Tangueando
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Con permiso, soy el tango (X)
0Con permiso, soy el tango
del lamento muy llorón;
no te quejes, bandoneón,
que esta noche baila Margo.
Llora el bandoneón en su nostálgico gemir
Luz y sonido para la nostalgia; hermanamiento de los sentidos… y sentimientos. Espectáculo musical que trasciende las riberas del Plata para adentrarse en la meseta leonesa. Desentrañar el misterio de las partituras tangueras por un magnífico trío musical acompañado por la excelencia en la voz de la cantante. Bailarines que conmueven con sus filigranas hasta a las vetustas paredes de un patio… patio tanguero en que devino el del Palacio de los Guzmanes.
Patio de tango para el espectáculo “Buenos Aires. El tango y el vino” que nos presentó el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por invitación de la Diputación de León. (más…)
Con permiso, soy el tango (IX)
2Con permiso, soy el tango
que se baila en “la milonga”
Julio E. Foster gana el “mango”
con sus LUCES DE MILONGA.
Luces de milonga
Durante la realización de la VI Asamblea Anual de la CEAEE (Coordinadora de Entidades Argentinas en el Estado Español) realizada en Logroño los días 28 y 29 de enero de 2011, el fotógrafo argentino Julio E. Foster deleitó nuestros sentidos con la exposición de innumerables fotos de temática tanguera y hoy (gracias a su desinteresada colaboración) pueden apreciar también nuestros numerosos lectores en todo el mundo. Julio vive actualmente en Aragón (España) y pueden entrar en contacto directo con él a través de su correo-e julioe@aragongrafico.com
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Con permiso, soy el tango (VIII)
1La vuelta al mundo en 80 tangos (y III)
4. Bailarines de tango
Si bien el tango en París fue objeto de la moda fundamentalmente por su música (el ritmo), por sus letras y por el tipo de danza que lo acompañaba, no podemos obviar otro fenómeno asociado, la necesidad de escuelas donde se enseñara la manera de bailarlo. Fue así como surgieron numerosas academias regentadas por rusos, polacos y algún francés para iniciarlos en la exótica danza. Pasó algún tiempo, pero finalmente algunos criollos se animaron a protagonizar el salto que permitiera crear en “tangoville” academias que lograrían perfeccionar el ‘délicieux tangó’, dirigidas por profesores argentinos.
Por eso, aunque no era el propósito inicial de este monográfico, no puedo por menos que mencionar otros de los artífices del clamoroso éxito del tango en París: los bailarines. Con la intención de no hacer excesivamente extenso este trabajo, me limitaré a dos de los más destacados bailarines que hicieron las delicias en los salones de la Ciudad Luz.
De Miguel Eusebio Bucino podemos decir que era un polifacético cultor del tango; fue bandoneonista y, aunque no de los mejores, ese conocimiento musical le permitió pergeñar páginas señeras de nuestra música: “MARTINGALA”, “UNA CARTA”, “AMARROTO”, “EL VIENTO ME CUENTA COSAS”, “GUITARRA”, entre otros títulos. Agréguese a esto su faceta de poeta que le permitió escribir las letras de sus tangos. (más…)
Con permiso, soy el tango (VII)
0La vuelta al mundo en 80 tangos (II)
3. El tango en París
Para tener una idea de lo que significó el tango en París (y París para el tango) nada mejor que transcribir una nota aparecida en la revista “El Hogar” de Buenos Aires, el 20 de Diciembre de 1911, que a su vez reflejaba una nota sobre el ‘délicieux tangó’ aparecida en “Fémina”, revista parisién de actualidad:
“El Boston, el doble Boston, el triple Boston, fueron en otros días los bailes de moda en los salones selectos de París; pero en este año el baile a la moda es el tango argentino, que ha llegado a bailarse tanto como el vals. Como se ve, los salones aristocráticos de la gran capital acogen con entusiasmo un baile que aquí, por su pésima tradición, no es ni siquiera nombrado en los salones, donde los bailes nacionales no han gozado nunca de favor alguno. París, que todo lo impone ¿acabará por hacer aceptar en nuestra buena sociedad el tango argentino? No es de esperarse, aunque París, tan caprichoso en sus modas, hará todo lo posible para ello. Y por cierto que no tendría poca gracia esa “aclimatación” del tango en su patria.
Y Adolfo Rey (Notas de verano, Buenos Aires, 1914) consignaba: “No obstante los piropos de canallesco, callejero, etc., es indudable que el tango se hizo camino y tendrá su época, como el can-can, el cake-walk y otros meneos de la misma especie y familia, y basta que se le embotelle, etiquete y capsule en París, que se le rubrique y refrende el pasaporte por el snobismo francés, para que su consumo sea mundial y elegante, como las modas de Worth y de Paquin y los perfumes de Houbigant y el mobiliario Luis XVI y la literatura de Pierre Louys”. (más…)
Con permiso, soy el tango (VI)
2
1. Con permiso, soy el tango
del bailongo universal,
que “piró” del arrabal
para alcanzar alto rango.El tango, viajero impenitente
Es innegable la incorporación al tango de palabras lunfardas, lo cual favoreció la difusión de este vocabulario del arrabal de las grandes ciudades argentinas (principalmente de Buenos Aires) a todo el país. Leemos que el …”tango, se hermana con el lunfardo a través de sus letras; pero éste es un baile restringido que sólo lo bailaban entre hombres, compadritos que en cualquier esquina o bodegón estampaban las filigranas de sus pasos en las veredas desparejas; cuando participan las mujeres, éstas son perdularias en cuyo espejo no se querrán mirar las damas copetudas de la oligarquía argentina; ni tampoco sus congéneres de ese otro peldaño que, al decir de Arturo M. Jauretche, constituyen el medio pelo en la sociedad argentina.
Con su éxodo a Europa y tras convertirse en una ráfaga musical triunfante,… principalmente en París, que es el espejo donde se miran las familias adineradas de Argentina, le permite quitarse el corsé que le impedía su libertad de movimiento, y entonces rompe los cerrojos y abre los candados de los hogares de éstas familias para irrumpir cual avalancha incontenible haciendo partícipe de su gloria a todos los grupos sociales de su país de origen… por ser el tango vehículo de transporte de la palabra lunfarda, tiene tan trascendental e íntima influencia ese hermanamiento”. (“CHE, lunfardiadas”, de César J. Tamborini Duca, 2da. Edición, julio de 2010, pág. 12). (más…)
Con permiso, soy el tango (V)
1Con permiso, soy el tango
que mentaban en lunfardo
eminentes guapos bardos
y al que esquenos poligrillos
quisieron quitarle brillo
batiendo que era fandango.
Tangos que cambiaron de nombre
Existe una gran cantidad de tangos que cambiaron de nombre por distintas circunstancias: unos, cuando se agregó la música al poema de un vate; otros a la inversa, cuando se le agregó la letra a un tango instrumental. A veces por desacuerdos entre unos y otros. Por último, por una medida gubernamental absurda, la censura por ley en el año 1943.
Comenzaremos la descripción en el Montevideo de 1916 cuando le encargan a Gerardo Mattos Rodríguez una marcha para una comparsa de carnaval; éste la hace y le pone por nombre “Comparsita”, por lo de comparsa, claro.
Unos meses después le pide a Roberto Firpo, que se encontraba de gira con su orquesta en Uruguay, que a esa partitura le hiciera arreglos para tango. Firpo lo hace y en 1917 estrena con su orquesta en Montevideo “La Cumparsita”, ahora con su nuevo nombre; Firpo toca el piano, Deambrogio (‘Bachicha’) el bandoneón, Bazán el clarinete y Tito Rocattagliata el violín.
Con permiso, soy el tango (IV)
3Con permiso, soy el tango,
el que bailo taconeando,
chamuyandole en lunfardo
a la flaca y rubia Márgo.
EL CIRUJA (Tango)
Vamos a efectuar un análisis estructural y semántico del tango “El Ciruja”, uno de los que más palabras lunfardas nos proporciona, haciendo hincapié inclusive en palabras que para el común de los argentinos son comprensibles, pero representan algún grado de incógnita para otros hispanohablantes.
Desde el título, que puede recrear el pensamiento hacia quién sabe qué especialidad médica, pero cuyo significado recae en las personas que recorren los basurales en busca de objetos de algún valor para venderlos (son los que van a ‘cirujear’).
Resultaría interesante primero escuchar el tango, escrito en el año 1926 por Francisco Alfredo Marino y al que le puso música Ernesto de la Cruz, para tener así la dimensión de lo incomprensible, y posteriormente al conocimiento de sus palabras escucharlo nuevamente para captar en toda su dimensión la historia narrada. (más…)
Con permiso, soy el tango (III)
0SOBRE TANGOS Y MILONGAS. MILONGUEAR
Hay varias hipótesis –y mucha imaginación- sobre los orígenes del tango, la palabra en sí, y la danza, como expuse en el artículo anterior. En éste agregaré otras interpretaciones obtenidas de la lectura de “Cosas de Negros” de Vicente Rossi.
En su libro “Cosas de Negros”, Vicente Rossi nos hace transitar por los orígenes y características de la cultura negra en el Río de la Plata, explicando que si la danza nativa africana tuvo un nombre en su cuna, fue olvidado con el olvido de su propio idioma, bautizándola entonces por onomatopeya sugerida, sea por sus cantos o por sus instrumentos. En el primer caso llamó a su fiesta, entre otros nombres, candombé (mencionando que a estos vocablos el africano les daba acentuación aguda). Mientras que por onomatopeya del sonido de sus instrumentos, uno de sus vocablos era “tangó”. (más…)
Con permiso, soy el tango (II)
0Con permiso, soy el tango
que viene desde el suburbio
huyendo del pasado turbio,
escapando de ese fango.
ASPECTOS PSICOLÓGICOS Y LITERIARIOS DEL TANGO Y SUS LETRAS.
El Guapo y la mina.
El varón del arrabal, machista por excelencia, es el guapo que deviene ‘demiurgo de la hombría’, lo cual no es más que un signo de debilidad por el temor a la independencia, a la libertad de la mujer: no puede aceptar que “su mina” sea capaz de tomar sus propias decisiones porque entonces no podrá dominarla.
Pretende ser fuerte demostrando en dosis superlativa lo macho del hombre e intenta subyugarla porque en el fondo de su subconsciente anida una debilidad, el temor a no parecer suficientemente hombre y el temor a la sublevación de su compañera. Incapaz de comprenderla, de compadecerla ni despreciarla, su única finalidad es usarla. (más…)
Tangueando con delfines
0“Con permiso, soy el tango…
el que bailan los delfines,
que no tienen berretines
ni laburan por el mango.”
(Audiovisual realizado por Juan Manuel Tamborini)











