Un escritor mexicano

Gardel(1) con Ceferino Namuncurá (2) en 1902

Cuando hace unos años leí las Obras Completas de un renombrado escritor latinoamericano (Grandes Clásicos, Ed. Aguilar, México, 1991) cuyo Tomo I incluía exclusivamente su obra en prosa, el comienzo de la lectura por sus “Artículos y Crónicas” me hizo sospechar que escribía desde la óptica literaria del siglo XIX, resultando un poco insulsas para lectores del siglo XX y XXI. Supuse que no estaba a la altura de las plumas imperecederas en lengua española posteriores a él.  

 

Pero mi impresión fue cambiando a medida que transcurría la lectura y el autor iba madurando en su escritura y modificando su temática, y fui encontrando el placer de su lectura en muchas de sus notas: en algunos casos por interés literario mientras en otras por su premonición de sucesos posteriores; rescato algunas de ellas mencionándolas en algún caso por su título y en otros por su temática.

Así, aparece Mefistófeles en “La Diablesa” y en “El diablo desinteresado” (pág. 296 y 913); “La Palabra” (pág. 556); “Grisetas” (pág. 733); “La lengua: el país hegemónico la impone a los otros” (pág. 751 y 1425); “Periódico electrónico” (pág. 706); “Manón Lescaut” (pág. 450); “Noruega se desprende de Suecia” (pág. 1165 y 1166); “Emigración de Salamanca a Argentina” (pág. 1177); “Túnel en el Canal de la Mancha. Aviones” (pág. 1222); “Leopoldo Lugones” (pág. 1342). Sirvan éstas como ejemplo de una enumeración más extensa.

En muchas páginas y a la manera de las Aguafuertes Porteñas de Roberto Arlt, titulando esos artículos “Fuegos Fatuos”, menciona en varios de ellos escritos en 1895 y 1896 a las “pollas”, con el mismo significado de “jovencitas” que le atribuían en España por la misma época (Pág. 510, 556, 563 y otras).

En otro relato (pág. 351) expone una visión del tango en París diciendo: …”París rebosaba en júbilo… sin el menor presentimiento de la catástrofe (se refiere a la Gran Guerra). Triunfaba el tango argentino. En la Abbaye Thélème, Chez Paillard, Chez Fisher, Chez Maxim, los buenos luises de oro se prodigaban entre canciones de Montmartre, melodías lánguidas de violines húngaros, roces de sedas, chasquear de besos”…

Amado Nervo. Obras completas

En el Tomo II encontramos Ensayos; Crítica y Estudios Literarios; Poesía. Ésta es precisamente la que me deparó una sorpresa en una de ellas, pues el leer su título concentró mi atención. Leer su primer verso me dejó perplejo, originando sentimientos encontrados la continuidad de su lectura. No sé por qué razón me cuidé mucho de guardar mi “descubrimiento” –tal vez mi subconsciente me señalaba la conveniencia de evitar polémicas- y decidí mantenerlo en secreto.

Pero hace unos días la colega tangófila Haidé Daiban me envió un correo expresando que hacía unos días, de la lectura de un libro heredado encontró (“una coincidencia” la llama) una poesía de la que me envió 4 versos (2 de una estrofa y 2 de otra). Al enterarme que otra persona (por lo menos) estaba al tanto de “mi secreto” decido dar a conocer versos aislados de “El Día que me Quieras”, del autor mexicano Amado Nervo (1870-1919), que de él se trata:

 

“El día que me quieras tendrá mas luz que junio;

la noche que me quieras será de plenilunio,     /…/

El día que me quieras, los setos escondidos

resonarán arpegios nunca jamás oídos.  /…/

Al reventar el alba del día que me quieras

tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,

y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,

florecerán las místicas corolas de los lotos”…

“Coincidencia” decía Haidé. Coincidencia –estimo yo- entre dos poetas latinoamericanos, el mexicano Amado Nervo y el brasileño Alfredo Le Pera. Efectivamente coincidencia en palabras, en métrica, en sentimiento, fue lo que me hizo percibir una palingénesis tanguera en obra posterior del mismo nombre. Los tangueros entienden el significado de lo que antecede; los que no lo son seguramente no tendrán dificultad en comprender escuchando a Gardel; en ambos casos les recomiendo la lectura del poema de Nervo que pueden encontrar en internet.

por César J. Tamborini Duca

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

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