Las gaitas resuenan alegres

Porque a Galicia le estaba faltando algo, un periodista “de raza”, de esos que se duermen a la madrugada cuando el micrófono se les cae de la mano de puro tarde. Y, aún sonnoliento, se levanta empuñando una pluma para dar fe y testimonio de su arte, su ciencia, su manera de expresar una noticia o dar cobertura a una actuación… o recrearnos con los rezongos de algún tango de los de siempre, pero que nunca deja de ser nuevo en la interpretación que se realiza de la contada historia o biografía del letrista, del músico o del protagonista. Bienvenido, EDUARDO ALDISER, amigo, consejero, periodista, “mago del micrófono”. 

Hablamos de tango. Justo lo que no le falta a Galicia si nos atenemos que sus calles fueron transitadas por Eduardo Calvo Souto nacido en 1896 en Santiago de Compostela, autor de la letra de ese sublime tango (Arrabalero) al que puso música Osvaldo Fresedo “el Pibe de la Paternal”; y son transitadas por ese otro gran periodista vigués (Antonio Mínguez) que cada año nos trae el recuerdo del “zorzal criollo”, homenajeando a Gardel en los aniversarios de su trágica muerte.

Sin embargo… sin embargo aún le faltaba algo, le faltaba la voz femenina del tango, que cual golondrina migratoria se alejó de calles y senderos pontevedreses para radicarse en esa otra provincia gallega, la que no se encuentra en la península porque hay que atravesar 10.000 lilómetros de procelosas aguas para recalar en el país del tango, hacer un aprendizaje del sentimiento de sus letras y música para regresar, como cada año las golondrinas, a su tierra natal ¿para qué? Para deleitar a su gente con su esplendente voz tangueril, para deleitarnos a todos, españoles y argentinos unidos en un mismo afecto, contándonos cantando los triunfos, las miserias, amores reales y amores contrariados, derrotas, alegrías, todas las emociones en fin que nos transmiten los tangos en sus biográficas letras. Gracias ANGELES RUIBAL porque a partir de ahora una golondrina nos alegrará con sus cantos.

Ángeles y Eduardo, unidos por la magia del tango, un tanguero leonés les dice, con afecto y emoción, BIENVENIDOS AL NOROESTE español, donde gaita y bandoneón se dan la mano fraternal.

Cronopio

César José Tamborini Duca, pampeano-bonaerense que también firma como "Cronopio", es odontólogo de profesión y amante de la lectura y escritura. Esta última circunstancia y su emigración a España hace veinte años, le impulsaron a crear Pampeando y Tangueando y plasmar en él su cariño a la Patria lejana.

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