en la Revista Argentinos de León (Año IV – Nº 7 – febrero de 2010, pág. 5 a 11), se vislumbran los antecedentes que dieron lugar a la Revolución del 25 de Mayo de 1810 y, posteriormente, a la declaración de la Independencia el 9 de Julio de 1816 que ahora cumple su bicentenario, aunque paradójicamente también se cumplió hace un año.

Pero no debe caer en el olvido la fecha gloriosa del día 12 de agosto de 1806 cuando William Carr Béresford se rindió a Liniers en la primera invasión inglesa, pues esa fecha puede señalarse como la del inicio de la nueva nacionalidad que se gestaría posteriormente, como lo demuestra la “pueblada” del día siguiente cuando la Audiencia, el Cabildo y todas las corporaciones civiles y eclesiásticas decidieron celebrar una Junta, que fue transformada en Cabildo Abierto por la irrupción del pueblo con la exigencia de destituir al Virrey (el prófugo Sobremonte) y su reemplazo por Santiago de Liniers, transformándose así en el primer acto revolucionario. Originó también la creación de un incipiente ejército criollo, principalmente con el Regimiento de Patricios a cuyo frente estaba Cornelio Saavedra que tuvo destacadísima actuación (junto a Belgrano, Rodríguez Peña, Castelli y otros destacados ciudadanos) para lograr la destitución del Virrey Cisneros y formar en 1810 el Primer Gobierno Patrio bajo su presidencia.

Liniers rechaza recibir a espada del vencido
Liniers rechaza recibir a espada del vencido

A los que reprochan que Liniers se dirigiera a Napoleón dándole cuenta de la Reconquista y la Defensa, habría que recordarles que hasta abril de 1808 Napoleón era árbitro idolatrado de España, donde ejercía –al decir de Paul Groussac- una suzeraineté absoluta y, más que aceptada, agradecida por sus vasallos de entonces.

El 1º de enero de 1809 se produjo en Buenos Aires un motín acaudillado por Martín de Álzaga apoyado por contingentes militares principalmente españoles (gallegos, vascos y catalanes) con la intención de destituir a Liniers, pues por su origen francés decían que traicionaría a España y entregaría estos territorios a Francia. Los sublevados intentaban formar una Junta similar a las existentes en diversos lugares de España, con mayoría de españoles y algunos criollos entre los que se contaría Mariano Moreno. La decidida intervención de Saavedra con su Regimiento de Patricios y otros elementos criollos hizo fracasar el movimiento disidente y apoyó la continuidad de Liniers como Virrey, hasta su reemplazo en junio de 1809.  Las rivalidades entre Liniers y el Alcalde de primer grado Martín de Álzaga y otros poderosos comerciantes monopolistas que enviaban insidiosos informes a la Junta de Sevilla, lograron la destitución del Virrey y su reemplazo por Baltazar Hidalgo de Cisneros.

Liniers, tildado de traidor “en potencia” por su nacionalidad francesa en un momento en que Europa temblaba bajo el imperio de Napoleón, fue sin embargo tan fiel al soberano español, que hasta la vida le costó una vez producido el acto revolucionario de 1810. A pocos días del mismo ocurrió un suceso lamentable: unas pocas y respetables personalidades se complotaron en Córdoba para oponerse, y efectuaron una reunión en casa del Gobernador De La Concha el día 30 de mayo. Liniers, que estaba de paso en la ciudad, fue invitado a la misma. Con la llegada del ejército que se dirigía hacia el Norte a las órdenes de Francisco A. Ortiz de Ocampo los complotados fueron tomados prisioneros y fusilados en “Cabeza de Tigre”, cerca de Cruz Alta.

Interesa saber qué ocurrió entre la Revolución de Mayo y la Declaración de Independencia, movimientos encabezados por Buenos Aires que en ese entonces no era más que una modesta aldea  cuyo Fuerte y casa de gobierno estaba resguardado por unas pobres defensas de barro y un foso, a lo que llamaban pomposamente “Real Fortaleza de San Juan Baltazar de Austria”.

También interesa recordar que el Virreinato del Río de la Plata creado en agosto de 1776 con centro en Buenos Aires comprendía según la Real Ordenanza de Intendencias del 26 de enero de 1782, las siguientes provincias: Buenos Aires, Córdoba, Salta, Paraguay, Potosí, Cochabamba, La Paz, Charcas, Chichas y Mizque; y las gobernaciones de Moxo Chiquitos, Misiones y Montevideo. Dentro de algunas de las mencionadas, también había parte de los actuales territorios de Chile y Brasil. Destacar también que el movimiento que dio lugar a la formación de la Primera Junta de Gobierno se realizó, en primera instancia, sin la intención de romper los vínculos que nos unían a España, sino con el objeto de preservar estos territorios para el Rey Fernando VII, lo cual explica en cierto modo la reticencia en proclamar la Independencia.

Réplica Casa Tucumán en Buenos Aires. Donada por R. Rojas
Réplica Casa Tucumán en Buenos Aires. Donada por R. Rojas

El llamado a los pueblos del interior para que cada Provincia enviara Representantes que se incorporarían a la Junta, dio lugar a la conformación de la Junta Grande, que al estar constituida por tantos diputados eran un obstáculo para la toma de decisiones urgentes que requería el momento histórico, por lo que en septiembre de 1811 se decidió formar un órgano de sólo 3 miembros, el Primer Triunvirato; fue integrado por Feliciano  Chiclana, Juan José Paso y Manuel de Sarratea. En 1812 sus miembros fueron reemplazados por Juan José Paso, Antonio Álvarez Jonte y Nicolás Rodríguez Peña.

Éste Segundo Triunvirato convocó una Asamblea a la que debían enviar Diputados las provincias que conformaban el antiguo Virreinato, con el objeto de proclamar la Independencia y dotarnos de una Constitución. Es la conocida como Asamblea del Año XIII, y si bien no cumplió sus dos objetivos principales, adoptó una serie de medidas que enaltece su accionar: la libertad de vientres; la adopción como canción patria del Himno Nacional (cuya letra pertenece a Vicente López y Planes, y la música al español Blas Parera); la acuñación de moneda; supresión de los elementos de tortura; declaró fecha patria el 25 de Mayo; eliminó títulos nobiliarios. Estas y otras medidas lo dotaron de su prestigio histórico pese a no declarar la independencia por diversas circunstancias internas y externas.

Por ese entonces el único que concreta el sentido de un amplio federalismo americano es Artigas, siendo apoyado por el santafecino López y el entrerriano Ramírez, aunque posteriormente se enemistarían. Las instrucciones que los diputados de la Banda Oriental para la Asamblea recibieron de Artigas incluían, entre otras, las siguientes:

  • Declaración de la Independencia
  • Constitución de una Confederación
  • Que precisa e indispensablemente, sea fuera de Buenos Aires el sitio donde resida el gobierno de las Provincias Unidas.

Pero los diputados enviados por la Banda Oriental fueron rechazados.

José Gervasio Artigas, grande entre los grandes patriotas rioplatenses, nació en Montevideo en 1764, descendiente de una de las siete familias que fundaron la ciudad. En España existe la casa de su abuelo Juan, con una placa identificativa, en Puebla de Albortón, Aragón.

Batalla de Tucumán
Batalla de Tucumán

El 29 de mayo de 1810, por un Decreto de la Primera Junta, se había creado el ejército criollo con la finalidad de llevar la llama revolucionaria a sitios tan alejados como el Alto Perú, Paraguay y la vecina Banda Oriental, donde Montevideo todavía estaba en poder de los realistas. Victorias de nuestras armas fortalecían el optimismo: la Batalla de Tucumán el 24 de septiembre de 1812 cuando Belgrano desobedeció la orden de Buenos Aires de retirarse hacia el sur, entablando una batalla que hizo retroceder al ejército español hasta Salta. La Batalla de Salta, cuando el 20 de febrero de 1813 los Cazadores al mando de Manuel Dorrego atacaron con tal violencia al enemigo por el ala izquierda que lo obligaron a retirarse a la ciudad; después de tres horas de lucha, el general Pío Tristán se rindió al general Belgrano.

Batalla de Salta
Batalla de Salta

Las derrotas, entre otras Sipe-Sipe, Vilcapugio y Ayohuma, originaban desconcierto y pesimismo, y esto se vería agravado por los cambios producidos en Europa con la derrota de Napoleón Bonaparte en 1814, y el advenimiento del absolutismo en las casas reales, entre otras la restauración borbónica con el regreso de Fernando VII. Como vimos anteriormente hacia 1815 el movimiento revolucionario había sido derrotado en toda América a excepción de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En España se preparaba una poderosa expedición al mando del general Pablo Morillo para dirigirse al Río de la Plata contando con recalar en el puerto de Montevideo;  como en junio de 1814 éste cayó en manos patriotas, la expedición se dirigió a Venezuela restituyendo el Virreinato de Nueva Granada.

Otros acontecimientos a destacar fue la “guerra gaucha”  por la que el caudillo salteño Martín Miguel de Güemes mantenía infranqueable la frontera del norte; y la guerra de corso que protagonizaba Guillermo Brown en 1815 en el Océano Pacífico contra navíos españoles.

Simultáneamente Artigas, que estaba coaligado con los caudillos de las provincias litorales que formaban la Liga Federal o Liga de los Pueblos Libres, convocó una Asamblea en Arroyo de la China (actualmente Concepción del Uruguay) capital de Entre Ríos, con la finalidad de declarar la independencia. Acudieron diputados de las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Córdoba y Banda Oriental, con ausencia de la provincia de Misiones  que a causa de la distancia no llegaron a tiempo para las sesiones, cuya apertura se concretó el 29 de junio de 1815. Existe la convicción generalizada entre los historiadores, que en ese Congreso de Oriente se declaró la Independencia Nacional, un año y 10 días antes de la proclamada en Tucumán.

Al decir del historiador Pacho O’Donnell “Las Actas del Congreso de Oriente… no han sido encontradas, lo que no es de extrañar ya que tanto los gobernantes porteños como los invasores luso-brasileños a la Banda Oriental se ocuparon de hacer desaparecer toda referencia a los “Pueblos Libres” … y a su “Protector” José Gervasio Artigas”. También hay que tener en cuenta que el carácter trashumante del artiguismo, obligado por la gran cantidad de frentes de guerra abiertos, haría difícil la conservación de la documentación ¡Si lo mismo ocurrió con las Actas del Congreso de Tucumán, que conocemos gracias a una copia conservada por el Secretario –diputado por Charcas- José Mª Serrano!

Sí hay constancia que en la sesión inaugural el caudillo oriental expresó: “La soberanía particular de los pueblos será precisamente declarada y ostentada, como objeto único de nuestra revolución: la unidad federal de todos los pueblos e independencia no solo de España sino de todo poder extranjero”. Y cuando Artigas tomó conocimiento de la Declaración de Independencia del 9 de Julio, el 24 de ese mes escribió al entonces Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón: “Ha más de un año que la Banda Oriental enarboló su estandarte tricolor y juró su independencia absoluta. Lo hará V.E. presente al Soberano Congreso para su Superior conocimiento”

Luego veremos la importancia de esa “voluntad de ser independiente no sólo de España sino de cualquier otro poder extranjero”. Con posterioridad al Congreso de Oriente se trataron además otros temas que dieron lugar a lo que se conoce como “Reglamento Provisorio” del 10 de septiembre de 1815, que consta de 19 artículos de los que “surge la preocupación por evitar arbitrariedades y privilegios, y la vocación por la justicia social, poniendo en evidencia que aquellos ‘anarquistas’ de nuestra historia oficial (supuestamente ignorantes e incivilizados) eran muy prolijos en sus decisiones administrativas”. (Pacho O’Donnell, Revista Noticias, 24 y 30 de abril de 2015).

Retornando a la Asamblea del Año XIII, ésta creó la figura del Director Supremo en reemplazo del Triunvirato, cargo para el que fue elegido Carlos M. de Alvear. La revolución del 15 de abril de 1815 lo destituyó y disolvió la Asamblea del Año XIII, propugnando que debía convocarse un Congreso para que declarara la Independencia y dictara una Constitución. Interinamente quedó Ignacio Álvarez Thomas como Director Supremo, y quiso sellar un tratado de paz con Artigas, ofreciendo el reconocimiento de la Banda Oriental como Estado Independiente de las Provincias Unidas, lo cual fue rechazado por el caudillo oriental que no deseaba la secesión.

Casa Declaración Independencia
Casa Declaración Independencia

Se convocó el Congreso, que debería reunirse en un punto central del territorio, y se designó la Ciudad de Tucumán; ésta decisión tenía por objeto eliminar la suspicacia de la provincias del interior que veían con recelo y antipatía el poder emanado de un gobierno centralizado en Buenos Aires.

Enviaron diputados las provincias de Córdoba (4) que también había participado en el Congreso de Oriente; Buenos Aires (7); Catamarca (2); Charcas (3); Chichas (2); Jujuy (1); La Rioja (1); Mendoza (2); Mizque (1); Salta (3); San Juan (2); San Luis (1); Santiago del Estero (2); y Tucumán (2). Las 5 provincias de la Liga Federal no enviaron diputados; ni tampoco las otras provincias del Alto Perú al estar ocupadas por los realistas. Tampoco lo hizo el Paraguay, que ya era un territorio independiente.

Realizada la elección de diputados a fines de 1815, el Congreso comenzó sus sesiones el 24 de marzo de 1816 bajo la Presidencia de Pedro Medrano (representante de Buenos Aires) siendo designado Secretario  José Mª Serrano, diputado por Charcas; la presidencia sería rotativa y duraría un mes. El día 3 de mayo fue  nombrado Director Supremo de las Provincias de la Unión el diputado por San Luis,  Juan Martín de Pueyrredón.

Dado que en el programa de trabajos figuraba la cuestión de la Independencia, el día 8 de julio se estableció en el orden del día la proclamación de la misma para el día siguiente. El día 9 de Julio se puso a discusión ese tema; la sesión de ese día era presidida por Narciso de Laprida, ocasión en que el Secretario formuló la moción “si querían que la Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los Reyes de España” a la que todos contestaron que sí por aclamación.

En el discurso pronunciado el 7 de julio de 1966  por el Rector de la Universidad de Buenos Aires, Ing. Hilario Fernández Long, con motivo del sesquicentenario de la Independencia, lee la DECLARACION: “Los representantes de las Provincias Unidas de Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside el Universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representaban, protestando al cielo, a las naciones y a los hombres todos del globo la justicia de sus votos, declararon solemnemente a la faz de la tierra, que era voluntad unánime e indubitable de las Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de Nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”. Luego dice Fernández Long que “La declaración se formula en nombre de las Provincias Unidas de Sud América. Es decir, que se sella el destino común de nuestros pueblos: desde ese momento y aún en nuestros días el afianzamiento de la independencia sólo podrá darse en la unión de los americanos del Sur”.

Existían algunas incertidumbres, y discrepancias entre los delegados de provincias que no compartían las mismas opiniones. Por eso en la reunión secreta del 6 de julio a la que acudió el general Belgrano, aconsejó se declarara la independencia inmediatamente y se adoptara una monarquía constitucional, opinando que la capital del reino debería estar en el Cuzco, si como se creía se incorporaría también Perú a la nueva nación. Dice Fernández Long (que) “a causa de la rebeldía de algunos caudillos provinciales (recordemos la Liga del Litoral) algunos pensaban que era mejor una entrega que la anarquía, frase ésta que repetiría ante el ministro inglés en Río de Janeiro el enviado de Alvear, dispuesto a enajenar la independencia, cuando se pensó que para asegurar las conquistas liberales convenía poner al país bajo el protectorado de Inglaterra”. El día 12 de julio Manuel Acevedo, diputado por Catamarca, propuso también la adopción del régimen monárquico. Algunos círculos, teniendo conocimiento de la invasión portuguesa a la Banda Oriental, proponían la entrega del país a la Corona portuguesa; lo cual no era nada nuevo, pues anteriormente hubo muchas gestiones para que la Princesa Carlota, esposa del rey de Portugal y hermana de Fernando VII, gobernara estas tierras.

Acuarela Antonio González Moreno. 1816. Declaración Independencia
Acuarela Antonio González Moreno. 1816. Declaración Independencia

Por todas estas cuestiones que generaban alarma, el diputado Pedro Medrano propuso un agregado en una reunión secreta realizada el día 19 de julio de modo que a  la frase “e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli” se adicionó  “y de toda otra dominación extranjera”, tal como figuraba en la declaración del Congreso de Oriente.

Conclusiones.

*La Asamblea del Año XIII instituyó como fecha patria el 25 de mayo. Recién el 9 de julio de 1833 en su Cuartel General en el río Colorado, el general Juan M. de Rosas hizo celebrar el Día de la Independencia, quedando a partir de entonces como otra fecha patria.

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*Ejemplo de la vocación “universalista” sudamericana por la que en la DECLARACION se inscribe “Nos los Representantes de las Provincias Unidas de Sud América” lo constituyen representantes que hoy consideraríamos de naciones extranjeras pero que en ese entonces formaban parte del extenso territorio del Virreinato del Río de la Plata. José Mª Serrano (diputado por Charcas) era uno de ellos; cumplía la importante misión de Secretario y gracias a él tenemos la copia del Acta correspondiente. También por Charcas fueron diputados José Severo Malavia y Mariano Sánchez de Loria. Diputado por Chichas fue José Andrés Pacheco de Melo. En representación de Mizque estaba el diputado Pedro Ignacio Ribera. No debe sorprender entonces el inquebrantable accionar de Artigas para que la Banda Oriental formara parte de la nueva nación. Tampoco debe extrañar que el primer Presidente de un gobierno patrio fuese un hombre nacido en las cercanías de Potosí, perteneciente al Alto Perú; me refiero a Don Cornelio Saavedra, Presidente de la Primera Junta de Gobierno y uno de los grandes prohombres, quizá un poco olvidado por la historia oficial.

*Si bien la declaración de la independencia fue un laborioso parto, pudo al fin concretarse. Los caudillos del interior del país que protagonizaban luchas fratricidas y fueron tildados como anarquistas por la historia oficial, eran los más fervientes partidarios de la declaración de la Independencia: Estanislao López en Santa Fe, Bustos en Córdoba, Güemes en Salta, Artigas en la Banda Oriental, Francisco Ramírez en Entre Ríos. Y ellos propiciaban la unión de todas las provincias que integraron el Virreinato en una Confederación. Recordemos que “Pancho” Ramírez había llegado con su aguerrido ejército a las puertas de Paraguay con la intención de reincorporarlo, aunque disidencias con López y Artigas lo obligaron a regresar a su Provincia. Producida la Independencia, la lucha continuó en aras de conseguir una Constitución, tarea en la que estuvo empeñado posteriormente el famoso caudillo de Los Llanos, Facundo Quiroga.

César J. Tamborini Duca

Fuentes:

*Universidad de Buenos Aires. Sesquicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional. Discurso pronunciado por el señor Rector, Ing. Hilario Fernández Long en el Salón de Actos del Colegio Nacional de Buenos Aires – 7 de julio de 1966;

*”A 200 Años de la Declaración de Nuestra Independencia”, por Norberto J. Chiviló (“El Restaurador” nº 39, Junio 2016;

*“Santiago de Liniers”, por Paul Groussac. Ediciones Estrada. Clásicos Argentinos;

*”Federalismo y Descentralización en la Cultura Argentina”, por Juan Lazarte. Editorial Cátedra Lisandro de la Torre, Buenos Aires, 1957;

*Revista Noticias, 24 y 30 de abril de 2015, por Pacho O’Donnell.

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

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